«SOMOS REHENES ?»: CÓNSUL de EE.UU PUSO a un ASESINADO frente al MICRÓFONO con PACTO Vs la EXTORSIÓN en REYNOSA para DESARMAR COBRONES que SOLAPA AMERICO»…Si cobrar piso se vuelve «deporte», el delincuente repite la jugada.
En Reynosa se firmó un pacto contra la extorsión. Pero Mary Virginia Hantsch, cónsul general de Estados Unidos en Matamoros, introdujo en la ceremonia el recuerdo de un empresario que denunció públicamente el sometimiento de los negocios al crimen organizado y fue asesinado al día siguiente.
La firma del acuerdo y la participación de la diplomática con la presencia del alcalde Carlos Peña Ortiz con miembros de la iniciativa privada están documentados por la prensa local; la secuencia entre las declaraciones de Julio César Almanza Armas y su asesinato, el 30 de julio de 2024, fue recogida por Associated Press, prensa local, estatal e internacional, debidamente documentada con imagenes y videos en ValorTamaulipeco.
El contraste es brutal: una cosa es pedir que los empresarios hablen; otra, garantizar que sigan vivos después de hacerlo en Tamaulipas.
La intervención claridosa de la cónsul, recientemente consternada por el asesinato aún impune de policías de la Secretaría de Protección Federal que custodiaban el Consulado de Matamoros, admite una lectura frase por frase.
Basta escuchar lo que dijo y confrontarlo con lo que significa.
«Somos rehenes de extorsiones»
Hantsch recuperó las palabras de Almanza:
«Queda claro de que somos rehenes de extorsiones, somos rehenes de bandas delincuenciales».
Asi lo dijo Almanza antes de morir:
“Queda claro de que somos rehenes de extorsiones, somos rehenes de bandas delincuenciales que prácticamente pues se ha convertido en ya en deporte nacional, el cobro de piso de Tamaulipas”, dijo en entrevista para Telediario Radio en Tampico y citado por Milenio
La palabra decisiva es rehenes.
Un rehén no negocia en libertad. No entrega dinero porque encuentre atractiva la oferta: paga porque alguien convirtió su seguridad en mercancía. En esa frase, el comerciante deja de aparecer como un contribuyente protegido por las instituciones y queda retratado como una persona sometida a condiciones impuestas por delincuentes.
Almanza había utilizado precisamente esa imagen en sus últimas entrevistas: empresarios cautivos de las exigencias económicas de grupos criminales. No estaba describiendo una molestia administrativa. Estaba denunciando una relación de dominación
Dicho sin perfume institucional: abrir la cortina no debería significar ponerse a disposición del cobrador armado.
«Se ha convertido ya en deporte nacional el cobro de piso de Tamaulipas»
La expresión de Almanza, recogida también por AP, no celebraba ninguna destreza: denunciaba la normalización del delito.
El sarcasmo resulta devastador. Si cobrar piso se vuelve «deporte», el delincuente repite la jugada, la víctima paga la temporada y la autoridad corre el riesgo de quedarse en las gradas explicando que ahora sí habrá coordinación.
El significado de fondo es otro: lo excepcional se convirtió en rutina. El abuso dejó de interrumpir la actividad económica para instalarse dentro de ella.
Y cuando trabajar implica calcular cuánto exige el criminal, el negocio ya no funciona únicamente para sostener empleados y familias: también queda obligado a alimentar a quien lo amenaza.
«Fue asesinado al día siguiente»
Esta es la frase que le quita cualquier comodidad al acto protocolario.
Almanza, presidente de la Federación de Cámaras de Comercio de Tamaulipas, denunció públicamente las extorsiones y fue asesinado al día siguiente en Matamoros.
Pero el significado político del recuerdo sigue siendo demoledor:pedir denuncias contra la extorsión sin explicar cómo se protegerá a los denunciantes solapados y protegidos por tu gobernador deja una pregunta atravesada en el salón:
¿Quién garantiza que el siguiente empresario que hable no termine convertido en el homenaje de la próxima ceremonia?
«Sé que este no es un tema fácil de abordar»
En la transcripción, Hantsch reconoce expresamente la dificultad de hablar del problema.
La frase puede sonar diplomática; su contenido no es menor. Reconoce que la extorsión no solamente cobra dinero: también encarece la palabra.
Hablar puede comprometer un negocio, una familia, una vida cotidiana. El silencio, bajo esas condiciones, no demuestra conformidad. Puede ser una estrategia desesperada de supervivencia.
«Ni un problema sencillo de resolver»
Reconocer la complejidad no equivale a concederle una coartada a los responsables a quiene la nueva Ley Antiextorsion les promete castigos pero no hay absolutamente nadie que los haga valer.
La lectura crítica es sencilla: combatir la extorsión con un pacto es un paso importante que plantea coordinación y atención a las denuncias; su valor dependerá de que esas promesas se traduzcan en resultados verificables.
