La violencia no pidió permiso ni esperó a que anocheciera. Al mediodía del dia de ayer y en una de las vialidades más transitadas de la zona metropolitana, hombres armados persiguieron y asesinaron a dos expolicías que viajaban en un Volkswagen Vento por Gómez Morín, saliendo de San Pedro y ya en territorio de Monterrey.
El ataque fue reportado a las 12:10 horas en la rampa que conecta con Morones Prieto, frente a la Colonia Doctores. Según fuentes allegadas a la investigación, los agresores siguieron a sus víctimas durante unos 100 metros antes de acribillar el vehículo. Una vialidad llena de automovilistas no fue impedimento: la impunidad, por lo visto, tampoco respeta la hora pico.
Las víctimas fueron identificadas como Juan Carlos Serroque Robledo, de 48 años, expolicía de San Pedro hasta 2006, y José Manuel Martínez Macías, de 52, exintegrante del grupo élite SWAT de Seguridad Pública estatal hasta 2010.
De acuerdo con las fuentes consultadas, ambos estaban presuntamente vinculados al Cártel de los Beltrán Leyva, organización que durante décadas controló San Pedro y que actualmente mantiene una disputa territorial con otros grupos criminales.
Primero el rumor; después, las identificaciones
En las primeras versiones apareció el nombre de Omar Ibarra Lozano, alias “El 34”, otro exintegrante del SWAT estatal señalado como operador criminal en San Pedro. Horas después, los informantes descartaron que estuviera entre los muertos e indicaron que las víctimas habían sido identificadas mediante sus credenciales de elector.
Lo que sí sostuvieron las fuentes fue el presunto vínculo de Serroque y Martínez con “El 34” y con los Beltrán Leyva.
Mientras se aclaraban los nombres, el Vento con placas RKT-631-C quedó como evidencia de la persecución: detectives de Homicidios y peritos reportaron al menos una docena de orificios de bala en cristales del costado derecho, postes y puertas.
Una fuente señaló que el automóvil había circulado por Lázaro Cárdenas, en Monterrey, continuado por San Pedro y tomado Gómez Morín rumbo a Morones Prieto. Esa ruta todavía era revisada mediante grabaciones de cámaras de seguridad.
Las corporaciones llegaron; el tráfico se quedó
Al lugar acudieron peritos de la Fiscalía estatal, agentes ministeriales, policías de San Pedro, elementos de Fuerza Civil y de la Guardia Nacional. Después de los disparos llegó el despliegue de los tres niveles de Gobierno.
Para levantar indicios, las autoridades cerraron el acceso a la rampa donde quedó el automóvil y otro tramo ubicado unos 100 metros atrás, después de la escultura de La Diana. El saldo para quienes transitaban por la zona fue un embotellamiento con filas kilométricas durante al menos tres horas.
De las corporaciones a los expedientes
Los antecedentes de ambos hombres incluyen bajas de corporaciones y detenciones por presuntos nexos criminales; no se trataba de nombres nuevos para las autoridades.
Según registros periodísticos, Serroque salió de la Policía de San Pedro junto con otros nueve elementos durante la “limpia” anunciada en junio de 2006 por el entonces alcalde Alejandro Páez.
En marzo de 2010, la Marina lo detuvo con otros tres hombres, acusados de estar vinculados con los Beltrán Leyva y con Alberto Mendoza Contreras, “El Chico Malo”. Este último fue señalado como informante del llamado “grupo rudo” que creó el alcalde Mauricio Fernández para combatir al crimen organizado en San Pedro.
Martínez, por su parte, fue detenido por la Marina en septiembre de 2010, un mes después de su baja del SWAT estatal, acusado de espiar para la delincuencia. En abril de 2021 volvió a ser detenido, esa vez por la Policía de San Pedro, por realizar pintas con las siglas CDN, correspondientes al Cártel del Noreste.






Esos antecedentes son detenciones y señalamientos: la información proporcionada no precisa qué resolvieron los tribunales en cada caso.
“El 34”: descartado entre las víctimas, presente en las pesquisas
Aunque no estaba entre los asesinados, “El 34” volvió a aparecer por los presuntos vínculos que las fuentes atribuyeron a las víctimas.
Los registros citados sitúan sus actividades criminales al menos desde 2006, como sicario. En 2009, el Ejército lo detuvo señalado como jefe de plaza de los Beltrán Leyva en San Pedro. Sin que se aclararan las causas de su liberación, fuerzas federales lo capturaron nuevamente en 2018, entonces acusado de encabezar a los sicarios de la misma organización en el municipio.
Al cierre de la información, las fuentes no pudieron precisar si estaba otra vez en libertad. Entre tanto despliegue, expediente y antecedente, esa respuesta seguía pendiente.
Con información: ELNORTE/

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