Este búnker en avenida Corregidora número 144, en San Pedro Garza García, Nuevo León, es uno de los secretos mejor guardados del gobierno de Mauricio Fernández Garza Sada. Agencias de inteligencia norteamericanas detectaron que, en el corazón del municipio más rico de América Latina, se llevan a cabo reuniones entre el secretario de Seguridad Pública, José Luis Kuri, y elementos de un grupo de seguridad privada que fungen como una policía paralela. Es decir, un nuevo “grupo rudo” al margen de la Ley.
San Pedro Garza García, la sede de importantes conglomerados industriales multinacionales y el nuevo hub de blanqueo de capitales en México, se ha convertido en un foco de interés para Washington. Tres de los 29 líderes de los cárteles que el gobierno de Claudia Sheinbaum entregó a Estados Unidos, el mes pasado, tenían como centro de operaciones a San Pedro. Desde el 2009, en la primera administración de Mauricio Fernández Garza Sada, el Cártel de los Beltrán Leyva estableció a San Pedro como su enclave financiero y como el lugar de residencia de algunos de sus líderes.
Las agencias de inteligencia estadounidenses alertan que el grupo de seguridad que se reúne en el búnker de Corregidora con el secretario de Seguridad Pública sampetrino está conformado por antiguos miembros del equipo SWAT de la policía estatal de Nuevo León, así como por figuras conectadas a Omar Ibarra, alias “El 34”, el ex policía de élite que fue detenido en junio de 2009 y en junio de 2018 en Monterrey y que fungía como el jefe de las “Fuerzas Especiales de Arturo Beltrán Leyva”.
El reporte abre nuevas interrogantes sobre la política de seguridad pública del alcalde Mauricio Fernández Garza Sada, quien hace menos de un mes admitió que “le metieron un gol” con la contratación de un jefe policiaco con antecedentes penales.
Lorenzo de León Pruneda, uno de los mandos de más alto rango de la corporación, fue condenado a ocho años de prisión por tráfico de cocaína en 1999, en la Corte del Distrito Sur de Texas con sede en Houston. El alcalde Mauricio Fernández Garza Sada justificó que De León había pasado los controles de confianza y que su sentencia no aparecía en ningún registro público. A pesar de que defendió públicamente al mando policiaco, la Secretaría de Seguridad Pública cesó a Lorenzo de León Pruneda. A confesión de parte, relevo de pruebas.
Ahora, el escrutinio de las agencias de inteligencia extranjeras sobre las reuniones en el búnker de Corregidora revela un “segundo gol” a la política de seguridad de Mauricio Fernández Garza Sada. Jorge Joaquín Villegas Carrillo, jefe de escoltas del secretario de Seguridad Pública, José Luis Kuri, estuvo más de ocho años en prisión por el delito de homicidio.
En el 2009, ingresó al Centro de Reinserción Social Topo Chico con el número de control 1710413. Todas las etapas del proceso penal están documentadas en tribunales. Antes, en el 2002, Villegas Carrillo fue parte del equipo SWAT de la policía estatal de Nuevo León.
Es un hecho que Villegas Carrillo es servidor público del municipio de San Pedro Garza García: en noviembre de 2024 presentó su declaración de situación patrimonial y de intereses. La contratación de Villegas Carrillo pone sobre la mesa preguntas importantes para el gobierno de Mauricio Fernández Garza Sada: ¿Por qué se contrató a un ex convicto por homicidio como parte del equipo de seguridad del municipio? ¿Pasó los exámenes de control de confianza con esos antecedentes? ¿Por qué está resguardando a José Luis Kuri? ¿Está portando un arma de manera ilegal o el porte fue validado por la Secretaría de la Defensa Nacional?
Si la contratación de Lorenzo de León Pruneda fue “un gol” contra el gobierno de Fernández Garza Sada, el caso de Villegas Carrillo fue un golazo de proporciones olímpicas. Estamos frente al mismo “modus operandi” del nuevo equipo que maneja la seguridad pública del municipio más rico de América Latina.
El escándalo se inscribe en el contexto de una denuncia que un periodista realizó en la conferencia mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum, sobre un presunto esquema de extorsión vinculado al secretario Kuri contra empresarios de alto perfil. La acusación, en realidad, está reproduciendo el sentir de un grupo de hombres y mujeres de negocio que se sienten agraviados, porque miembros del equipo de la Secretaría de Seguridad Pública municipal están cobrando millones de pesos al mes por la garantía de “dejarlos vivir tranquilos en San Pedro”.
