El parte de guerra es brutal: en Culiacán y Sinaloa la “estrategia” federal presume más de 13 mil soldados en la calle, pero el saldo desde el 9 de septiembre de 2024 hasta el 17 de mayo de 2026 es de miles de muertos, desaparecidos y robos de autos, la mayoría por la via violenta, como si el narco fuera la autoridad y el Estado el invitado incómodo.
El parte de guerra que desmiente al gobierno
Desde que arrancó la guerra de bandos de la misma banda del Cártel de Sinaloa, de «Chapitos Vs Mayitos por culpa de una primera traicion del gobernador narquito», el conteo de la violencia en el estado parece la bitácora de un país en conflicto armado, no de un “estado en paz”.
El último corte de Noroeste al 17 de mayo de 2026 registra 3,254 homicidios dolosos, un promedio de 5.3 asesinatos diarios; 3,838 personas privadas de la libertad, es decir 6.2 secuestros, levantones o desapariciones al día; 11,131 vehículos robados, 18.1 diarios; 3,563 personas detenidas, 5.8 cada 24 horas, y 188 personas abatidas.
Entre el 9 de septiembre de 2024 y el 17 de mayo de 2026 han transcurrido 616 días: 616 jornadas en las que el gobierno federal y el estratega «cuentachiles» Omar García Harfuch, repite el guion de “inteligencia+coordinacion» ,mientras el mapa se llena de casquillos, casas quemadas y familias desplazadas en medio de una economía masacrada.
Traducido a lenguaje llano: cada día que el gabinete de seguridad presume control, en Sinaloa hay más de cinco ejecuciones, más de seis personas desaparecidas y casi veinte autos que cambian de dueño a balazos o a punta de cuerno de chivo.
13 mil soldados para cuidar el territorio… del narco
De manera reciente,el propio secretario de Defensa,el General Ricardo Trevilla, se ufanó de tener mas de 13 mil elementos desplegados en Sinaloa, como si la militarización por sí sola fuera sinónimo de seguridad.
Pero la matemática de la calle no cuadra: con miles de uniformados patrullando, la ciudad sigue siendo escenario de ataques coordinados a viviendas, negocios incendiados, colonias tomadas por convoyes y balaceras que parecen más operativos de limpieza territorial que “enfrentamientos aislados”.
El 9 de septiembre de 2024 marcó el inicio visible de la guerra interna del propio Cártel de Sinaloa, y desde entonces lo único que se ha consolidado es la geografía del miedo: La Campiña, El Palmito, Libertad, Stanza Cantabria, Los Almendros, 6 de Enero, Los Girasoles… barrios que suenan más a zona de guerra que a ciudad capital.noroeste.
El despliegue militar crece por oleadas, con batallones y fuerzas especiales llegando una y otra vez “para reforzar la seguridad”, pero cada refuerzo trae consigo un nuevo pico de violencia, más muertos, más casas baleadas y más partes de guerra disfrazados de boletines de éxito.
Culiacán: colonias en llamas, Estado de rodillas
Porque si el narco puede incendiar casas, tirotear colonias enteras, cerrar carreteras y sostener una guerra interna durante casi dos años en una plaza saturada de soldados, entonces la pregunta no es dónde está el Estado, sino con quién está el Estado.
Y la cuenta seguirá avanzando, día 617, 618, 700, hasta que alguien en el gobierno deje de celebrar porcentajes y acepte lo obvio: en Sinaloa, el balance real de esta “estrategia” no está en las grafiquitas de la mañanera, sino en las actas de defunción y en las casas vacías que el miedo va dejando atrás.
Con informacion; NOROESTE/







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