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lunes, 25 de mayo de 2026

«AVISENLE al MATASANOS: COLECTIVO LOCALIZA a FLOR de TIERRA 6 FOSAS CLANDESTINAS en ENTIDAD SUBCAMPEONA de NOMBRES SIN CUERPO y CUERPOS SIN NOMBRE «…asi le echan la mano a AMERICO y la estadistica,sin cuerpos creen que no hay homicidios.


En el Tamaulipas administrado por Morena y Americo Villarreal,pero gobernado por «Carteles», no hace falta excavar con maquinaria pesada; basta con patear la tierra —con suerte o con tragedia— para que asome otro fragmento de lo que el Estado insiste en llamar “incidentes aislados”. 

La geografía ya no es solo territorio: es archivo clandestino. Y cada palada, cada varilla hundida en el suelo, funciona como un recordatorio incómodo de que aquí los desaparecidos no desaparecen… se acumulan, ya casi 14 mil y el gobernador se lleva la plata…tambien la medalla.

Mientras el discurso oficial se entretiene en conferencias y cifras maquilladas, los colectivos hacen el trabajo que la Fiscalía no quiere o no puede hacer: buscar. Y encontrar. 

Porque encontrar es inevitable cuando hay más de 30 sitios señalados sin procesar —sí, treinta— entregados formalmente a la autoridad, como si se tratara de una lista de pendientes domésticos y no de posibles fosas con historias truncadas. El documento no es una denuncia: es una radiografía del abandono institucional.

La ecuación es grotescamente simple: más sitios sin intervenir equivalen a más cuerpos sin nombre. Y más cuerpos sin nombre implican más familias condenadas a la incertidumbre perpetua. 

Tamaulipas, por mérito propio o por negligencia ajena, ya compite en el podio nacional de la ignominia: el estado donde los muertos no alcanzan registro y los vivos no alcanzan justicia.

Pero si alguien pensaba que el horror tenía un límite logístico, los colectivos han venido a desmentirlo. No solo hay fosas: hay crematorios clandestinos. Instalaciones completas dedicadas a borrar evidencia humana, a reducir personas a cenizas sin expediente. Es decir, la industrialización de la desaparición. Una cadena de producción donde el producto final es el anonimato absoluto.

El hallazgo mas reciente, no el ultimo

Un colectivo de búsqueda de personas desaparecidas descubrió seis fosas clandestinas que contenían los restos de al menos nueve víctimas en una remota zona rural de Miguel Alemán, Tamaulipas, justo al sur de la frontera con Texas; un territorio marcado por los enfrentamientos entre el Cártel del Golfo y la facción del Cártel del Noreste (CDN) de Los Zetas.

El hallazgo se produjo cerca del poblado de Los Ángeles, en un área rodeada de bodegas agrícolas abandonadas, las cuales quedaron vacías debido a la violenta disputa entre las dos organizaciones criminales. Según los buscadores, los cuerpos estaban enterrados a solo unos centímetros de la superficie y presentaban signos de haber sido incinerados.

“Casi a flor de tierra se encontraron osamentas; algunas todavía conservaban prendas de vestir, mientras que en otros casos los huesos mostraban exposición a altas temperaturas”, explicó un portavoz del grupo, quien no fue identificado públicamente debido a las amenazas que el colectivo ha recibido en el pasado.

Los miembros del grupo —una ONG que entrega la escena a las autoridades policiales tras realizar un hallazgo— sospechan que los perpetradores quemaron neumáticos para destruir los cadáveres, dado que entre la tierra removida se encontraron alambres de acero característicos de los refuerzos internos de las llantas.

La zona del hallazgo tiene un largo historial de ser un punto estratégico para el narcotráfico, el robo de combustible y el contrabando de migrantes indocumentados hacia los Estados Unidos.

Y aquí es donde la narrativa oficial se rompe. Porque no se puede hablar de “hechos aislados” cuando hay infraestructura criminal operando con esa escala. No se puede alegar desconocimiento cuando los colectivos encuentran lo que las autoridades ignoran. Y no se puede presumir gobernabilidad cuando la frontera con Texas funciona, en paralelo, como corredor de desaparición y zona de incineración ilegal.

El mensaje es brutalmente claro: en Tamaulipas no solo se mata, se borra. Y se borra con suficiente eficiencia como para que el Estado pueda seguir fingiendo que no ve.

Así, mientras la Fiscalía acumula oficios, listas y omisiones, la tierra sigue hablando. El problema es que nadie en el poder parece dispuesto a escucharla… salvo cuando ya es demasiado tarde.

Con informacion: Breitbart/TX/

«FIN de SEMANA SIN FIN: 622 DIAS de GUERRA en SINALOA y el CARTEL como SI NADA,LEVANTANDO,EJECUTANDO y DESPOJANDO»…estrategia sigue privilegiando capturas por encima de dar seguridad.


Sinaloa sigue en guerra y el parte de este fin de semana es tan rutinario como una misa de domingo: balazos, cuerpos tirados y drones con explosivos sobre pueblos donde el Estado solo pasa en caravana para la foto.

Días de guerra sin tregua

Desde el 9 de septiembre de 2024, cuando arrancó formalmente la disputa entre los Guzmán y los Zambada, Noroeste trae la bitácora de una guerra que el Gobierno finge llamar “incidencia delictiva”.

Hasta el 23 de mayo de 2026, ese conteo ya suma 3 mil 290 homicidios dolosos, 3 mil 856 personas privadas de la libertad, 11 mil 224 vehículos robados, 3 mil 590 detenidos y 190 abatidos: un país chiquito entero borrado del mapa, pero en versión estadística.

Son 622 días de guerra continua desde aquel 9 de septiembre de 2024 hasta este 23 de mayo de 2026, casi dos años de campaña permanente donde tres principales violencias han levantado, ejecutado y despojado, ademas de masacrar la economía.

Parte de guerra del sábado

El sábado 23 de mayo, la rutina homicida fue de dos asesinatos “oficiales”: a Bartolo lo acribillan saliendo de una iglesia en el fraccionamiento Montebello, en Culiacán, y a otro hombre lo matan en un ataque armado en la colonia Progreso, en Mazatlán.

Mientras tanto, las Sabuesos Guerreras localizan dos cadáveres en estado de descomposición en un predio entre Pericos y Recoveco, porque en Sinaloa los muertos se buscan en colectivo mientras la autoridad presume mesas de seguridad.

En paralelo, un hombre entra herido de bala a un hospital de Culiacán, otro dato más perdido entre comunicados que hablan de “hechos aislados” como si no llevaran casi dos años reportando lo mismo todos los días.

Con solo ese sábado, mayo se proyecta para cerrar con 167 homicidios, pero la gran narrativa oficial seguirá recargando todo en “percepciones” y “contexto electoral”, no en balas ni en cifras.

Explosivos, drones y Escuinapa sitiado

Al sur, Escuinapa ya no es municipio, es campo de pruebas: detonaciones de armas, explosivos y hasta drones que impactan en una taquería cerrada, como si la guerra necesitara también su toque de ciencia ficción barata.

Los titulares de Noroeste hablan de detonaciones, artefactos explosivos y más hallazgos, pero el discurso oficial se aferra a que todo “está bajo control”, quizá porque el control lo tienen los que siembran explosivos, no los que van atrás levantando cintas amarillas.

En medio de este paisaje, las caravanas militares y de Guardia Nacional pasean por las calles para mandar el mensaje de que “algo se está haciendo”, aunque las cifras demuestren que lo único constante es el conteo de muertos, desaparecidos y carros robados.

Impunidad administrada

Noroeste calcula que el promedio móvil de homicidios anda en 6 asesinatos diarios, con 124 muertes violentas en el mes solo en los registros del Secretariado, pero la narrativa oficial insiste en que la violencia “va a la baja”, probablemente en sus powerpoints, no en las colonias donde levantan gente.

Las privaciones de la libertad ya superan a los homicidios: 3 mil 856 denuncias frente a 3 mil 290 asesinatos, una estadística que suena a guerra sucia tolerada más que a crimen “controlado”.

La guerra entre facciones del Cártel de Sinaloa se administra a punta de boletines: cada día se suman asesinatos, levantones y robos de vehículos, mientras la autoridad vende como “detenidos” a los mismos que el sistema va a escupir después por falta de pruebas.

Fin de semana sin fin

El fin de semana en Sinaloa ya no se mide por puentes ni por turismo, sino por número de cadáveres localizados, detonaciones registradas y expedientes abiertos que casi nunca llegan a sentencia.

Entre Culiacán, Navolato, Mazatlán, Mocorito o Escuinapa, lo único que se mantiene estable es el saldo rojo y la capacidad infinita del gobierno para negar que vive en un estado donde las cifras de Noroeste parecen más parte oficial de guerra que los comunicados de la Fiscalía.

La continuidad de la guerra, normalización del crimen y simulación del Estado. 

“FIN de SEMANA SIN FIN”

  • Remata la sensación de bucle: cada sábado y domingo se parecen, cambian nombres y colonias, pero el libreto es el mismo.
  • “Sin fin” conecta con la cronología: no es un pico de violencia, es un régimen permanente de guerra que se vive como rutina.
  • El “fin de semana” contra la realidad de balazos, levantones y hallazgos.

En Sinaloa el fin de semana dejó de durar dos días: se prolonga 622 jornadas seguidas, con partes de guerra disfrazados de reportes de “incidencia delictiva”.

“622 DIAS de GUERRA en SINALOA”

  • El cuerpo factual al título: no es una metáfora, hay un conteo diario que documenta la guerra entre facciones del Cártel de Sinaloa desde el 9 de septiembre de 2024.
  • Un conflicto de baja intensidad pero alta constancia, donde las víctimas se acumulan como si fueran “estadística administrativa” y no vidas.

“y el CARTEL como SI NADA”

  • Aquí ponemos el dedo en la impunidad estructural: mientras la sociedad vive en modo guerra, el Cártel sigue operando, reclutando, cobrando y disputando territorio sin que su cadena de mando se vea realmente rota.
  • “Como si nada” ironiza el contraste entre el caos abajo y la normalidad arriba: negocios abiertos, corridos sonando, líderes en fiesta mientras el conteo de muertos corre.
  • El doble estándar: se persiguen operadores intermedios para la foto, pero el entramado económico, político y policial que sostiene al Cártel permanece intacto.

La guerra sí existe para quienes entierran a sus muertos; para el Cártel es solo reajuste de inventario: cambian células, se mueven rutas, pero el negocio sigue “como si nada”.

“LEVANTANDO, EJECUTANDO y DESPOJANDO”

  • El repertorio básico del terror cotidiano: desapariciones, homicidios y despojo patrimonial (vehículos, casas, tierras).
  • A ritmo casi de lista de cargos de averiguación previa: aqui no son “incidentes”, son delitos tipificados que no se investigan ni se castigan.
  • Enganche de cifras: levantones y robos de vehículo ya superan a los homicidios, lo que muestra una guerra que no solo mata, también desplaza y empobrece.

La bitácora de estos 622 días es repetitiva: levantando, ejecutando y despojando, mientras los expedientes se apilan en bodegas y no en tribunales.

“siguen privilegiando capturas por encima de dar seguridad”

  • Este es el arco acusatorio contra el Estado: el problema no es falta de operativos, sino la lógica de espectáculo.
  • “Privilegiar capturas” sintetiza la obsesión por el golpe mediático: cateos filmados, conferencias, fichas de “detenidos importantes”, mientras los indicadores de violencia y miedo cotidiano se mantienen o empeoran.
  • “Dar seguridad” es el contrapunto: el objetivo debería ser que la gente viva sin miedo, no engordar la estadística de detenidos que después salen por falta de pruebas o arreglos.
  • El modelo de seguridad se mide por “cuántos agarramos”, no a cuantos ciudadanos les dimos seguridad en su integridad y bienes.
  • Esto explica por qué, pese a las capturas, la guerra no se detiene: se administra, se calibra, pero no se desmantela la estructura criminal ni la red de protección institucional.

En Sinaloa la estrategia queda clara: mientras haya fotos de capturas, al gobierno le vale que el fin de semana nunca termine, que la guerra cumpla 622 días y contando, y que el Cártel siga, como si nada, levantando, ejecutando y despojando.

Con 622 días de guerra a cuestas, Sinaloa ya no pregunta cuándo va a acabar la violencia, sino cuántos tomos llevará el informe final de esta guerra no declarada que todos los días el gobierno insiste en llamar, con toda la desfachatez, “normalidad”.

Con informacion: NOROESTE/

domingo, 24 de mayo de 2026

LA «SEÑITO del CHAPO la ROMPE en el INSTA con 3 FOTOS y la NARRATIVA ROSA del ESPECTACULO destaca su FIGURA de RELOJ de ARENA»…si la tormenta no se va, aprendan a bailar bajo la lluvia.


Emma Coronel, esposa de Joaquín “El Chapo” Guzmán, volvió a robarse todas las miradas luego de reaparecer con un impactante bikini con el que presumió sus curvas y su figura de reloj de arena. Nuevamente, la exreina de belleza dejó a más de uno de sus seguidores con la boca abierta.

Según la nota de ViveUsa, la exreina de belleza de 36 años, quien aun es esposa de Joaquín “El Chapo” Guzmán, reapareció en redes con un bikini blanco, kimono floreado y gorra con las letras “LA”, desatando “furor”. No dijo dónde estaba, pero la crónica la trata como si hubiera bajado del Olimpo a bendecir la playa con stories de 15 segundos.

En la narrativa rosa del espectáculo, ya no es la exconvicta ligada al exlíder del Cártel de Sinaloa, sino “la modelo”, “la exreina”, la influencer que solo quiere “descansar en la playa” mientras las cámaras le cuentan los abdominales.

De prisión a pasarela de likes

La pieza se emociona en describir que subió “al menos tres imágenes” donde luce el bikini blanco, el kimono con flores y la gorra café, como si el textil fuera más importante que el prontuario judicial que la acompaña. Tras casi tres años de condena en Estados Unidos y su liberación en septiembre de 2023, la prensa rosa decidió que la transición lógica era: de audiencia en corte a “reina del verano en Instagram”.

El mensaje es claro: si sales de prisión pero traes buen filtro, te graduas de caso judicial a “look playero impactante”. No eres un personaje central de la narcopolítica mexicana, eres la protagonista de un catálogo de moda con contexto penal borroso.

Narco glamour y memoria selectiva

Mientras los medios describen con devoción el bikini blanco con detalles “románticos” y el kimono bicolor, apenas recuerdan de pasada que se trata de la esposa del exlíder del Cártel de Sinaloa. La nota está escrita como si fuera una Kardashian de exportación, pero con historial en cortes federales.

En vez de preguntarse qué significa que una figura ligada a un capo siga construyendo su marca personal a golpes de bikini y cambio de look, el texto se concentra en contar cuántos suspiros generó su “figura de reloj de arena” en la sección de comentarios.

Del expediente al escaparate

La cobertura de espectáculos hace malabares: elude la palabra “narcotráfico”, abraza “showbiz” y se refugia en el lenguaje de lifestyle. En esa versión edulcorada, Emma no orbita alrededor de uno de los criminales más notorios de México; orbita alrededor del outfit del día y del engagement que consiga en Instagram como lo hace la hija de otro capo.

Así, la nota termina siendo un catálogo de moda criminalmente despolitizado: menos contexto, más curvas; menos discusión sobre violencia, más foco en el kimono con flores y la gorra “LA” como si fuera publicidad no pagada.

Con informacion: ELUNIVERSAL/

«ERA ABOGADO de CDV: FALLECE EX-FISCAL de HIERRO de la PGR que ACUSÓ en VIDA que PADRE de AMERICO también PROTEGIO al CARTEL del GOLFO»…no se equivocó y AVA lo quiso fallidamente meter al bote.


El chiapaneco Javier Coello Trejo, célebre “Fiscal de Hierro” y uno de los penalistas más controvertidos del país, murió a los 77 años, tras varias semanas hospitalizado en el Hospital ABC de Santa Fe; su cuerpo será velado en Gayosso Lomas Memorial, en la Ciudad de México, según confirmó su familia.

Datos confirmados de su muerte

Familiares de Coello Trejo, integrantes de la familia Coello Zuarth, dieron a conocer el fallecimiento del abogado, quien recientemente había sido objeto de cadenas de oración y misas en la Basílica de Guadalupe debido al deterioro de su salud. Tenía 77 años y se encontraba internado desde hace semanas en el Hospital ABC de Santa Fe, en la Ciudad de México.

De acuerdo con el aviso familiar, sus restos serían velados en la funeraria Gayosso Lomas Memorial, ubicada en la zona de Cuajimalpa, al poniente de la capital. La familia agradeció “las muestras de cariño, compañía y oraciones” recibidas en medio del duelo.

“Fiscal de Hierro” en la función pública

Coello Trejo se ganó el apodo de “Fiscal de Hierro” en los años ochenta, cuando, como fiscal anticorrupción, presumió haber investigado alrededor de tres mil funcionarios y encarcelado a mil 200, en una de las ofensivas más agresivas contra la corrupción administrativa de aquella época. Durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari fungió como subprocurador de Investigación y Lucha contra el Narcotráfico, etapa en la que organizaciones y medios lo acusaron de abusos, torturas, “siembra” de pruebas y de mantener presuntas relaciones cercanas con líderes del Cártel del Golfo y con Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Antes, en 1984, fue secretario de Gobierno de Chiapas, donde igualmente se le señaló por represión contra opositores, maestros y estudiantes, en un contexto de denuncias de desapariciones forzadas y persecución política. Esa mezcla de dureza, mano pesada y acusaciones de violaciones a derechos humanos cimentó su imagen de operador implacable del sistema, pero también de personaje ligado a los métodos más oscuros del viejo régimen.

