Con más de 2 billones de pesos inyectados a Pemex —como quien intenta revivir un dinosaurio con suero de gansito—, el milagro energético de la “soberanía petrolera” se desmoronó en cámara lenta. La administración de López Obrador presumía rescatar a la empresa “de todos los mexicanos”, pero terminó sepultándola en burocracia, culto al pasado y petróleo imaginario. Seis años después, las reservas caen 16%, los pozos envejecen como discursos de mañanera, y el país apenas tiene combustible suficiente para sobrevivir una década más antes de la próxima crisis energética.
La narrativa oficial vendía un Pemex “más fuerte, más nuestro y menos neoliberal”. En la práctica, fue una fantasía extractivista de Estado, donde la exploración se volvió un pecado tecnocrático y la eficiencia un insulto personal al presidente.
Se apostó por exprimir campos maduros —una metáfora perfecta del gobierno mismo—, mientras los nuevos descubrimientos apenas alcanzan para llenar un tanque de nostalgia. El último hallazgo serio, Zama (2017), ni siquiera fue mexicano: vino de Talos Energy, una empresa privada que después vio cómo Pemex le arrebataba el proyecto para “mexicanizar la soberanía”… y de paso enterrar la producción bajo papeleo patriótico.
Irónicamente, mientras los pozos se secan, la propaganda presume “autosuficiencia energética” y “control de los recursos nacionales”. Pero cuando se revisan los números, la soberanía resulta ser una lata vacía de crudo. No hay inversión, no hay descubrimientos, y los pocos yacimientos que quedan están atrapados entre la retórica y la ineptitud. Pemex gasta miles de millones en parchar fugas políticas, no geológicas, mientras el presupuesto de exploración se evapora en el altar del gasto corriente.
El resultado: un país con petróleo de museo, una empresa-imperio convertida en reliquia, y un aparato de gobierno que confunde soberanía con nostalgia. La gran ironía lombardista de estos tiempos es que el nacionalismo energético terminó siendo el combustible de la mediocridad. México no recuperó control de su petróleo; solo lo hundió un poco más, con la bandera bien amarrada al mástil.
Con informacion: ELNORTE/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: