24 horas y treinta minutos es el tiempo que separa la denuncia por la desaparición de Edith Guadalupe Valdés Zaldívar de la inspección por parte de la policía de Ciudad de México ,del edificio donde su familia señaló que estaba desde el principio cuando fue reportada tras acudir a una entrevista de trabajo, y desde donde había compartido su ubicación antes de dejar de dar señales de vida.
La policía encontró en el sótano el cadáver de Valdés Zaldívar y el feminicidio ya tiene un detenido, un vigilante de seguridad de unos 25 años que trabaja en ese edificio, pero este caso ha arrojado enormes señalamientos a nivel de acusaciones sobre la Fiscalía General de Ciudad de México y su investigación, tanto por el tiempo perdido como por las acusaciones que ha hecho la familia de que se se les pidió dinero para comenzar a buscar a la joven asesinada, ninguna novedad.
Aqui ,la verdad parece haberse tomado su tiempo para llegar, como si la Fiscalía capitalina creyera que una desaparición se investiga mejor cuando ya pasó el cadáver, el escándalo y la indignación.
Pero esta historia también deja flotando una pregunta más incómoda que cualquier comunicado oficial: ¿mató él a Edith, la dejó morir el edificio entero con su cadena de omisiones, o aquí se confabularon el uniforme de seguridad y el desdén institucional para que la muchacha desapareciera dos veces, primero en la vida y luego en el expediente?
Porque en esta tragedia hay dos sospechosos morales aunque solo uno esté esposado: el hombre que cuidaba la entrada y la autoridad que no cuidó nada. Si el vigilante tuvo algo que ver, que lo digan con pruebas y no con la comodidad de una detención rápida para calmar la rabia pública. Pero si la Fiscalía sabía desde el principio dónde había sido vista por última vez Edith y aun así se entretuvo con el clásico “espere 72 horas”, entonces no estamos solo ante una investigación torpe: estamos frente a una maquinaria que convirtió el tiempo en cómplice.
La familia tuvo que hacer el trabajo que debería haber hecho el Estado, contratar a un investigador privado y empujar por su cuenta lo que la autoridad dejó enfriar. Y, como suele pasar en México, cuando la víctima es una joven y la institución se pone lenta, siempre aparece la misma coreografía miserable: la burocracia dice que está “indagando”, la familia denuncia corrupción, y el crimen ya va varios pasos adelante. Si al vigilante le toca responder por lo que hizo, también tendría que responder la Fiscalía por lo que no hizo.
La gran pregunta, entonces, no es solo quién apretó el destornillador. La pregunta de fondo es quién permitió que el asesinato ocurriera en una torre de departamentos sin reacción oportuna, quién administró el retraso, quién sostuvo la inercia y quién convirtió una denuncia urgente en una espera mortal. En otras palabras: tal vez no fue solo el vigilante. Tal vez fue el vigilante, el desdén humanista y una institución que llegó a destiempo a su propia tragedia.
En sintesis:
La muerte de Edith Guadalupe ya tiene un detenido, sí, pero eso no alcanza para cerrar la herida ni para limpiar la sospecha. Porque cuando una joven desaparece, la familia señala el lugar exacto, la policía tarda más de 24 horas en entrar y la Fiscalía deja correr el reloj como si investigar fuera opcional, la sospecha se multiplica: ¿fue el vigilante, fue el aparato de seguridad del edificio, o fue la mezcla tóxica de ambos con una autoridad que solo despierta cuando ya hay cuerpo?
El punto es brutal: si la justicia llega después del cadáver, no llega a rescatar, llega a administrar daños. Y si además la familia termina buscando por su cuenta, mientras a la institución se le atribuyen cobros para mover la investigación, entonces el caso huele no solo a crimen, sino a complicidad por omisión. Edith no necesitaba un discurso de empatía; necesitaba una reacción inmediata. Lo demás es el viejo teatro de siempre: primero dejan pasar el tiempo, luego detienen a alguien, y al final pretenden vendernos eficiencia sobre una tumba recién abierta.
Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ CARLOS CARABAÑA/

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