El mensaje desde sus redes del periodista Edy Pintor, no es una denuncia con expediente a la vista: es un señalamiento preventivo, público y personal. Dice haber recibido advertencias, seguimiento y mensajes por intermediarios; por ello responsabiliza de cualquier agresión contra él o su familia al senador morenista José Ramón Gómez Leal.
Y es que en Tamaulipas, cuando reaparece el apellido Carmona, no llega solo: viene acompañado de silencios, videos de deslinde, políticos que “apenas conocían” al difunto empresario y, ahora, de una advertencia que no debe perderse entre el ruido de la grilla.
El periodista nos advierte con copia al FBI,la DEA y hasta la CIA , que que ha recibido mensajes cifrados y advertencias indirectas. Dice que lo observan, que lo siguen en cada viaje y que alguien se ha tomado la molestia de hacerle saber que sus pasos —y los de su familia— están bajo vigilancia.

Por eso decidió dejar constancia antes de que el asunto escale: responsabilizó directamente al senador de Morena por Tamaulipas, José Ramón Gómez Leal, de cualquier daño, amenaza, intimidación o agresión que pudiera sufrir él, sus hijos, sus padres o cualquier integrante de su familia.

En 2025, el empresario Gabriel Hernández grabó un video en el que denunció una presunta colusión política con el Cártel del Golfo y responsabilizó a “La Chispa”, integrante del CDG en Reynosa, de cualquier atentado contra su vida. Poco después, fue asesinado.
No es una frase lanzada al aire. Pintor afirma que ya emprendió acciones legales tanto en México como en Estados Unidos. Y el mensaje está escrito con la claridad de quien sabe que, en ciertos territorios, primero circula el recado y luego aparece la explicación oficial.
“Cualquier acto, amenaza, daño o intimidación que se concrete en contra mía o de los míos recaerá, sin ambigüedad, sobre quien hoy señalo”, advirtió el comunicador.
La acusación ocurre mientras el nombre de Gómez Leal vuelve a flotar alrededor de la vieja y pestilente trama de Sergio Carmona Angulo, el empresario asesinado en noviembre de 2021 y conocido mediáticamente como el “Rey del Huachicol”. El muerto, por lo visto, sigue teniendo más vida política que muchos de los que hoy fingen no recordar ni el nombre.

El propio senador ha reconocido al igual que Américo Villarreal Anaya,aun gobernador de Morena en Tamaulipas,que si conoció a Carmona y señala desde sus rede que su experiencia personal, siempre lo conocío como una persona atenta, servicial y de buen trato, como casualmente lo dice Américo Villarreal,casi como si se hubieran puesto de acuerdo en el guion.
En el caso de Americo incluso abundo : Carmona se le acercó por adeudos pendientes derivados de contratos públicos, pero afirma que le respondió que él no era el conducto para intervenir.
El punto no es sentenciar desde una publicación ni jugar a fiscal de Facebook. El punto es otro: cuando un periodista asegura que está siendo vigilado y responsabiliza con nombre y cargo a un senador de cualquier cosa que pueda ocurrirle, las autoridades no pueden hacerse las sorprendidas después.
Porque en Tamaulipas la política criminal tiene una costumbre indecente: primero todos niegan, después todos se deslindan, luego alguien aparece en una fotografía, un video, una bitácora o una carpeta de investigación; y al final nadie sabía nada.
El fantasma de Carmona —que también persigue a la senadora Olga Sosa y a buena parte de los morenistas de alcurnia— sigue pasando lista.
Unos dicen que apenas lo conocían; otros, que sólo coincidieron con él. Y ahora, un periodista asegura temer por su vida y la de su familia.
Edy Pintor tiene sobradas razones —que no menciona— para temer por su integridad y la de los suyos. En el ambiente flota suficiente evidencia para dimensionar cómo podría materializarse una amenaza que, por ahora, permanece cifrada.
Con información: @EdyPintor/ medios

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