Tamaulipas, gobernado por Morena y Américo Villarreal, ya rebasó los 14 mil desaparecidos. No son votos, no son beneficiarios de un programa ni asistentes a un mitin: son personas que no han vuelto a casa. La cifra oficial llegó a 14 mil 72 hasta septiembre de 2026, según la información difundida sobre esta crisis por HoyTamaulipas.
Y ese horror, advierten las familias buscadoras, podría representar menos de la mitad de la realidad. Porque en Tamaulipas también hay quienes deben tragarse la denuncia por miedo a que preguntar por un desaparecido termine produciendo otro.

El «campeonato nacional del levantón» no es un reconocimiento oficial, sino la descripción sarcástica de una vergüenza pública:el reporte de Valor Tamaulipeco del 21 de septiembre ya colocaba a la entidad a la cabeza del registro nacional, con un corte de 13 mil 781 personas desaparecidas y no localizadas.
El miedo también desaparece las denuncias
Edith González, presidenta del colectivo Amor por los Desaparecidos en Tamaulipas, sostiene que los registros institucionales se quedan cortos porque numerosas familias acuden directamente a las organizaciones civiles y no a los ministerios públicos, como también lo avala la cifra negras.
Miedo a represalias, inseguridad y desconfianza: tres razones para que una ausencia exista en una casa, pero no necesariamente en una carpeta de investigación.
La activista estima que la dimensión real podría superar el doble de la cifra registrada. No se trata de un conteo comprobado de más de 28 mil personas, sino de una advertencia del colectivo sobre el subregistro. La diferencia importa: no hace falta inflar la tragedia para denunciarla; los números documentados ya son suficientemente brutales.
Según González, tan solo en Reynosa,la campeona estatal y subcampeona nacional, ocurren cerca de 500 desapariciones al año, además de aproximadamente 100 secuestros contabilizados por separado.
También afirma que más de la mitad de las familias afectadas no denuncia. Si quienes buscan tienen razón, el expediente oficial no contiene toda la tragedia: contiene la parte que consiguió atravesar el miedo y llegar a una ventanilla.
Once municipios en el mapa de la vergüenza
Reynosa no aparece sola en esta geografía del espanto. De acuerdo con el análisis de Red Lupa, elaborado con datos del registro nacional, Tamaulipas tiene 11 municipios entre los 100 con más personas desaparecidas.
En ese listado, Reynosa figura en segundo lugar nacional, con 2 mil 903 registros; Nuevo Laredo, en tercero, con 2 mil 764; y Matamoros, en cuarto, con 2 mil 505.
Vaya potencia fronteriza: tres municipios donde Américo Villarreal administra la policias y los esfuerzos en seguridad, son colocados entre los primeros cuatro de una clasificación que ningún gobierno decente tendría motivos para presumir. Aquí la ironía apunta al poder, no a las víctimas. Porque detrás de cada posición no hay una medalla: hay una silla vacía, una búsqueda y una familia a la que le deben respuestas.
Las familias ponen las palas; el Estado debe poner resultados
El colectivo reportó 124 búsquedas de campo durante 2026 y la localización de 44 fosas clandestinas y sitios de exterminio en municipios de la frontera tamaulipeca. González explicó que en algunos puntos encontraron miles de fragmentos óseos y restos incinerados, condiciones que dificultan establecer cuántas víctimas hay e identificarlas. A ese horror se añade la lentitud de los análisis genéticos y de los cotejos institucionales.
Es la burocracia del espanto: primero falta la persona; después, cuando aparecen restos, todavía falta devolverles el nombre. Las familias buscan en el campo y luego esperan en las oficinas. Una doble condena que vuelve obscena cualquier celebración gubernamental que no venga acompañada de resultados verificables.
Gobernar no es administrar el comunicado
Esta crisis permite cuestionar el control efectivo del territorio y la capacidad del Estado para proteger, buscar e investigar en medio de la cada vez mas clara gobernanza narca.
La expresión «gobernanza narca» aplica casi a cabalidad, pues exhibe el poder territorial del crimen y al vacío de autoridad. La exigencia política no necesita atajos: quien ocupa el gobierno debe explicar qué está haciendo para impedir nuevas desapariciones, localizar a quienes faltan y terminar con la espera forense donde Tamaulipas también es lider en cadaveres embodegados.
Porque el cargo dice gobernador, no administrador de condolencias. Y ante más de 14 mil ausencias registradas, la propaganda no puede hacerse pasar por respuesta
Con información: HoyTamaulipas/ CNTamaulipas/

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