Rafael Caro Quintero, leyenda negra del narco y monumento viviente al fracaso del sistema de justicia mexicano, se sentará finalmente ante un jurado en Brooklyn el 8 de marzo de 2027, cortesía de una corte federal de Estados Unidos que sí le toma la factura en serio.
El narco de narcos, ahora en manos del imperio
El viejo capo de 73 años, fundador del Cártel de Guadalajara y reciclado durante décadas como prócer del “ya pagué mis culpas”, enfrentará cargos por dirigir una empresa criminal continua, narcotráfico a gran escala, asesinato y conspiraciones varias, todo empaquetado en un expediente que México nunca quiso –o nunca pudo– cerrar.
Entre las joyas de la acusación está el secuestro, tortura y asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena en 1985, el crimen que el Estado mexicano archivó en la vitrina de los “casos incómodos” mientras el personaje salía, desaparecía, reaparecía y volvía a hacer negocios en plena era de la “cuarta transformación”.
Del absurdo mexicano al encierro en Brooklyn
Después de aquel episodio vergonzoso en 2013, cuando un tribunal mexicano lo dejó salir como si fuera error de ventanilla y no colusión de Estado, Caro Quintero volvió a la vida útil criminal: huida, poder, rentas del narco y un sexenio entero viendo cómo el gobierno presumía “combate al crimen organizado” mientras no lo podía (o no quería) agarrar.
No fue sino hasta 2025 que México, ya sin margen ante Washington, lo entregó junto con otros 29 presuntos criminales a Estados Unidos, donde hoy permanece en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn bajo medidas especiales de aislamiento, llorando por condiciones de reclusión que nunca regalaron a sus propias víctimas.
El viejo se dice inocente… otra vez
Fiel al manual del capo veterano, Caro Quintero se declaró “no culpable” en Nueva York de todos los cargos: crimen organizado, importación de cocaína, homicidio y demás souvenirs de los años ochenta que se extendieron hasta el siglo XXI.
Mientras tanto, su defensa llora ante el juez que las medidas de aislamiento lo afectan, que está enfermo, que no puede preparar bien su caso; en México ese mismo hombre vivió décadas protegido por las grietas del sistema, pero ahora descubre el valor de los derechos humanos… cuando la puerta de la celda la cierra otro país.
El calendario del castigo (o del pacto)
El juez federal fijó la fecha del juicio para el 8 de marzo de 2027, pero dejó abierta la puerta a que todo cambie si el narco de narcos decide cantar y pactar con el gobierno estadounidense antes de que arranque la fiesta judicial.
La Fiscalía ya adelantó que no irá por la pena de muerte, pero sí por una cadena perpetua de museo, de esas que mandan mensaje: “lo que México soltó, acá no sale”.
El espejo que exhibe a México
Mientras en Brooklyn se programa un juicio con jurado, motion tras motion y un expediente armado, lo que queda al desnudo es el país que lo dejó salir una vez y lo perdió de vista mientras seguía dirigiendo negocios criminales.
El caso Caro Quintero es menos la historia de un solo capo y más el acta notarial de un Estado que lo tuvo, lo soltó, lo toleró y solo lo vio cruzar frontera cuando Washington tocó la mesa; ahora, la justicia de Estados Unidos hace el trabajo sucio que México nunca quiso terminar.diario.
Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ANDRES RODRIGUEZ/

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