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sábado, 29 de marzo de 2025

“TOPON en CENTRAL AVIONERA”: “NORROÑA se TIROTEA VERBALMENTE con JUNIOR de JELIPE CALDERON TRAS VUELO COMPARTIDO de CDMX a CAMPECHE”…no estaban armados de valor moral o ético y ningun ego salio lastimado.


El senador Gerardo Fernández Noroña abordó ayer al mediodía un vuelo con destino a Campeche,mismo que coincidentemente tambien tomó el ex Presidente panista Felipe Calderón Hinojosa, a quien el legislador austero de cuarta,lleva años y años denostando desde las tribunas del Congreso de la Unión,porque entre trampas suelen conocerse.

“Va en el mismo vuelo a Campeche el Tomandante Borolas, alias Felipe Calderón“, comunicó, antes del despegue, el presidente del Senado, quien luego contó que la ex alcaldesa de Álvaro Obregón Lía Limón le había dicho que no le alcanzaba para costear un vuelo en primera clase, tras la polémica del viaje a Francia en Business Class del parlamentario.

“Le dije a mí siempre me alcanza. A ti a pesar de lo que robaste en la Alcaldía Álvaro Obregón no te alcanzó. Le contesté. Hasta el Tomandante Borolas alias Felipe Calderón y su cuarentena van en turista…”, detalló en su cuenta de X.

Fernández Noroña viajó a Campeche para promover la farsa de la elección de jueces en urnas y el ex Presidente y su familia para acompañar al ex titular de Hacienda y Crédito Público, Ernesto Cordero, en sus segundas nupcias.

“Hay una boda en Campeche de no sé quién, y el Tomandante Borolas alias Felipe Calderón no puede perder la oportunidad de ponerse persa gratis”, posteó el legislador.

Ambos políticos no cruzaron palabra alguna, aunque sí lo hizo el hijo del ex Mandatario, Luis Felipe Calderón Zavala, quien encaró al senador en el área de entrega de equipaje de la terminal aérea.

“Se rajó el ‘valiente’: tuiteando desde su asiento, pero de frente se le arruga. Si tenían duda: tampoco se lava el hocico”, contó el junior.

Un video que circuló en redes muestra a Fernández Noroña en un intercambio de palabras con el hijo de Calderón Hinojosa, quien después agita su mano para dar a entender que el senador tenía mal aliento.

Sobre las acciones de Fernández Noroña

La situación expuesta entre el senador Gerardo Fernández Noroña y la familia del expresidente Felipe Calderón Hinojosa revela un deterioro en los estándares de convivencia política, donde ambas partes incurrieron en conductas reprochables desde la ética pública y el decoro institucional.

  1. Uso de lenguaje despectivo y polarizante: La insistencia en emplear apodos como “Tomandante Borolas” para referirse a Calderón, así como las insinuaciones sobre supuestos actos de corrupción de Lía Limón, contradicen el principio de respeto básico que debe primar en el debate público. Este tipo de retórica, más allá de la crítica política, alimenta la confrontación personal.
  2. Espiral de confrontación en redes: Al publicar comentarios agresivos durante el vuelo, el senador priorizó la provocación mediática sobre el diálogo constructivo, aun cuando compartía espacio físico con su adversario político.

Sobre la reacción de Luis Felipe Calderón Zavala

  1. Enfrentamiento público impropio: La decisión de abordar a Noroña en el área de equipajes, con gestos que aludían a su higiene personal, replicó la misma lógica de descalificación que criticaba, reduciendo el conflicto a un intercambio de insultos vulgares.
  2. Falta de mesura en la respuesta: Aunque podría argumentarse una provocación previa, el video evidencia que el hijo del expresidente optó por la burla en lugar de cuestionar las acusaciones con argumentos sustantivos.

Análisis ético comparativo

AspectoFernández NoroñaCalderón Zavala
Respeto a institucionesUsa su posición para ridiculizar adversariosResponde a provocaciones en ámbito público
Ejemplo ciudadanoNormaliza el lenguaje soez en la políticaReemplaza el debate con gestos ofensivos
Impacto socialFomenta división con narrativas agresivasBanaliza conflictos políticos serios

Ambos casos reflejan una ruptura del principio de reciprocidad moral, donde la búsqueda de réplicas efectistas anula la posibilidad de autocrítica. Mientras Noroña instrumentaliza su plataforma legislativa para ataques ad hominem, Calderón Zavala responde desde la reacción visceral, creando un círculo vicioso que degrada el espacio público.

Este episodio no solo exhibe la clase politica sin clase,tambien subraya la necesidad de que las figuras políticas ejerzan liderazgo ético: confrontar ideas sin denostar personas, y disentir manteniendo la dignidad del contrario. Solo así se evita que la política se reduzca a espectáculos de mutuo descrédito, algo que se le da con mucha frecuencia a Morena,como al resto de rivales.

Con informacion: ELNORTE/

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