“Este grupo de policías que se hace llamar ‘el sindicato’ se presume dirigido por el propio secretario Kuri, junto con el director de tránsito Lorenzo Pruneda de León, nos hacen ver que ambos funcionarios no aprobaron los exámenes de control de confianza e incluso hay evidencia de que una corte de Houston, Texas, condenó a Lorenzo de León Pruneda a 8 años de prisión por tráfico de estupefacientes, de los cuales sólo cumplió 4 después de pagar una fianza de 5 mil dólares”, dijo el periodista en la conferencia de prensa del 10 de marzo.
La presidenta Claudia Sheinbaum abrió la puerta a una investigación del caso: “Hay que revisar primero si tiene fundamento lo que estás planteando y de ser el caso que se investigue por parte de la Fiscalía, digo, eso es un delito, y más si es de autoridades, imagínense”. De acuerdo a personas cercanas al asunto, el tema ha escalado hasta el despacho del secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, cuyo enviado a Nuevo León, Omar Amador Escobar, estaría al tanto de la situación.
El periodista agregó información fundamental que conecta la trama del ‘sindicato’ con el búnker de Corregidora: “Otro dato alarmante es que uno de los jefes de escoltas del Secretario José Luis Kuri es Omar Ibarra Lozano, detenido en 2018 por estar presuntamente vinculado a las extorsiones en el municipio de San Pedro y a la distribución de estupefacientes”. Sí, el mismo Omar Ibarra Lozano, alias “El 34”, que comandó las fuerzas especiales del Cártel de los Beltrán Leyva.
En el 2009, en una reunión a puerta cerrada con empresarios de Nuevo León, el entonces alcalde electo de San Pedro, Mauricio Fernández Garza Sada, admitió que había pactado el blindaje del municipio con los altos mandos del Cártel de los Beltrán Leyva. La admisión fue grabada en un audio que fue publicado por el periódico Reporte Índigo. En los meses siguientes, un grupo de seguridad paralelo al gobierno realizó una limpia de liderazgos criminales. En octubre de 2009, Mauricio Fernández anunció la muerte de un presunto narcotraficante antes de que su cuerpo fuera encontrado por las autoridades: “Ahorita me acaban de informar que ‘El Negro’ Saldaña, quien aparentemente es el que está pidiendo mi cabeza, hoy amaneció muerto en el Distrito Federal y era el cabeza de los secuestros en San Pedro Garza García. Aquí lo van a entender por las buenas o por las malas”.
A pesar de la evidencia, hasta la fecha, Fernández Garza Sada sigue negando la existencia tanto del pacto con los Beltrán Leyva como del “grupo rudo”. Al igual que en el 2009, en el capo 2024, la llegada del “Tío Mau” al poder ocurrió en un momento convulso por la transición de liderazgos criminales en San Pedro. “La Oficina”, como se conocía al grupo remanente de los Beltrán Leyva, se enfrentó a la llegada de grupos vinculados a ‘Los Chapitos’, de acuerdo a informes de inteligencia.
Desde Palacio Nacional, el gobierno de Claudia Sheinbaum ha emprendido un combate frontal contra ambas organizaciones, como quedó de relieve en la entrega de 29 capos criminales a Estados Unidos. Esto ha liberado nuevos espacios en el mundo criminal de San Pedro Garza García. ¿El llamado ‘sindicato’ está ocupando esas posiciones? La pregunta sigue en el aire.
Sin embargo, hay otra cuestión igual de importante: ¿Dónde está el empresariado regiomontano, aquél que bajo el liderazgo de Lorenzo Zambrano y otros importantes actores se gestó la creación de Fuerza Civil para responder a la crisis de seguridad que se apoderó de Nuevo León en 2009? Frente a los ojos de la élite empresarial que vive en San Pedro, su alcalde, Mauricio Fernández Garza, está operando una política de seguridad que optó por desechar un modelo institucional, que prefirió empoderar a un nuevo “grupo rudo” y que ya permitió “dos goles”, el de Lorenzo de León Pruneda y el de Jorge Joaquín Villegas Carrillo.
Con informaccion: CODIGO MAGENTA/
Viejo pendejo, que hablan de goles.
ResponderBorrarNO puede ni hablar porque se bofea, adicto y tiene en casa a quienes le matan la ansiedad.
Todos lo saben,de ahí tragan y han tragado los jefes viejos que son los actuales.
O tampoco no saben que es bastión Beltrán?
Por eso subió al estuche y ahí lo mantendrán.