El intento del CJNG de volar el puente de La Desembocada en Puerto Vallarta tras la captura de Ruben Oseguera,alias Mencho es, en los hechos, un acto de terrorismo interno: uso de explosivos para intimidar población y doblar al Estado mediante daño masivo a infraestructura civil crítica.
El puente como blanco de guerra
- Autoridades federales aseguraron ocho cargas de dinamita colocadas en la estructura del puente de La Desembocada, sobre la carretera 544, en Puerto Vallarta, presuntamente por el CJNG.
- Los explosivos fueron instalados después de la jornada de bloqueos y enfrentamientos del 22 de febrero, desatada tras el abatimiento de Nemesio Oseguera “El Mencho”.
- Parte de las cargas llegó a activarse durante los choques con fuerzas federales, dañando una vía clave que conecta comunidades rurales y articula el flujo económico regional.
Terrorismo doméstico, no “simple crimen organizado”
- La operación usó explosivos de alto poder dirigidos a un objetivo civil estratégico (un puente carretero), no a un enemigo armado en combate directo.
- La destrucción (o amenaza de destrucción) del puente dejó incomunicadas a más de 6,000 personas, encareció traslados, afectó abasto y generó una situación prolongada de miedo cotidiano: cruzar un paso agrietado, vigilado por militares, con riesgo estructural.
- El saldo incluye al menos un campesino muerto y un trabajador lesionado por la detonación de una carga que quedó oculta en la estructura, lo que evidencia desprecio absoluto por vidas ajenas al conflicto criminal.
Mensaje tras la caída de “El Mencho”
- El intento de desplome del puente es parte de la respuesta violenta del CJNG tras la muerte de su líder, que ya había desatado bloqueos, ataques y una ola de violencia en varios estados
- La lógica es política, no solo económica: demostrar capacidad de castigar al territorio cuando el Estado golpea a la cúpula del cártel, forzando a la población civil a vivir en función del miedo.
- A la fuga de 23 internos que se habría cubierto con la destrucción de la estructura se suma ahora el uso del puente como rehén colectivo, un recordatorio de que pueden dejar “del otro lado” a poblaciones enteras si así les conviene.
Un Estado que se niega a nombrar al enemigo
- Pese a la naturaleza del ataque —explosivos, infraestructura crítica, daños masivos e indiscriminados a civiles— el discurso oficial sigue encasillando estos hechos en la categoría cómoda de “delincuencia organizada”, sin activar un lenguaje ni una política antiterrorista a la altura de la amenaza.
- Hablar solo de “hechos violentos” o “afectaciones a la infraestructura” diluye la dimensión política del mensaje criminal: controlar territorio mediante terror, condicionar la vida económica y social, disputar al Estado el monopolio del miedo
- Esa reticencia semántica es también una decisión de poder: si no hay terrorismo, no hay que admitir que el Estado comparte escenario con actores armados que ya aprendieron a usar el pánico social como arma estratégica.cnnespanol.
El desafío criminal que queda plantado
- El puente minado, la comunidad incomunicada, el campesino muerto por una carga olvidada y los trabajadores que hoy se juegan la vida entre ruinas son la materialización física de ese terrorismo doméstico que la narrativa oficial se empeña en minimizar.
- No es solo la historia de un narco caído, sino de un aparato armado que aprendió a explotar el concreto, las rutas comerciales y la vulnerabilidad civil como parte de su arsenal.
- Mientras el gobierno se aferra a eufemismos, el CJNG ya probó que puede convertir un puente en línea de frente y a una región entera en rehén, sin necesidad de proclamas ideológicas: le basta con detonar la vida diaria de miles de personas.
Con informacion: ELUNIVERSAL/

Ciamdo fue que Mexico perdio sus huevos. Se dejan chingar por una bola de indios com armas militares. 😂😂😂😂😂
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