El Gobierno de México llevó a la ONU una diapositiva de ahorro, como si hablara de eficiencia administrativa y no de una contabilidad de muertos. Mientras el canciller Roberto Velasco presume una reducción del 51% en los homicidios dolosos durante 22 meses, el corte de TResearch citado registra 45,920 asesinatos acumulados en el sexenio. Y si ese corte corresponde al 22 de septiembre, la cuenta actual ya sería mayor: la muerte no dejó de pasar lista porque el Gobierno salió a presumir la gráfica
De tal suerte que presumir la baja de homicidios mientras se apilan mas 45 mil 920 cadáveres es como celebrar que en un naufragio ya se usan menos chalecos salvavidas: una obscenidad administrativa disfrazada de logro.
En Nueva York, ante la Asamblea General de la ONU, el canciller Roberto Velasco vendió la estadística como si fuera diploma:según su versión, los homicidios dolosos cayeron alrededor de 51% durante los primeros 22 meses del gobierno de Claudia Sheinbaum. La paz, dijo, se construye. Lo que omitió es que en México también se construye una montaña: 45,920 homicidios dolosos acumulados en el sexenio, según el corte más reciente de TResearch.
A este ritmo acumulado —aproximadamente 64 homicidios diarios, de acuerdo con TResearch— la muerte pasa tarjeta cada 22 minutos y medio. Una persona asesinada antes de que termine un episodio de una serie; dos mientras un funcionario termina una conferencia; casi tres por cada hora que el Gobierno dedica a explicar que su estrategia funciona.
Si se toma ese promedio de 64 asesinatos diarios y se extrapola al periodo completo de seis años, el sexenio cerraría con alrededor de 140 mil homicidios dolosos que superaría los poco mas de 120 mil cometidos durante el sexenio de Felipe Calderon.
La proyección no es un pronóstico científico ni una sentencia inamovible —las cifras diarias son volátiles y la tendencia puede cambiar—, pero sí una radiografía brutal de lo que significa presumir “ahorros” cuando la caja sigue registrando cadáveres: 45,920 hasta ahora; una posible factura de seis dígitos al final.
La presunción es el equivalente burocrático a felicitarse porque el incendio ya no devora diez pisos por hora, sino cinco, mientras adentro siguen gritando personas y los bomberos presumen que redujeron el consumo de agua. Menos formol, quizá; demasiados cadáveres, todavía.
El problema de adjudicarse la curva
El Gobierno quiere apropiarse de cualquier descenso como si los cárteles recibieran órdenes desde Palacio Nacional y ajustaran su calendario de ejecuciones a la presentación mensual del gabinete de seguridad. Pero la violencia homicida no responde únicamente —ni de forma lineal— a la eficacia gubernamental. También se mueve por las treguas, fracturas, venganzas, reacomodos territoriales, capturas, liberaciones, traiciones y disputas internas de las organizaciones criminales.
Dicho sin eufemismos: cuando una facción deja de disparar temporalmente porque negocia, se repliega o gana una plaza, el Gobierno no necesariamente ganó la batalla; a veces sólo recibió una pausa en la guerra ajena. Confundir un descenso estadístico con una victoria estatal es como atribuirse que dejó de llover porque se inauguró un paraguas.
Sinaloa ilustra el límite de la propaganda. Allí, los reclamos públicos para replantear la estrategia y la persistencia de la violencia exhiben que la presencia militar y los anuncios de inteligencia no bastan para desactivar una confrontación criminal. La cifra nacional puede mejorar en una lámina, mientras una entidad entera vive bajo el calendario de las venganzas entre grupos armados. El termómetro nacional baja algunas décimas, pero en ciertas regiones el paciente sigue en terapia intensiva.
El Gobierno tiene derecho a informar una disminución si sus registros la muestran, aunque los oculte dolosamente; lo que no tiene es derecho a convertir cada descenso en absolución.
Un país que pierde a una persona asesinada cada 22 minutos y medio no está para presumir que ahorró formol: está para explicar por qué sigue convirtiendo la muerte en una rutina con corte estadístico.
Con información: REFORMA/ TRESEARCH/

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