El secretario de Seguridad Pública de Tamaulipas, general Carlos Arturo Pancardo Escudero, asegura que la coordinación policial y las cámaras de videovigilancia redujeron 90% la incidencia delictiva. Es una cifra tan espectacular que merece algo más que aplausos: merece que explique qué delitos contó, en qué periodo, contra qué periodo comparó y dónde puede consultarse la serie completa. Sin eso, el 90% funciona mejor como eslogan que como prueba de seguridad
La ENVIPE 2026 del INEGI cuenta una historia bastante menos fotogénica. Estima que, de los delitos ocurridos en Tamaulipas durante 2025, solo 7.2% se denunció y apenas 5.5% terminó con una carpeta de investigación.
La cifra negra fue de 94.5%: hechos que no se denunciaron o que, pese a la denuncia, no llegaron a una investigación formal. No significa que «nadie investigó» cada uno de esos casos por la misma razón; significa que casi 95 de cada 100 delitos quedaron fuera de las carpetas, como también cita Milenio.

El general pide a la población que denuncie y promete una respuesta rápida de la Guardia Estatal de la que se duelen en el sur de Tamaulipas y en toda la entidad.
Pero pedir denuncias en un estado con semejante cifra negra, mientras se presume una reducción del 90%, se parece a un restaurante que anuncia que casi nadie se queja de la comida después de cerrar el buzón de reclamaciones.Que el delito no aparezca en una carpeta no lo convierte en un delito que no ocurrió.
Hay otra incomodidad para el triunfalismo: según la misma encuesta, la tasa estimada de delitos en Tamaulipas pasó de 25,116 por cada 100,000 habitantes en 2024 a 24,346 en 2025, un cambio que el INEGI no considera estadísticamente significativo.
En cambio, la tasa de personas víctimas subió de 16,537 a 18,892 y ese aumento sí fue significativo. Son indicadores de 2025, no una refutación automática de cualquier dato operativo de 2026; precisamente por eso el secretario debe mostrar qué mide su 90% antes de venderlo como si describiera toda la realidad del estado, en manos de criminales dentro y fuera del gobierno.
Quizá las cámaras que acostumbra a derribar el Cartel del Golfo ayuden a responder más rápido. Quizá algún delito específico haya bajado. Pero una cámara no ve el fraude cometido a distancia, ni reemplaza una denuncia, ni abre por sí sola una carpeta. Confundir el alcance de una tecnología —o de un registro administrativo— con el tamaño real del delito es el truco: apagar la luz y presumir que desapareció el desorden.
Así se traduce el mensaje oficial, sin uniforme de gala: «Tenemos un 90% para celebrar; para comprobar qué representa, habrá que esperar». Mientras tanto, la cifra negra le arruina el desfile. Antes de declarar la victoria, general, publique la operación completa. Los tamaulipecos no necesitan que les vendan seguridad por porcentaje con ayuda de la prensa al servicio del estado, no de ciudadanos; necesitan saber qué pasa con los delitos que ocurren incluso cuando no entran en su presentación.
Con informacion: Hoytamaulipas/

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