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miércoles, 23 de septiembre de 2026

“¿PORQUE YA estoy VIEJA, GÜEY ?”: DIPUTADA PRIISTA que PERDÍA VOTACIONES en SU CASILLA, QUE NO VIO, NO SUPO y NO OYÓ NADA, se JUBILA»… no son pocos los polvos del mismo lodazal que escapan.


La aun Diputada Local del PRI en Tamaulipas, Paloma Guillén, hermana del subcomandante Marcos ,veterana de la nefasta burocracia tricolor que no ganaba su casilla en ningúna contienda politica donde no fuera plurinominal, anunció que “cierra” su ciclo político porque, según su propia filosofía de vida pública, “ya estoy vieja, güey”.

Una razón impecable: no todos los días una figura del viejo PRI decide bajarse del carrusel político no por rendición de cuentas, no por autocrítica, no por haber explicado qué vio —o qué prefirió no ver— durante los años dorados del régimen, sino porque el calendario, ese fiscal implacable, le ganó la partida.

Guillén quien en los lamentables hechos es polvo del mismo lodazal, no llega a la política en calidad de turista. Fue secretaria general de Gobierno de Tamaulipas entre 2002 y 2004, durante la administración de Tomás Yarrington, posteriormente procesado en Estados Unidos por delitos ligados al lavado de dinero y que deja una pregunta política difícil de barrer debajo de la alfombra: ¿qué tan cerca hay que estar del poder para no enterarse de nada ?

La exfuncionaria ha sostenido antes que no conoció ni le constaron las actividades atribuidas a Yarrington. Una postura que, traducida al dialecto clásico del priismo, podría leerse así: “Yo estaba en la sala de máquinas, pero nunca vi el humo”. Guillén fue secretaria general de Gobierno en aquel sexenio; es decir, no era una espectadora que pasaba por ahí buscando la salida de emergencia, sino una pieza relevante de la putrida estructura política estatal.

Yarrington, por su parte, no era precisamente un personaje de bajo perfil administrativo: fue gobernador de Tamaulipas de 1999 a 2004 y ha enfrentado acusaciones graves relacionadas con narcotráfico y lavado de dinero; en 2025, Guillén incluso salió públicamente a defenderlo y expresó confianza en que se reivindicaría.

Ahora Paloma dice que se va porque ya está vieja. Está en su derecho. Lo que queda pendiente no es su acta de nacimiento, sino el balance político de una generación que administró Tamaulipas cuando el poder priista parecía eterno, intocable y, sobre todo, perfectamente entrenado para responder que no vio, no supo, no oyó y, si acaso, ya se le olvidó.

Porque una cosa es retirarse de la nómina pública y otra muy distinta retirarse de las preguntas incómodas. Y esas, por desgracia para la vieja guardia, no se jubilan.

Con información: HOYTAMAULIPAS/

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