Abogado de Lozoya, Cabeza de Vaca y otros

En su etapa como abogado privado, Coello Trejo alcanzó notoriedad nacional al asumir la defensa del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya Austin, en el escándalo por la compra de Agro Nitrogenados y otros casos vinculados a corrupción y sobornos internacionales. Desde ese expediente defendió la operación como legal y atacó la narrativa oficial que presentaba la planta como “chatarra” adquirida con sobreprecio.

Más tarde, se convirtió en uno de los principales defensores del exgobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, a quien representó junto con su despacho y su hijo, el abogado Javier Coello Zuarth. 

En febrero de 2026, ambos sostuvieron públicamente que Cabeza de Vaca era víctima de una persecución política ligada a la lucha contra el huachicol, y subrayaron que la carpeta principal por la venta de un departamento seguía pendiente de resolución en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Esa defensa también arrastró un ángulo financiero y de posible corrupción administrativa: el Congreso de Tamaulipas ordenó revisar pagos por 46.3 millones de pesos a los despachos de Coello Trejo y Roberto Gil Zuarth, presuntamente con recursos públicos destinados a la defensa personal del exgobernador, lo que abrió otra veta de controversia en torno a su despacho.

Acusaciones contra el padre del gobernador de Tamaulipas

En plena disputa por el poder en Tamaulipas, Coello Trejo escaló el conflicto al acusar al padre del hoy gobernador Américo Villarreal Anaya, el exgobernador Américo Villarreal Guerra (1987–1993), de haber tenido vínculos con el narcotráfico. El abogado sostuvo que en los años ochenta y noventa, durante el mandato de Villarreal Guerra, existieron nexos con la organización de Juan García Ábrego, uno de los jefes históricos del Cártel del Golfo, y que podía probarlo.

Estas acusaciones se insertaron en una guerra de señalamientos cruzados: mientras al panista Cabeza de Vaca se le relacionaba con el Cártel de Sinaloa y otros grupos, al morenista Américo Villarreal se le acusaba de haber recibido dinero del narco para su campaña, y de arrastrar una herencia familiar de presuntos pactos con el crimen organizado. 

En 2025, organizaciones civiles y periodistas incluyeron a Villarreal en una lista de “narcopolíticos”, con señalamientos de posibles vínculos con el Cártel del Golfo y el Cártel del Noreste, lo que dio mayor peso política y mediáticamente a las acusaciones de Coello Trejo.

Vendettas, investigaciones y disputas recientes

Los últimos años de vida del abogado estuvieron marcados por una confrontación abierta con el gobierno de Tamaulipas y el partido Morena. 

Él y su hijo denunciaron un supuesto contubernio entre el gobernador Américo Villarreal, el despacho Olea y Asociados, un Ministerio Público federal y la dirigencia morenista, con el objetivo de hostigarlos e intimidarlos por su defensa de Cabeza de Vaca.

En paralelo, se difundió que los propios Coello estaban siendo investigados en el contexto de esa pugna, lo que alimentó la narrativa de vendetta política entre el actual gobierno estatal y el exgobernador panista. Hasta días recientes, Coello Trejo insistía en que no había cometido delitos y que se defendería jurídicamente de cualquier imputación, incluso mientras su salud se deterioraba.

Figura polémica en la historia reciente

A lo largo de cuatro décadas, Coello Trejo encarnó el tránsito del “Fiscal de Hierro” del viejo régimen priista al litigante estrella de personajes acusados de corrupción, delitos financieros y presuntos vínculos con el crimen organizado. Sus críticos lo ubicaron como un operador que, según múltiples investigaciones periodísticas, nunca se desprendió del círculo de poder y de las zonas grises donde se cruzan la política, el narco y los negocios; sus defensores, en cambio, lo presentaban como un abogado combativo que no temía confrontar al gobierno en turno.

En vida, su nombre quedó asociado a expedientes clave: las represiones en Chiapas en los ochenta, las guerras internas del sistema contra el Cártel del Golfo, la megacausa Lozoya y las batallas legales de Cabeza de Vaca contra la 4T, así como a las acusaciones de que la dinastía Villarreal ha convivido por décadas con la sombra del narco en Tamaulipas.

Con informacion: ELNORTERADIO FORMULA