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jueves, 7 de mayo de 2026

«CHAPO MACIZO»: «NARCO ACUSA en INGLES y desde PRISION de EE.UU que CRIMENES que le ACHACAN los COMETIO el GOBIERNO de MEXICO»…y que el es un hombre bueno (cuando esta dormido).


El narcotraficante mexicano Joaquín «El Chapo» Guzmán volvio a escribir de puño y letra en idioma ingles, ahora para responsabilizar al Gobierno mexicano de los crímenes violentos que le achacan y aseguró que «no hizo daño a nadie», en una carta publicada y dirigida al Distrito Este de Nueva York.

La “injusticia” según Guzmán

La carta abre con:

“Hi, to the Eastern District of New York, my name is Joaquin Guzman that are fighting the courts wrongful dimension on the accusing of Ray Donovan as the district attorney and Richard Donoghue on yelling blame about enterprise was already establish that has nothing to do with the crimes in America.”

En cristiano: Guzmán se presenta como un hombre “peleando” contra una supuesta deformación de la realidad judicial y acusa a Ray Donovan y Richard Donoghue de montarle una responsabilidad artificial sobre una “enterprise” (empresa) que dice, ya existía y no estaba vinculada a delitos en Estados Unidos.

La jugada es clara: desplazar el foco del Cártel de Sinaloa como organización criminal global hacia una especie de malentendido contable sobre una empresa, escondiendo que en la acusación formal se le describe como líder de una “continuing criminal enterprise”,una «empresa criminal continua», (o CCE, por sus siglas en inglés, 21 USC § 848) una figura legal en EE.UU ,dedicada a tráfico masivo de drogas, sobornos y violencia.

“The mexican government was responsable…”

El corazón político de la carta está en esta línea:

“The mexican government was responsable for all the violence crimes, I did no harm to no one.”

Aquí Guzmán hace un giro brutal: no sólo minimiza su propio papel, sino que asigna “todos” los crímenes violentos al gobierno mexicano, mientras se autodefine como alguien que “no le hizo daño a nadie”.

En contexto, esto llega después de años de testimonios en la corte de Nueva York que describieron ejecuciones, torturas, túneles, pistas clandestinas y toneladas de droga moviéndose con complicidad de autoridades mexicanas, sí, pero bajo el mando de figuras como él. 

Convertirse en víctima absoluta y colocar al Estado como autor único de la violencia es un intento de reescribir el mapa: del capo al chivo expiatorio, del Estado cómplice al único monstruo de la historia.

El juicio reducido a “1 witness”

Más adelante insiste:

“These counts of my conviction on 1 witness to my case I have no idea why the federal government let testify against me on lack of evidence for my freedom.”

Según su narrativa, todo el caso se reduce a “1 witness” ,un testigo y a un gobierno federal que lo dejó testificar sin pruebas.

En realidad, el juicio en el Distrito Este de Nueva York fue una avalancha de evidencia: múltiples testigos cooperantes, interceptaciones, documentos, registros financieros y decomisos. Al reducirlo retóricamente a “1 witness”, Guzmán intenta instalar la idea de un proceso endeble, casi personal, como si su cadena perpetua fuera producto de un solo soplón resentido. Es una técnica clásica de defensa en el discurso público: borrar el cúmulo probatorio y concentrar la crítica en un elemento para deslegitimar todo el veredicto.

El “buen hombre” de Sinaloa

Otro pasaje busca reconstruir su imagen pública:

“I was known in my country not for bad things, the good things I done in Mexico was wanting family to eat together and have a great life.”

Aquí se activa la mitología del “benefactor”: el capo que sólo quería que las familias comieran juntas y tuvieran “una gran vida”.

Ese relato conecta con la vieja narrativa del narco que pavimenta calles, paga medicinas o financia fiestas patronales, pero omite los cuerpos apilados, las desapariciones y la economía local sometida a fuego cruzado. El problema no es que el Estado mexicano sea inocente —no lo es—, sino que Guzmán intenta colgarse de esa responsabilidad estatal real para blanquear su oficio: de jefe de organización criminal pasa a tío generoso de la comunidad.

“I got blame for things that I didn’t do”

Casi al cierre, escribe:

“I got blame for things that I didn’t do all because of who I am.”

La frase remata el personaje que construye en la carta: un hombre sentenciado no por sus actos, sino por su nombre, su fama y el morbo internacional.

Recontextualizado, esto funciona como un mensaje hacia México: si lo condenaron “por quién es”, entonces todo el paquete de responsabilidad puede redistribuirse hacia arriba, entre ellos los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto,aunque el Cartel de Sinaloa siguió operando con sus hijos y el Mayo Zambada.

El Chapo diluye las responsabilidades hacia las instituciones que lo usaron, toleraron, protegieron y luego lo mandaron a Estados Unidos cuando se volvió demasiado estorboso. Guzmán intenta convertir su biografía criminal en una pieza más de la hipocresía estatal, sin aceptar que esa hipocresía y su propio poder crecieron de la mano.

Petición final: nuevo juicio y regreso a México

La carta remata con la petición a la corte para:

“appeal for a retrial and a extradition clause back to Mexico on both country to emerge the laws of my request in the violation of my foreign rights as the U.S.A policy.”

Aquí disfraza su objetivo central —salir de la prision de alta seguridad de ADX Florence y regresar al terreno que conoce, México— como una cruzada tratando de establecer que violaron sus “foreign rights” ,sus derechos como extranjero y por la correcta aplicación de la política estadounidense.

En contexto, no es una revolución jurídica, es una operación de relaciones públicas escrita a mano: busca al mismo tiempo presionar a la corte, victimizarse ante la opinión pública e incrustar, en un expediente oficial, la versión alternativa de que el verdadero monstruo es el gobierno mexicano y que él sólo fue arrastrado por esa maquinaria.

Con informacion: ELNORTE/

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