En Tabasco, donde la austeridad parece ser un deporte extremo para unos y un rumor para otros, Virginia Guillén Ávalos —auxiliar técnico “B” en Pemex— logró lo que muchos economistas seguirían intentando explicar con una pizarra y café: vivir con un sueldo de 38 mil pesos al mes, pagar casas, terrenos y hasta un BMW de casi 830 mil pesos al contado.
Y por si eso no bastara para adornar el cuadro, la misma funcionaria terminó ligada al fiestón de XV años de su hija María Fernanda, una celebración de cerca de 40 millones de pesos como si la tarjeta de presentación fuera “empleada pública de día, productora ejecutiva de noche”.
Virginia Guillén Ávalos es esposa de Juan Carlos Guerrero Rojas, un empresario de Tabasco y contratista de Pemex, cuya hija María Fernanda tuvo una lujosa celebración de XV años en marzo pasado en Tabasco. Galilea Montijo condujo el evento, el cual contó con la participación de artistas como Belinda y el colombiano J Balvin.
El perfil patrimonial
El expediente patrimonial que cita El Universal no pinta precisamente a una asalariada que hace milagros con la quincena. En 2021, Guillén Ávalos reportó casas, terrenos y un BMW comprado al contado; entre ellos, una casa adquirida en 2018 por 896 mil 347 pesos y un terreno de 2 mil 268 metros por 238 mil 234 pesos, además de otra casa donada y otro terreno comprado en 2001.

La joya de la corona fue el BMW último modelo adquirido en diciembre de 2014 por 829 mil 900 pesos, también al contado, porque aparentemente el crédito es para los mortales y no para ciertos circuitos de la burocracia petrolera.
La pregunta incómoda
El problema no es sólo la fiesta, sino la matemática política que la rodea: un salario neto de 38 mil pesos mensuales, sin otros ingresos reportados en su declaración patrimonial más reciente, no alcanza por sí solo para explicar una cartera inmobiliaria y automotriz tan cómoda. Si los bienes se compraron legalmente, la funcionaria tendrá que mostrar la ruta del dinero; si no, el caso huele a ese viejo perfume nacional llamado “opacidad con corbata”.
Y mientras la Secretaría Anticorrupción recuerda que deben declararse ventas, rentas o donaciones de inmuebles, el caso exhibe otra vez el mismo libreto: la declaración patrimonial como trámite de escritorio, no como radiografía real de la riqueza.
Con informacion: ELUNIVERSAL/

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