La tragedia en el bachillerato de Lázaro Cárdenas, en Michoacán (occidente de México), donde un adolescente de 15 años mató a dos profesoras, ofrece nuevas claves para entender el horror del pasado 24 de marzo. La Fiscalía estatal dio a conocer ayer jueves nuevos materiales de la investigación contra Osmel H., el alumno que atacó a dos maestras con un rifle semiautomático con el que había posado en sus redes sociales la noche anterior.
Nuevos vídeos de seguridad de la escuela han dado respuesta a una de las preguntas que aún quedaban en el aire: ¿Cómo fue detenido el atacante después de su crimen? Fueron otros estudiantes del colegio Antón Makárenko quienes desarmaron a su compañero y lo entregaron a la policía.
El adolescente no fue “neutralizado” por un gran operativo ni por una hazaña policiaca, sino por sus propios compañeros, que lo desarmaron dentro del baño y lo entregaron a las autoridades. La versión oficial quedó afinada con video de seguridad y ahora el expediente pinta menos épica la escena y más brutal la realidad: los estudiantes hicieron lo que el Estado llegó tarde a hacer .
Lo que realmente pasó
Después de matar a dos profesoras en la entrada del bachillerato Lázaro Cárdenas, en Michoacán, el joven de 15 años se escondió en el baño. Ahí, otros alumnos lo sometieron, le quitaron el arma y lo sacaron de la escuela para entregarlo a la policía .
La pieza incómoda
La Fiscalía también corrigió otra parte del relato: el arma no era un fusil “normal”, sino una hechiza armada con piezas de distintos rifles, aunque de calibre R-15 . Eso abre más preguntas que respuestas sobre cómo llegó a sus manos y por qué pudo aparecer con ella posando en redes la noche anterior al ataque .
Lo que sigue faltando
Lo que sigue sin aparecer es el celular del agresor, una pieza clave para reconstruir motivaciones, contactos y posible planeación del tiroteo . Sin ese aparato, la investigación sigue teniendo un agujero útil para cualquier defensa, y muy incómodo para cualquier fiscalía que quiera vender certeza .
En limpio: el drama no terminó por la intervención impecable de la autoridad, sino porque varios estudiantes hicieron el trabajo de contención que nadie más hizo a tiempo . Y mientras eso se esclarece, el expediente ya deja ver lo esencial: hubo un ataque, hubo una omisión previa, hubo un arma improvisada y todavía falta la pieza que podría explicar el porqué .
Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ JUAN CARLOS ESPINOSA

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