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viernes, 20 de marzo de 2026

«NARCO AUN MANDA y AUTORIDAD presta UNIFORME»: «SENTENCIAN a 50 y 60 AÑOS de CARCEL POLICIAS de TAMAULIPAS que CONFUNDIERON AUTOBUS COMPLETO de INOCENTES con SICARIOS»…y los entregaron a los Zetas.


En Tamaulipas, donde el narco manda y la autoridad sólo presta el uniforme, siete ex policías por fin salieron en la nota roja… pero del lado de los acusados oficiales. En 2013, estos héroes de la “seguridad pública” detuvieron a nueve pasajeros de un autobús, trabajadores de maquila, a los que el crimen organizado confundió con sicarios rivales que supuestamente iban a invadirles la plaza.

El protocolo fue impecable: los policías levantaron a los pasajeros, los despojaron de cualquier derecho humano y los entregaron como mercancía a Los Zetas en la Central de Autobuses de Ciudad Victoria,quienes se encargaron de torturarlos y asesinados. Años después, cuando el expediente ya olía a archivo muerto y los muertos ya no tenían ni nombre, un tribunal federal esta semana terminó dándoles sentencia de prisión a los ex uniformados, como si eso alcanzara para limpiar una década de colusión entre Estado y cártel.

Esta semana, un juez federal en México sentenció individualmente a los siete ex policías estatales a varias penas de prisión que van de 50 a 60 años. Los policías eran agentes de la Oficina del Fiscal General de Tamaulipas en el momento del secuestro.

Los agentes Roberto Sánchez Partida y Martín De León García recibieron una sentencia de 60 años de prisión por los delitos de secuestro y participación en el crimen organizado.

El líder del grupo Carlos Adrian García Flores y los agentes Rumaldo Guadalupe Díaz Alvarado, Ricardo Contreras Hernández, Francisco Javier Reyna Cruz y Dony Emerson Pérez Bocanegra recibieron cada uno una sentencia de 50 años de prisión.

Todos los agentes formaban parte de un grupo de recuperación de vehículos robados dentro de la Oficina del Fiscal General de Tamaulipas; también trabajaron para Los Zetas proporcionándoles información y ayudando con las operaciones de aplicación mientras estaban en uniforme.

El mensaje implícito es claro: en Tamaulipas, si te subes a un autobús para ir a trabajar, puedes terminar en manos de policías que trabajan a comisión para el cártel que domina la zona. La diferencia entre un retén oficial y un secuestro narco es sólo quién firma la nómina: el gobierno o Los Zetas.

Con informacion: BREITBART/ MILENIO/

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