En el reino tropical del limón caro y la seguridad de operativos que chocan con el costo beneficio,la estrategia de seguridad del Gobierno federal decidió estrenar efectos especiales en Cenobio Moreno, Apatzingán, para perseguir a El Botox.
El operativo pareció más un corto de video de guerra que una acción de justicia: Black Hawks rugiendo sobre los cerros, SandCats,gatos del desierto blindados reluciendo bajo el sol michoacano, más de 30 unidades avanzando como si la Tierra Caliente fuese territorio enemigo y no el mismo campo donde han aterrizado las componendas oficiales que han hecho crecer todas las expresiones del crimen, cada vez mas desafiantes.
El objetivo del espectáculo: cazar a César Sepúlveda Arellano, alias El Botox, patrón de Los Blancos de Troya y cobrador de piso del limón.
Entre bombas caseras aseguradas, camionetas robadas y declaraciones recicladas, el Estado jura que la justicia “será implacable”, como repiten en bucle el gobernador Bedolla y el dúo dinámico Sheinbaum-Harfuch.
Mientras tanto, El Botox sigue grabando sus comunicados con calma zen, preguntando si los que lo buscan están “para salvar al pueblo o empobrecerlo”. Buena pregunta, la neta.
Porque si algo dejó claro este operativo es que, en México, la violencia viene con estética de videoteca, pero el guion sigue siendo el mismo: el malo del video sigue libre, la población sigue jodida, y el gobierno sigue actuando como si una persecución con helicópteros pudiera resolver lo que empezó en los despachos de la corrupción del mismo gobierno con estrategia reciclada y uniforme militar.
Con informacion: REFORMA/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: