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martes, 19 de mayo de 2026

UN «MÉNAGE à TROIS ?: FALTA de GOBERNANZA en GUERRERO es SALDO del ACOSTÓN de NARCOS,PARTIDOS y GOBIERNOS»: DIARIO ESPAÑOL…un trio,una relación íntima o erótico‑afectiva,estilo Tamaulipas.


En Chilapa,Guerrero, no hay “gobernanza compleja”: hay un ménage à trois entre partido, narco y Estado, con las comunidades usadas como carne de cañón y atrezzo electoral.

Dicho no en francés, sino en castellano llano, hay una relación íntima o erótico‑afectiva donde participan los partidos politicos,los narcos y el gobierno ,comparten vida romántica y sexual entre ellos.

La sierra como casino electoral

La propia crónica de el diario español,El País, lo dice: la pelea no es por droga, es por control político, distritos, ayuntamientos y asambleas comunitarias. Los Ardillos no están tomando cerros, están tomando casillas. Tula, Xicotlán, Alcozacán y compañía no son pueblos, son fichas en la mesa donde el que gana se queda con presupuestos, giros comerciales y el monopolio de la violencia.

Mientras el Gobierno habla de “decenas de familias desplazadas”, la comunitaria contabiliza cientos de personas huyendo y más de 70 asesinados y 25 desaparecidos desde 2014, solo en este pedazo de infierno. La traducción al castellano llano: la política se hace a base de degollar alcaldes, vaciar comunidades y administrar terror.

Los Ardillos: partido político con brazo armado (o al revés)

Los Ardillos llevan más de una década expandiendo su feudo desde Quechultenango, funcionando como franquicia criminal-electoral con apellido propio, familia de Celos Ortega,aquel que ocusó a AMLO de entregas de dinero. 

No necesitan plataforma política, ya la tienen: control de territorio, “lealtad” comunitaria y acceso a presupuestos municipales.

El asesinato del alcalde priista de Chilpancingo, Alejandro Arcos, degollado apenas juró el cargo por sicarios vinculados a Los Ardillos, no es exceso aislado: es juicio político express firmado con navaja. El mensaje es sencillo: el que se siente en la silla, se sienta con permiso del clan, no del elector.

CIPOG-EZ y UPOEG: autodefensa y sucursal de otro cártel

Del otro lado del tablero aparece el CIPOG-EZ, presentado como grupo de autodefensa que “contiene” el avance de Los Ardillos, pero al que el propio secretario de INSeguridad federal, Omar García Harfuch, ya colocó bajo el paraguas de Los Tlacos, aunque estos mandan a varias horas de allí. El Estado, que no controla el territorio, sí controla la narrativa: si molestan, son “otro cártel”.

Luego está la UPOEG, ese Frankenstein de la Costa Chica y Acapulco, que se vende como policía comunitaria mientras se alía con bandas como Los Rusos en el puerto. Cuando CIPOG-EZ anuncia alianza con esta UPOEG, lo que lee Los Ardillos es competencia empresarial: otro grupo que quiere hacer lo mismo que ellos, pero bajo otra marca criminal.

Morena, PRI, PRD, Verde: todos invitados al aquelarre

El texto recoge la confesión cínica del obispo Salvador Rangel: aquí la disputa real es entre Morena y PRI-PAN-PRD, con policías comunitarias partidas “por cuestión de dinero”. No se reparten ideología, se reparten sobres.

Rangel describe a personal de Finanzas del Gobierno estatal viajando escoltado por policía estatal hacia Alcozacán, bastión del CIPOG-EZ, para engrasar el movimiento rebelde y sembrar la marca Morena. Es la versión guerrerense del “operador electoral”: camioneta oficial, escolta pública y destino insurgente, todo con bendición presupuestal.

Mientras tanto, el mapa queda así: PRI reteniendo Chilapa, conquistando Chilpancingo, PRD gobernando Quechultenango (casa de Los Ardillos), Partido Verde en Atlixtac con atentado incluido al alcalde, y Morena avanzando donde puede. No son rivales del crimen, son socios desparejados que negocian quién pone la cara en la boleta y quién pone las armas en la calle.

El Estado: árbitro comprado y recogepelotas ausente

La crónica deja claro que la policía estatal aparece para escoltar a “los de finanzas”, no para escoltar desplazados. La presencia del Estado es selectiva: se repliega ante los drones y ataques, pero se despliega cuando hay maletas y acuerdos.

El Gobierno de Guerrero habla de “decenas” de desplazados mientras la comunitaria habla de “cientos”, y más de 70 asesinados en una década larga de guerra local. La contabilidad oficial siempre parece estar diseñada para PowerPoint, no para fosas comunes.

Hambre de poder, cero proyecto de vida

El propio texto lo reconoce: no hay buenos ni malos, hay hambre de poder. CIPOG-EZ, Los Ardillos, partidos, fiscales y curas de confianza compiten por lo mismo: control de recursos, rutas comerciales y capacidad de decidir quién vive, quién huye y quién gobierna.

La retórica de “defensa de la forma de vida de las comunidades” se usa como disfraz de un proyecto de rapiña, como lo sugiere Harfuch cuando acusa a unos de esconder a otros. Al final, la única forma de vida que se preserva es la del amasiato entre crimen y política, ese matrimonio que solo se divorcia cuando llega una masacre demasiado mediatizada… y luego se reconcilia con otro apellido y otra sigla.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/PABLO FERRI

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