Visitanos tambien en:

martes, 29 de septiembre de 2026

«ES PURO ESPECTÁCULO: la INTERVENCIÓN FEDERAL en JUCHITÁN es COPIA al CARBÓN de ÉPOCA de FCH y GARCÍA LUNA»…problema suele sentarse dentro de la oficina desde la que se anuncia la limpieza.


En Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, el gobierno no descubrió ayer que había problemas en la Policía Municipal. En junio de 2025, la «Operación Sable» ya había intervenido la comisaría y el centro de videovigilancia C2: concentró a 218 agentes para evaluarlos y puso temporalmente la seguridad en manos de corporaciones estatales y federales. 

La investigación había detectado que imágenes de cámaras oficiales se transmitían a personas no autorizadas. Pese a ello, la Fiscalía estatal dijo entonces que no investigaba al alcalde de Morena Miguel Sánchez Altamirano. Ahí está la pregunta incómoda: ¿qué se corrigió después de aquel despliegue y qué se dejó intacto ?

La respuesta oficial no se volvió más clara con el paso del tiempo. El 3 de junio de 2026, Sánchez Altamirano todavía participaba, como presidente municipal, en el arranque de una nueva etapa del Plan Juchitán, coordinado por autoridades estatales, federales y municipales. 

El 23 de septiembre fue detenido: las autoridades informaron que existían órdenes de aprehensión por extorsión agravada y delitos contra la seguridad del Estado, en una investigación sobre presunto cobro de piso y otras actividades criminales. Estar en un acto de gobierno no prueba encubrimiento; sí obliga a preguntar qué sabían las instituciones que compartían mesa con él y cuándo lo supieron. 

Después vino el espectáculo conocido: intervención de la comisaría, policías citados a revisión, fuerzas estatales y federales a cargo de la seguridad y retiro de 28 armas largas, 27 cortas y 2.029 cartuchos. 

Y ahí asoma el espejo incómodo de los tiempos de Felipe Calderón y Genaro García Luna. García Luna encabezó la seguridad pública federal entre 2006 y 2012; en 2024 fue condenado en Estados Unidos a 460 meses de prisión por ayudar al cártel de Sinaloa a cambio de sobornos. 

La lección Juchitán es la misma perpetrada por el ejercito hace 12 años en Lázaro Cárdenas Michoacán como advierte video y nota de Excelsior .

Los uniformes, los operativos y el discurso de mano dura no garantizan que el poder esté limpiando sus propias filas. A veces el problema está sentado dentro de la oficina desde la que se anuncia la limpieza. 

La similitud merece escrutinio y no es política, tampoco una sentencia anticipada: primero se exhibe coordinación con una autoridad local bajo señales de alarma; después, cuando estalla la investigación, se despliega fuerza suficiente para parecer que nadie había podido actuar antes. 

Para exigir cuentas basta la cronología: Juchitán ya había sido intervenido en 2025, su alcalde siguió participando en la estrategia de seguridad en 2026 y ahora el Estado vuelve a tomar la comisaría. No alcanza con desarmar policías para desarmar esa pregunta. 

Con información: NMAS+/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu Comentario es VALIOSO: