Visitanos tambien en:

lunes, 25 de mayo de 2026

«DOLOSAMENTE IGNORANTE y SESGADA: FISCAL de FGR se ENVUELVE en PAPEL CELOFAN y VENDE como NEUTRAL un ACTO POLTICO con NARRATIVA a FAVOR del GOBIERNO FEDERAL»…y en vez de dogma jurídico, usa narrativa de poder


La Fiscal General de la Republica ,Ernestina Godoy,nos está vendiendo como neutral un acto profundamente político, envolviendo a la FGR en papel celofán constitucional mientras mete línea narrativa a favor del gobierno federal y de su propio margen de maniobra frente a Washington y a los estados.

Que dice la Fiscal nada independiente:


«El Artículo 127 del Código Nacional de Procedimientos Penales (CNPP) expresa que el Ministerio Público es la autoridad encargada de conducir la investigación de los delitos. Sus facultades principales incluyen:conducir la investigación, ordenar diligencias así como el ejercicio de la acción penal.

Derivado de estas atribuciones constitucionales y legales, el Ministerio Público Federal tiene la facultad de citar como testigos a todas aquellas personas que pueden aportar información útil para agotar las líneas de investigación que se deriven de los hechos que en el tiempo se están investigando, con el objetivo de llegar a la verdad en esos casos y poder así determinar las responsabilidades que correspondan.

Hoy, voy a referirme a dos casos recientes de interés público para dar cuenta de que, en base a lo señalado en los párrafos anteriores, estamos realizando las acciones que podrán llevarnos a esclarecer lo ocurrido para llegar, en cada uno, a conocer la verdad y con ello determinar las acciones a seguir.

El primer caso se refiere a la indagatoria abierta con motivo de la acusación presentada ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York de los Estados Unidos de América, relacionada con 10 ciudadanos mexicanos del estado de Sinaloa, entre ellos el gobernador con licencia, que han sido citados como testigos para ser entrevistados por el Ministerio Público Federal.

El otro caso se refiere a la investigación que estamos realizando en el estado de Chihuahua, en donde hemos citado, igualmente en calidad de testigos, a la gobernadora constitucional del estado y al ex fiscal General de Justicia de esa entidad. Lo anterior, derivado de la cadena de mando de las personas servidoras públicas que realizaron el operativo en la Sierra del Pinal, Chihuahua, los días 17 y 18 de abril pasados.

En referencia a las afirmaciones que se han hecho de que en el caso de los dos gobernadores y el presidente municipal de Culiacán tienen fuero en tanto que su encargo se deriva de una elección popular, es importante dejar muy claro que un citatorio para entrevista no implica imputación alguna para aquellos quienes están protegidos por el beneficio del fuero constitucional.

Los hechos por lo que se les ha citado, ampliamente conocidos, deben investigarse a profundidad ya que, en ambos casos sus implicaciones son particularmente graves y de alcance nacional por las implicaciones en la relación bilateral y de cooperación en materia de seguridad con el país del norte. Conducir estas investigaciones en el marco de nuestra soberanía, es una obligación jurídica imprescindible.

La Fiscalía General de la República a mi cargo refrenda, en todo momento, su compromiso con la justicia, la verdad y el combate a la impunidad, por lo que seguiremos comunicando de manera transparente y oportuna sobre los avances y resultados de las investigaciones en curso.

Cumplir con la Constitución y con las leyes en el ejercicio de nuestras funciones, no es ni opcional ni negociable, es el sustento mismo de nuestra legitimidad y sólida base del federalismo y la soberanía de nuestro país.

En este sentido, como en todos los casos en conocimiento de la FGR, asumimos nuestro papel con convicción y responsabilidad.

Ernestina Godoy/Fiscal de la Republica/ELUNIVERSAL+

El truco de entrada: citar el 127 CNPP como cheque en blanco

Godoy arranca invocando el artículo 127 del CNPP como si fuera dogma revelado que legitima cualquier cosa que haga el Ministerio Público.

  • El 127 sí establece que compete al MP conducir la investigación, coordinar policías y peritos, ordenar diligencias útiles y resolver sobre el ejercicio de la acción penal.
  • Lo que hace Godoy es convertir esa cláusula de competencia en una carta de impunidad discursiva: “todo lo que hago está en la Constitución y el Código, así que no me reclames intencionalidad política”.

Sesgo jurídico: reduce un problema de oportunidad, proporcionalidad y selectividad en el ejercicio de la acción penal a una lectura formalista de competencia. En otras palabras: “si puedo, entonces debo… y además estoy obligada”. Eso no es dogma jurídico, es narrativa de poder.

El giro propagandístico: “verdad”, “interés público” y “soberanía” como escudo

La pieza repite mantras: verdad, interés público, alcance nacional, relación bilateral, soberanía, combate a la impunidad.

  • “Interés público” se usa para legitimar que la FGR se meta hasta la cocina en dos casos hipersensibles políticamente: el gobernador con licencia de Sinaloa vinculado a señalamientos en la Corte del Distrito Sur de Nueva York y la gobernadora de Chihuahua por un operativo en la Sierra del Pinal.
  • “Relación bilateral” y “cooperación en materia de seguridad con el país del norte” no son un dato neutro: son el recordatorio de que la FGR está administrando el costo político de lo que Estados Unidos está diciendo sobre autoridades mexicanas.

Propaganda fina: Godoy se coloca como “la adulta responsable” que, en nombre de la soberanía, gestiona los casos para que no se vean como imposición de Washington, mientras en el subtexto protege el carril político de los suyos y escarmienta a los adversarios.

La trampa semántica del “solo testigos”

Godoy insiste en que los gobernadores y el presidente municipal “han sido citados como testigos” y que eso “no implica imputación alguna” ni rompe el fuero constitucional.

  • Es cierto que el fuero limita la imputación y la acción penal directa, no la mera citación como testigo; el CNPP permite citar a quien pueda aportar información útil para la investigación.
  • Pero en la praxis penal mexicana, citar a un gobernador, con cámara, micrófono y línea editorial, aun como testigo, tiene un efecto de imputación social: se le incrusta en el círculo narrativo del caso, se le estigmatiza o se le blinda, dependiendo del lado al que pertenezca.

Sesgo y desvío: la fiscal juega al minimalismo jurídico (“no pasa nada, solo testigos”) mientras explota el máximo efecto político: mostrar a la FGR como dura y equitativa… selectivamente. La diferencia entre “testigo” y “imputado” es jurídica; mediáticamente, ella misma la diluye.

El doble carril: Sinaloa y Chihuahua, pero con pesos distintos

Formalmente, describe “dos casos recientes de interés público” como si fueran espejo.

Caso Sinaloa: se ancla en la acusación en Nueva York contra 10 mexicanos, entre ellos el gobernador con licencia, y la narrativa pública ha sido que la FGR se mueve con extremo cuidado, incluso subrayando que no hay todavía un proceso formal de extradición y que una detención sería violatoria de derechos humanos.

Caso Chihuahua: se enfatiza la “cadena de mando” del operativo en la Sierra del Pinal y se cita a la gobernadora y al exfiscal; los mensajes públicos desde cuentas afines al gobierno subrayan que habría violación constitucional por parte de la gobernadora.

Desviación de conducta institucional: la FGR se presenta como equidistante (“trato igual a Sinaloa y a Chihuahua”) pero, en el terreno político, el mensaje es asimétrico. En Sinaloa, el subtexto es contener el impacto de lo que dice Estados Unidos sobre un gobernador aliado. En Chihuahua, el subtexto es disciplinar a un gobierno opositor y usar la “cadena de mando” como palanca de presión.

La manipulación del fuero: se “aclara” lo evidente para legitimar lo dudoso

Godoy dice que el fuero protege de imputaciones sin fundamento, y que un citatorio para entrevista no implica imputación.

  • Jurídicamente, el fuero no bloquea toda interacción procesal: un servidor público aforado puede ser llamado a declarar en calidad de testigo, siempre que no se rompa el núcleo protector del fuero frente a la acción penal.
  • Pero el texto instrumentaliza esa obviedad para normalizar una dinámica peligrosa: convertir el citatorio a gobernadores y altos cargos en herramienta política, mientras se vende como simple acto de “búsqueda de la verdad”.

Sesgo: se “didactiza” el fuero hacia la audiencia como si estuviera confundida, cuando en realidad el mensaje va dirigido a preparar el terreno para futuras citaciones, escaladas procesales o, llegado el caso, para justificar por qué se actuó contra unos y se contuvo en otros.

El mantra de la “obligación jurídica imprescindible”

Frase clave: “Conducir estas investigaciones en el marco de nuestra soberanía es una obligación jurídica imprescindible”.

  • Lo que enuncia como principio general es, en realidad, un guiño a dos audiencias: a Estados Unidos, para decir “no somos súbditos, investigamos por cuenta propia”; y al público interno, para decir “si voy por estos gobernadores, no es por consigna política, es porque la ley me obliga”.
  • Pero esa “obligación imprescindible” es selectiva: no vemos la misma celeridad ni el mismo celo en otros expedientes de alto impacto, ni frente a todos los actores con fuero o sin fuero.

Aquí aparece el sesgo estructural: se invoca la obligatoriedad abstracta de cumplir la Constitución mientras, en la práctica, se decide en qué casos sí es “imprescindible” y en cuáles la FGR se vuelve súbitamente lenta, discreta o amnésica.

Autolegitimación de la fiscal: la FGR como personaje heroico

El cierre es puro branding institucional: “refrenda su compromiso con la justicia, la verdad y el combate a la impunidad”, “cumplir con la Constitución no es ni opcional ni negociable”, “sólida base del federalismo y la soberanía”.

  • Se autoerige en garante del federalismo justo en un contexto donde la FGR está tensionando la relación con gobiernos estatales, citando a gobernadores y exfiscales en casos políticamente cargados.
  • Se declara campeona contra la impunidad mientras arrastra una agenda histórica de carpetas donde la selectividad y la opacidad han sido la regla.

Desvío de conducta discursivo: la fiscal no rinde cuentas de criterios de selección de casos, de estándares probatorios ni de plazos; se limita a recitar principios abstractos y presentarse como sujeto virtuoso, sin una sola autocrítica institucional. Eso, en términos jurídicos, es propaganda disfrazada de comunicado técnico.

Lo que oculta el texto: preguntas que un fiscal serio respondería

La pieza de Godoy evita sistemáticamente tres elementos que cualquier exposición verdaderamente “escrupulosamente jurídica” contendría:

  • Criterios normativos claros: no explica por qué estos casos, en este momento, con esta publicidad, y no otros de igual o mayor gravedad; no menciona lineamientos internos ni precedentes de citaciones a gobernadores en calidad de testigos.
  • Delimitación de alcance: no se precisa si los citatorios se limitan a hechos concretos, si hay otras líneas de investigación abiertas, ni qué garantías específicas se ofrecen a los citados respecto de no convertirlos de testigos a imputados de forma sorpresiva.
  • Control y contrapesos: ni una palabra sobre cómo se supervisa que la FGR no use los citatorios como arma política, ni sobre qué instancias podrían revisar su actuación en estos casos.

Ahí está el verdadero desvío: se viste de constitucional lo que, en esencia, es una operación política de alto impacto, camuflada bajo el lenguaje de la “verdad”, la “soberanía” y el “federalismo”.

Con informacion: ELUNIVERSAL+/ERNESTINA GODOY

A «MARU YA y los SUYOS CUANDO ?: MAGENTA CUESTIONA CUANDO VA LLAMAR a CUENTAS la PRESIDENTA a su RUNFLA de HAMPONES»…sería su mejor estrategia de combatir al narco.


En un acto de suprema violación al fuero constitucional que detenta, la gobernadora Maru Campos fue citada por la Fiscalía General de la República a comparecer sobre el caso del mega narcolaboratorio destruido en la sierra de Chihuahua y, en cuyo operativo, participaron dos agentes de la CIA que fallecieron más tarde al presuntamente despeñarse el auto en el que viajaban.

Y en un fallido intento por evitar que se acuse a la inquilina de Palacio Nacional de persecución política, el gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha Moya, anunció que la Fiscalía ya lo citó para una “entrevista” -no a una comparecencia- en la que deberá explicar las denuncias de corrupción y sus alianzas con el crimen organizado que existen en su contra y que obligaron al gobierno de los Estados Unidos a solicitarle a México una extradición. Esa es una petición que la presidenta Claudia Sheinbaum se niega a cumplir, porque insiste, una y otra vez, que “no hay pruebas”.

Entre ambos casos, el de la gobernadora panista ya tiene fecha y hora: será el próximo miércoles 27 de mayo, a las 10 de la mañana; el del gobernador morenista no tiene ni fecha ni hora. Ahí, cuando quiera.

A lo que estamos asistiendo los mexicanos es al “fusilamiento político” de los opositores al régimen de la Cuarta Transformación. Y, al mismo tiempo, a la creación de un escudo de protección para todos los morenistas que ya están en la lista de espera para ir a rendir cuentas en la tan temida Corte del sur de Nueva York, designada por el presidente Donald Trump como sede judicial del desmantelamiento de los cárteles terroristas mexicanos.

Y para evidenciar la burda hipocresía presidencial, operada a trasmano por su fiscal a modo -Ernestina Godoy-, habría que recordarle a la inquilina de Palacio Nacional la lista de algunos pendientes de acusados de su partido, Morena, que tienen cuentas mucho más abultadas que las que se le pretenden imputar a la gobernadora de Chihuahua. Son morenistas que no han sido tocados ni con el pétalo de una mañanera, mucho menos con un citatorio o la petición de una “entrevista”.

¿Cuándo veremos, por ejemplo, que se le cite a Andy López Beltrán para que explique los pormenores de la red de huachicol fiscal que creó desde el interior de Pemex, de la mano de sus amigos Daniel Asaf, Marcos Herrería y con las complicidades desde el SAT de Antonio Martínez Dagnino? Y que no digan que no hay denuncias, porque abundan, comenzando por las que ya interpusieron los partidos políticos ante la Fiscalía General de la República.

¿Cuándo van a citar a declarar a Adán Augusto López, el operador en jefe del gobierno paralelo del Monarco de Macuspana -el quita fiscales- el que tiene cuentas pendientes para esclarecer, a detalle, las operaciones criminales de su cártel tabasqueño de “La Barredora” y de su pupilo Hernán Bermúdez Requena, hoy silenciado en una celda del penal del Altiplano? ¿Algún día nos dirán cómo van con las investigaciones de las que nada sabemos, desde septiembre del año pasado, en las que el ex secretario de Seguridad de Tabasco fue repatriado desde Paraguay?

¿Ya habrá fecha para que se “entrevisten” en la Fiscalía al general retirado Audomaro Martínez, el hombre de la inteligencia no tan inteligente, y su compadre, el general Luis Cresencio Sandoval, quienes operaron lo mismo negocios familiares en la venta de huachicol fiscal, que la expedición clandestina de pasaportes a rusos, a chinos y a cubanos, además de proteger desde el Centro Nacional de Inteligencia a los grandes capos de Sinaloa y Jalisco?

¿Algún día conoceremos de algún citatorio o “entrevista” para que comparezcan Gonzalo López Beltrán, Amílcar Olán, Pedro Salazar Beltrán y todo el elenco de juniors cuatroteístas que se enriquecieron con miles de millones de pesos en el tráfico de balasto de mala calidad, con el que se construyeron los ya descarrilados Tren Maya y el Interoceánico? Nada más con que expliquen aquella llamada telefónica en la que, con supremo cinismo, Amílcar y Pedro decían que cuando se descarrilaran los trenes por la mala calidad del material,  “ese ya sería otro pedo”.

¿Alguien conoce alguna comparecencia de Mario Delgado, el actual Secretario de Educación, quien como presidente nacional de Morena hasta 2024 traficó con miles de millones de pesos, generados por el huachicol fiscal a través de Sergio Carmona, quien por saber demasiado acabó asesinado al más puro estilo de la mafia en una barbería de San Pedro Garza García? ¿Alguien sabe quién ordenó esa ejecución?

¿Podría la presidenta Claudia Sheinbaum darnos los expedientes de las comparecencias de Ignacio Ovalle, el ex director de Segalmex, a quien le tocó lidiar con el gran desfalco de 15 mil millones de pesos y que fue protegido por su amigo, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, en los sótanos impenetrables de la Secretaría de Gobernación?

Lo que en el fondo sale a flote, con la ilegal acometida contra la gobernadora Maru Campos, es la urgencia de la presidenta Claudia Sheinbaum de distraer la atención del debate que de verdad importa, que es la nueva y absurda legislación electoral en la que los morenistas pretenden incluir el factor de “injerencia extranjera” como causal para anular cualquier elección. Sobre todo, aquellas que no les favorezcan en 2027.

Bajo ese pretexto, bastará que el comunicador morenista en jefe -Jesús Ramírez- arme en McAllen una “granja de robots” para inundar las redes sociales de supuestos apoyos para los candidatos opositores a Morena, para que la elección se descarrile -acusando “injerencia extranjera”- cuando le convenga al Partido en el Poder. Otro avance más en la instalación de la dictadura del narcoestado que, no conforme con tener el control de los tres poderes -Ejecutivo, Legislativo y Judicial-, se fabrica ahora, a la medida, una reforma a modo para boicotear toda elección que no les favorezca.

¿Habrá algún día en el que despertemos a la realidad como mexicanos y le pongamos un “hasta aquí” a los excesos, cada vez más obvios, cada vez más burdos, pero que salen adelante frente al cómplice silencio ciudadano?

Con informacion: CODIGO MAGENTA/

«QUE EE.UU lo ATORE ANTES que se PELE al FUERO: CARTA de SEPARACIÓN de MORENA del ANDY es un COMPENDIO de MENTIRAS ESTILO LOPEZ HABLADOR»…quiere impunidad via inmunidad legislativa.


Andrés Manuel “Andy” López Beltrán anunció su separación de la Secretaría de Organización de Morena y de la Comisión Nacional de Elecciones,pero no “se separa” de un cargo: se baja del escritorio del partido para subirse al carrito de la boleta, con parada obligada en el VI Distrito de Tabasco y gasolina de apellido.

De la “congruencia” al autopase

En su carta presume que su decisión es “en congruencia con lo acordado en la VII Sesión Ordinaria del Consejo Nacional”.

Traducción: no es que renuncie por un conflicto ético, sino porque el propio aparato que domina su grupo ya dejó planchado el caminito para que se lance a diputado, sin sobresaltos ni competencia real.

Cuando dice que lo hace “en los tiempos que nuestras convocatorias marcan y la ley electoral señala”, intenta vestir de estricta legalidad lo que en realidad es simple calendario de promoción personal: dejar de ser árbitro interno justo a tiempo para convertirse en beneficiario de las reglas que él mismo ayudó a moldear.

El currículum milagroso de los 10 millones

En un año y siete meses al frente de Organización, Andy se cuelga la medalla de “incrementar nuestro padrón de afiliados en 10 millones de nuevos militantes”.

El problema: Morena ya presumía desde 2025 un salto brutal en su padrón, de 2.3 millones a alrededor de 11.5 millones, vinculado a la campaña “Somos millones”, antes de que él siquiera cerrara su “balance histórico”.

La cifra suena más a slogan de mitin que a dato sólido: el propio INE recuerda que la afiliación debe ser libre, voluntaria e individual, pero la experiencia ciudadana está llena de denuncias de afiliaciones masivas sin consentimiento, detectables en la plataforma donde cualquiera puede revisar si lo registraron a la mala.

Así que esos “10 millones de nuevos militantes” se parecen más a un padrón inflado que a un ejército de convencidos.

Los módulos y comités: músculo… o maquinita de control

Andy presume 300 módulos de credencialización “en cada uno de los Distritos Electorales Federales del país”, para credencializar a unos 7 millones de los nuevos afiliados

Eso se vende como hazaña organizativa, pero también es un perfecto sistema de control político: bases territorializadas, datos personales centralizados y estructura alineada para operar elecciones internas y externas a favor de los mismos apellidos.

La carta habla de 69,396 comités seccionales, equivalentes al 97% de las secciones electorales, y de consejos municipales en 1,952 municipios, el 97.60% de los que tienen régimen de partidos.

Ese lenguaje técnico de porcentaje milimétrico suena a informe de gestión, pero oculta la verdadera pregunta: ¿con qué reglas, con qué controles y bajo qué transparencia se eligieron a quienes manejan ese aparato que ahora él mismo capitaliza rumbo a San Lázaro ?

Morena “la más grande del mundo” (según él)

Con ese recuento, remata que Morena es “la organización política más grande en la historia de México y una de las más grandes del mundo”, además de “una de las más organizadas” y “referente en materia de organización partidista”.

La comparación global es puro humo: no presenta un solo parámetro internacional, ni contraste con otros partidos de masas; es autopropaganda interna convertida en frase de souvenir.

Incluso en México, ese crecimiento desproporcionado ya ha sido cuestionado: medios y opositores han señalado la falta de transparencia en los procesos de credencialización y el uso político del padrón, justo de la gestión que él ahora reviste de épica organizativa.

Autocrítica cero, autoelogio total: la carta es más un spot que una renuncia.

Tabasco, la cuna y la herencia

En el remate, cuando le habla a sus “paisanos de Tabasco” y dice que es un orgullo “haber nacido en la cuna de nuestro movimiento”, no está haciendo un guiño sentimental inocente: está anclando su candidatura en la narrativa de origen del obradorismo, usando el terruño como coartada familiar.

“Regresar a nuestros orígenes” significa, en los hechos, transformar una responsabilidad nacional de partido en una plataforma local para heredar el bastión donde su padre construyó su carrera.

La frase “De la Transformación venimos y a transformar vamos” es el típico eslogan circular que no dice nada: no explica qué va a transformar él, ni qué hará distinto como diputado que no haya podido hacer desde la dirigencia partidista donde controlaba afiliados, comités y asambleas.

Lealtad a la jefa y disciplina de aparato

En otro tramo de la carta reafirma su “compromiso, reconocimiento y respaldo” a Claudia Sheinbaum, a la que eleva a “mejor Presidenta de México y del mundo” que conduce con “visión histórica la Cuarta Transformación de México”.

Ese elogio inflado, más propio de culto a la personalidad que de militancia crítica, funciona como seguro de vida político: él se va a buscar la diputación, pero deja claro que sigue alineado con la jefa y la narrativa oficial.

Promete “absoluta solidaridad, disciplina y lealtad” y dice que seguirá “dando la batalla para que este proceso histórico continúe”.

En otras palabras: no se va del sistema, se reubica dentro del mismo sistema, ahora con fuero potencial y tribuna legislativa.

¿Renuncia o simple reacomodo?

La carta se presenta como acto de “entrega y militancia”, pero en realidad es un movimiento clásico de partido hegemónico: usar un cargo de control interno para construir padrón, comités y estructura, y después brincar al cargo de elección popular con la casa ya barrida.

No hay un solo renglón de rendición de cuentas sobre irregularidades, críticas o cuestionamientos al proceso de afiliación masiva; sólo números grandilocuentes y frases emotivas.

Mientras en el papel parece un funcionario ejemplar que deja el puesto por “congruencia”, en los hechos es un operador que convierte la Secretaría de Organización en trampolín electoral, soportado por millones de afiliaciones que el INE y la experiencia ciudadana obligan a mirar con lupa.

Con informacion: MEDIOS/REDES/

«CATERVA de TALEGONES: SUPREMA CORTE de JUSTICIA de los ACORDEONES RESUELVE 10% MENOS CASOS que la ANTERIOR»…bajo transparencia estilo cortina de baño.


La nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) no solo resuelve menos asuntos que la anterior, también presume su “eficiencia” escondiendo datos, desmontando la especialización y regresando a la época de la justicia a ojo de buen cubero… pero ahora con portal estadístico a medias y discurso de “transformación”.

Productividad digna de sindicato fósil

Entre enero y abril de 2026, la nueva Corte resolvió 987 asuntos en Pleno, mientras que en el mismo periodo de 2025 la integración anterior despachó 1,108, es decir, 10.9% más asuntos que esta brillante vanguardia del constitucionalismo de nueve. Traducido del tecnicismo: con menos ministros y sin salas, la “nueva” Corte tarda más y resuelve menos, pero eso sí, muy orgullosa de su reforma judicial “modernizadora”.

En números mensuales, la nueva plantilla de excelencia resolvió 291 asuntos en enero, 239 en febrero, 241 en marzo y 216 en abril, mientras que el Pleno y las dos salas de 2025 despacharon 286, 254, 312 y 256 respectivamente. O sea, desmontaron el esquema anterior, presumieron orden nuevo, y terminaron con un Pleno gordo, lento y menos productivo que la “mafia de la toga” que tanto decían combatir.

Transparencia estilo cortina de baño

La cereza en el pastel es que la nueva SCJN dejó de publicar el detalle de la estadística mensual, así que ya no sabemos cuántos asuntos despachan por dictamen, ni cómo se mueven realmente las cargas de trabajo. Antes, de enero a abril de 2025, la Corte anterior resolvió 90 asuntos por dictamen para llegar a un total de 1,198 casos; hoy la cifra equivalente está en el limbo, bien guardada en el cajón de la opacidad con sello “reforma histórica”.

