En un Sinaloa con 7 mil 134 personas desaparecidas en el registro oficial, donde 3 mil 548 son solo de la actual ola de violencia, ahora resulta que a un periodista de NMAS Noticias de TELEVISA, lo llaman “extraviado”, como si se hubiera perdido buscando un Oxxo y no el paradero de un Dron que utiliza como parte de sus herramientas de trabajo,frente a una mina en medio de la guerra de bandos de la misma banda.
El periodista “extraviado” en el país de los desaparecidos
El camarógrafo de N+ Juan Díaz desaparece frente a la mina del Rosario, en plena zona caliente, y el parte oficial lo baja a la categoría de senderista desorientado: “periodista extraviado”.
Mientras militares, la Marina,Protección Civil,policias y medio mundo montan operativo especial, no hay una sola versión clara de qué le pasó ni de quién manda realmente en ese pedazo de sierra.
Cuando uno vale operativo y miles valen estadística
En los mapas de la Comisión Nacional de Búsqueda, Sinaloa aparece pintado de rojo con 7,134 personas sin localizar desde 1952, pero la nota del día es un “extraviado” que sí merece helicópteros, brigadas y boletines urgentes.

De esas cifras, 3,548 son víctimas de desaparición en la reciente ola de violencia que no han tenido ni la décima parte del despliegue que hoy se presume para encontrar a un solo reportero.
Ola de violencia: estadísticas de fondo de pantalla
Entre septiembre de 2024 y marzo de 2026, Sinaloa sumó más de 10 mil 400 vehículos robados, 3 mil 548 personas privadas de la libertad, 3 mil 34 homicidios, 3 mil 414 detenidos y 183 abatidos, un paisaje de guerra que ya solo sirve de cortina de fondo para las fotos de los operativos.
La narrativa oficial se acomoda: hay asesinatos, levantones y robos de autos por miles, pero el lenguaje se vuelve súbitamente tierno cuando el desaparecido trae gafete de medio nacional y dron caro, entonces se vuelve “ingeniero extraviado”.
El doble rasero de la búsqueda
Con mineros atrapados, policías asesinados y comunidades sitiadas, la capacidad de reacción del Estado se activa selectivamente: a algunos los buscan seis días sin descanso, a otros los mandan directo al Excel de la CNB.
En una entidad que vive entre retenes del narco y filtros militares, el mensaje es brutal: para ser buscado con ganas hay que tener cámara, logo televisivo y trending topic; si solo eres uno más entre los 7 mil 134, qué pena, pero tu expediente se llama “no localizado”.
Ahora sí, todos buscan al reportero
Hoy todos parecen conmovidos (…mas bien presionados): gobernantes, militares, voceros corporativos, hasta los que llevan años minimizando la crisis de desapariciones, se vuelcan a encontrar al “periodista extraviado”.
Ojalá ese mismo ardor con el que patrullan la sierra para rescatar a un camarógrafo lo usaran para rascar en fosas, brechas y cuarteles, porque en Sinaloa sobran familias que llevan años buscando a los suyos sin cámaras, sin drones y, sobre todo, sin la etiqueta condescendiente de “extraviados”.

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