Porque el papel aguanta firmas, membretes y fotografías. Quien tiene una amenaza encima necesita algo menos decorativo: poder trabajar sin pagar por el privilegio de no ser atacado o despojado, como recientemente corrió sin que ocurra nada.
La complejidad merece estrategia. No merece convertirse en escondite.
«Reconozco los esfuerzos y la valentía de quienes alzan la voz»
La cónsul reconoce el valor de quienes denuncian, sabedora del ecosistema gubernamental que prohíja desamparados y protege criminales, aunque pedir seguridad tendría que ser un derecho cotidiano, no una prueba de heroísmo.
Una sociedad no debería necesitar empresarios dispuestos a jugarse la vida para que las autoridades conozcan lo que ocurre frente a sus oficinas.
El homenaje es pertinente. Pero honrar al denunciante no sustituye protegerlo.
«México necesita recuperar condiciones mínimas de tranquilidad»
Hantsch introduce esta formulación atribuyéndola al presidente nacional de Coparmex.
La palabra incómoda es «mínimas».
No se está reclamando un paraíso para inversionistas ni una ciudad libre de cualquier conflicto. Se habla del piso elemental: trabajar, generar empleo y sostener una actividad productiva sin que una amenaza decida cuánto cuesta permanecer abierto.
Cuando hasta ese mínimo necesita reclamarse públicamente, el discurso triunfalista queda bastante mal parado.
Antes de presumir grandes proyectos, habría que garantizar que la caja del negocio no funcione como ventanilla de recaudación criminal.
«Los extorsionadores han puesto en la mira a empresas extranjeras y estadounidenses»
En su misma intervención , la diplomática atribuye esta advertencia ,tambien fundada en la realidad circundante de Tamaulipas,a información del consejo de seguridad del Departamento de Estado.
El punto amplía el alcance del problema: la extorsión impune opera bajo un gobierno que los solapa hasta en comunicados, no se detiene ante el origen del capital ni respeta el tamaño del membrete.
La cobertura del encuentro sumó los dichos del alcalde contra el mismo flagelo y confirma lo que Hantsch advirtió sobre sus efectos en empresas de distintos tamaños, con repercusiones económicas a ambos lados de la frontera. No es solamente una calamidad local: sus consecuencias alcanzan negocios y familias del sur de Texas.
Eso no equivale a anunciar sanciones ni una intervención estadounidense. Significa algo más concreto: el problema también tiene consecuencias binacionales.
«En Reynosa y Matamoros la extorsión se ha convertido en el desafío más relevante»
Hantsch vincula esa valoración con sus reuniones con personas de distintos sectores.
La lectura es contundente: no habla de una queja aislada, sino de una preocupación que encuentra reiteradamente entre sus interlocutores que es avalada por la terrible realidad.
Para el empresario o el ciudadano amenazado la prioridad tiene una formulación bastante menos elegante: llegar mañana, abrir y regresar vivo.
«Los vendedores ambulantes, las pequeñas empresas e incluso las grandes compañías internacionales»
La enumeración barre con una comodidad frecuente: imaginar que el cobro de piso pertenece únicamente al mundo de los grandes capitales.
En el fragmento, la cónsul coloca dentro del mismo riesgo al vendedor ambulante y a la compañía internacional.
El significado es brutal: cambia el tamaño de la caja, no la lógica del sometimiento.
La vulnerabilidad del pequeño comerciante y la capacidad económica de la gran empresa pueden atraer exigencias diferentes. Pero la pregunta que impone el extorsionador es la misma: cuánto puedes pagar para que te dejemos trabajar y… si no pagas te mato.
El gobernador y «La Chispa»: una maquina de extorsiónes
Una fotografía en el origen del vinculo«Chispa-Americo-CDG»,puede y debe justificar preguntas sobre una relación político-criminal suficiente para abrir una carpeta y dejar de hacerlo no debiera ser opciónal.
Y aunque por sí sola no es suficiente para sentenciar al gobernador Américo Villarreal, concatenada con otros indicios permite sostener que la extorsión en Reynosa no solo es una actividad exclusiva de una sola organización.
También tiene el apoyo del mandatario que se beneficia de ella desde 2022,como cita Breitbart News,al igual que su gabinete.
Lae exigencia editorial puede ser feroz sin volverse tramposa:que se investiguen los señalamientos, que se expliquen las relaciones cuestionadas y que se presenten resultados que desarmen al cobrador junto con sus secuaces.
Porque un pacto puede servir para coordinar una respuesta. Lo que no puede hacer es pasar por respuesta consumada.
Y después de recordar a múltiples empresarios asesinados tras denunciar, el mensaje más incómodo queda servido: no basta pedirles a las víctimas que rompan el silencio.
Hay que impedir que hablar vuelva a costarles la vida en una entidad donde hasta la esposa del gobernador, su hijo y parte del gabinete son acusados de extorsión, y donde quien denuncia teme fundadamente por su vida, además de por su libertad.
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