En abril de 2025, la SCJN registraba 6,324 casos ingresados: 67 acciones de inconstitucionalidad, 3,143 amparos directos en revisión, 237 amparos en revisión, 17 conflictos competenciales, 148 contradicciones de criterio, 211 controversias constitucionales y miles de recursos varios. Esa montaña de asuntos se atendía con Pleno más dos salas; ahora todo recae en un solo Pleno que resuelve menos y además nos pide fe ciega porque los datos detallados dejaron de ser “prioridad institucional”

Reforma judicial: cirugía con machete

La reforma judicial de 2024 eliminó las dos salas de la SCJN, obligando a que todos los asuntos se resuelvan en el Pleno, como si concentrar el embudo fuera una solución de gestión y no una receta para el colapso. En 2024, la Corte recibió 16,066 asuntos y turnó 3,853 a ministros; de éstos, resolvió 4,317, de los cuales solo 479 pasaron por el Pleno, mientras que la Primera Sala despachó 1,868 y la Segunda 2,009 en apenas 37 sesiones cada una.

Los académicos que analizaron estas cifras explican que la productividad de las salas se debía a dos factores: especialización temática y condiciones deliberativas menos teatrales, sin show mediático en cada coma de cada sentencia. Las salas se concentraban en un puñado de asuntos clave y aprobaban bloques de 40 a 70 asuntos por sesión, lo que permitía avanzar en serio en la montaña de expedientes sin necesidad de un reality show jurídico por cada voto.

El Pleno: talk show con toga

En el antiguo modelo, el Pleno discutía y votaba cada apartado de cada proyecto en sesiones públicas, con discurso, luces y cámaras, mientras que las salas trabajaban en modo taller y aprobaban paquetes completos después de análisis internos. La nueva Corte, en cambio, desmontó ese equilibrio y convirtió al Pleno en la licuadora universal de todo, pero con menos asuntos resueltos y más discurso sobre “carga de trabajo” y “nuevo paradigma”.

El resultado es un Pleno que pasa más tiempo administrando su protagonismo que desahogando expedientes, al tiempo que la estadística desagregada desaparece para no arruinar la narrativa de eficiencia revolucionaria. Si alguien preguntaba por qué los números no cuadran con el cuento oficial, la respuesta institucional fue sencilla: dejar de publicar la radiografía y quedarse solo con el eslogan.

Secciones: el remake de las salas, pero con otro nombre

La iniciativa de reforma judicial enviada el 20 de mayo por Claudia Sheinbaum ahora propone crear “secciones” en la SCJN, un invento que en realidad es la resurrección con maquillaje de las salas que acaban de decapitar. En la exposición de motivos se dice que el Pleno debe seguir con los asuntos de fondo para fijar criterios obligatorios y que las secciones se encargarán de los asuntos de trámite, gestionando mejor la carga de trabajo, como si no hubieran destruido exactamente eso hace un año.

La misma iniciativa remata diciendo que las leyes secundarias regularán la integración, funcionamiento y competencia de estas secciones, es decir, que primero dinamitaron el edificio y ahora prometen reconstruirlo con otro nombre y un folleto nuevo. La caterva legislativa y judicial logra así la hazaña de vender como innovación lo que en la práctica es: destruir un mecanismo que funcionaba, improvisar un modelo más lento y, cuando truena, anunciar con bombo y platillo la restauración con etiqueta nueva.

Caterva de zopencos y talegones, versión constitucional

Si uno repasa la cadena de decisiones, el patrón es de manual: eliminar salas que resolvían miles de asuntos en pocas sesiones, concentrar todo en un Pleno que resuelve 10% menos, ocultar estadísticas y luego proponer secciones para “mejorar la gestión”. Es el ciclo perfecto de la incompetencia institucional: incendiar el archivo, culpar al diseño heredado y luego vender el extintor con sobreprecio como logro histórico de la Cuarta Transformación Judicial.

En esa dinámica, los ministros actuales juegan al héroe sacrificado que “carga con todo”, mientras aceptan sin chistar un esquema que ya demostró resolver menos asuntos que la Corte que tanto demonizaron. Del lado del Ejecutivo y el Legislativo, la línea es clara: controlar la arquitectura de la Corte aunque eso implique hacerla más lenta, más opaca y más dependiente de la narrativa oficial sobre su supuesto éxito.

Con informacion: ELECONOMISTA/