La “soberanía” no sirve de escudo contra el conteo de cadáveres. Según el gráfico de la guerra en números de TResearch International, correspondiente al lunes 28 de septiembre y publicado hace 17 horas, se reportaron 44 homicidios en un día; el acumulado del sexenio asciende a 46,175.
La patria del homicidio cronometrado
Mientras desde el domingo en el zocalo, Claudia Sheinbaum ante un nutrido acarreo volvía a sacar la matraca de la soberanía, la patria, la no subordinación y la condena automática a toda “injerencia”, México registró 44 homicidios en 24 horas.
No es una cifra: es un cronómetro de muerte.
Si se distribuyen esos 44 asesinatos a lo largo del día, equivale a:

Es decir, casi dos personas asesinadas por hora. O, dicho sin la anestesia de las estadísticas: una persona asesinada aproximadamente cada 33 minutos.
Mientras el gobierno declama que nadie le dicta órdenes a México, los homicidas parecen operar con su propio calendario:uno más, en promedio, antes de que termine media hora larga de discurso sobre la independencia nacional.
El sexenio convertido en fosa estadística
El tablero marca 46,175 homicidios en el sexenio. La cifra es tan brutal que requiere traducción humana:
- Son 46,175 familias atravesadas por una ausencia violenta.
- Es como borrar de golpe a la población de un municipio pequeño.
- Es una cifra superior a llenar por completo muchos estadios deportivos del país y después dejar cada asiento vacío como evidencia de una vida truncada.
- Si cada víctima ocupara un asiento, el conteo necesitaría una multitud equivalente a un recinto masivo colmado de personas; sólo que aquí no habría aficionados, ni concierto, ni celebración: habría duelo.
Y aun así, la discusión oficial suele desviarse hacia la “narrativa”, la “campaña”, la “derecha”, los “comentarios desde el extranjero” o la intocable soberanía. Como si reclamar que no se asesine a casi dos personas por hora fuera una conspiración geopolítica y no una exigencia elemental de civilización.
La comparación que incomoda
Pensemos en Suecia, un país democrático, con problemas reales de seguridad y violencia criminal, pero donde cada homicidio suele provocar debate político, cobertura nacional y exigencia institucional. Según estadísticas oficiales recientes del Consejo Nacional para la Prevención del Delito de Suecia (Brå), sección “Murder and manslaughter”. Registra 84 casos confirmados de violencia letal en todo 2025 y 92 en 2024.

La cifra de un solo dia de Mexico equivale aproximadamente a la mitad de los 84 casos registrados allí en 2025. Es una comparación de escala, no una equivalencia estadística estricta entre fuentes y métodos de conteo distintos.
México, sólo con los 44 homicidios de ayer reportados en el gráfico, concentraría en un día una cantidad comparable o superior a la que países europeos enteros enfrentan en periodos prolongados.
No se trata de idealizar a nadie ni de importar discursos. Se trata de una pregunta incómoda: ¿en qué democracia que se tome en serio a sí misma se normaliza que, durante un solo lunes, maten a 44 personas y la prioridad retórica sea defender la soberanía del escrutinio?
La soberanía no es permiso para el abandono. La patria no es una coartada estadística. Y la no subordinación no equivale a no rendir cuentas.
Pronóstico si se conserva el ritmo
El gráfico muestra 44 homicidios ayer. Si, sólo como ejercicio matemático, ese ritmo se mantuviera durante un año completo:

Eso proyectaría 16,060 homicidios anuales.
A ese paso:
- Habría aproximadamente 1,338 homicidios al mes.
- Unas 308 muertes violentas por semana.
- Casi 1.8 homicidios por hora.
- Una víctima cada 33 minutos.
Importante: esto no es una proyección oficial ni una predicción cerrada; es una extrapolación lineal basada únicamente en el dato diario del gráfico. Los homicidios varían día a día. Pero justamente ahí está el escándalo: incluso una jornada que el país ya parece haber aprendido a digerir como “normal” arroja una escala de violencia que, sostenida, significaría más de 16 mil muertos al año.
La normalización también mata
El gráfico consigna 45 homicidios el día anterior, 43 tres días antes, 40 cinco días antes, 29 siete días antes, 39 diez días antes, 41 quince días antes, 27 veinte días antes, 36 hace un mes y 32 hace un año. La oscilación no cambia lo central: la violencia permanece instalada en decenas de asesinatos diarios.
Ésa es la barbarie verdaderamente normalizada: que un número como 44 pueda pasar por una actualización rutinaria; que ya no rompa la conversación pública; que una parte de la ciudadanía lo reciba como pronóstico del clima y que el poder responda con himnos discursivos sobre dignidad nacional.
México no pierde soberanía porque se contabilicen sus muertos. La pierde cuando los muertos se vuelven paisaje, cuando la retórica patriótica intenta tapar la sangre y cuando reclamar seguridad se trata como una insolencia, una “injerencia” o una traición a la narrativa oficial.
Con información; TRESEARCH/

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