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viernes, 29 de septiembre de 2017

¿QUE OCURRIO el 19 de SEPTIEMBRE de 2017 ?...los que saben, saben.

Mucho nos preguntamos si el sismo, de magnitud 7.1, fue más fuerte en la Ciudad de México que el terremoto de magnitud 8.0 de 1985. Sólo por la enorme diferencia en magnitud de los dos eventos, uno podría suponer que no. 
Esto tiene sentido, ya que el sismo de 1985 liberó 32 veces más energía sísmica que el del 19 de septiembre de 2017.  Sin embargo, en 1985, el epicentro fue muy lejano y bajo las costas del estado  de Michoacán, a más de 400 km de la capital, mientras que el 7.1 ocurrió apenas 120 km al sur de la ciudad. Al propagarse, las ondas sísmicas se atenúan rápidamente. Por ello, a pesar de que la ruptura que generó las ondas sísmicas el martes pasado es mucho menor que la de 1985, las sacudidas en la Ciudad de México fueron tan violentas. A continuación, veremos porqué.

¿Dónde y por qué ocurrió el sismo?

La ruptura del sismo del 19 de septiembre de 2017 ocurrió dentro de la  placa  oceánica de Cocos (i.e. sismo intraplaca), por debajo del continente, a una profundidad de 57 km (Figura 1). Si bien este tipo de sismo no es el más común en México, de ninguna manera es extraordinario. En la Figura 1 se muestran los epicentros y profundidades de algunos sismos similares, incluyendo el del pasado martes. Estas rupturas se producen a profundidades mayores que los típicos sismos de subducción como el de 1985, que tiene lugar bajo las costas del Pacífico mexicano sobre la interfaz de contacto entre las placas tectónicas de Cocos y de Norteamérica (línea roja, Figura 1). Los sismos intraplaca, de profundidad intermedia, se producen por esfuerzos extensivos a lo largo de la placa de Cocos. Las fallas geológicas  asociadas  a  estos sismos se conoces con el nombre de "fallas normales". Es preciso mencionar que estudios realizados para sismos intraplaca en México muestran que, por año, la probabilidad de que la intensidad de las sacudidas en la Ciudad de México debidas a este tipo de terremotos sea grande es muy similar a la de los sismos típicos de subducción, como el de 1985, entre otros. Esto implica que el peligro sísmico en la capital, asociado a los sismos intraplaca (como los del 7 y 19 de septiembre de 2017), es tan grande como el de los sismos más comunes que ocurren bajo las costas del Pacífico mexicano.


Figura 1 Localizaciones del sismo de magnitud 7.1 del 19 de septiembre de 2017 (color rojo) y algunos otros del mismo tipo en la región. Las "pelotas de playa" ilustran la orientación de las fallas y la dirección en que deslizaron. Todas estas son fallas de tipo normal.

¿Por qué tantos daños?

Gracias a la vasta red de acelerógrafos y sismómetros que registraron ambos terremotos  en  la  Ciudad  de  México,  y  a  los  esfuerzos  de  muchos  sismólogos  e ingenieros mexicanos, hoy hemos entendido mejor qué ocurrió. Uno de los ingredientes que usan los ingenieros civiles para calcular las estructuras de los edificios de la CDMX es la aceleración máxima (Amax) del suelo producida por las ondas sísmicas. En 1985, la Amax en Ciudad Universitaria (CU), que está en suelo firme (Figura 2), fue de 30 gal (1 gal = 1 cm/s2), mientras que la Amax del 19 de septiembre de 2017 fue de 57 gal. Es decir que el suelo en la zona cercana a CU experimentó una sacudida dos veces mayor que en 1985.
Sin embargo, todos sabemos que gran parte de la Ciudad de México está edificada sobre sedimentos blandos de los antiguos lagos que existieron en el valle. Estos sedimentos provocan una enorme amplificación de las ondas sísmicas en la Ciudad de México que, probablemente, sea la más grande reportada en el mundo.


Figura 2 Espesor de la cuenca sedimentaria donde se encuentra gran parte de la Ciudad de México. Nótese la localización del terremoto del 19 de septiembre en el cuadro de la parte superior izquierda. Los puntos azules indican los sitios de dos estaciones sísmicas que registraron los terremotos de 1985 y 2017. La región entre los contornos azul y rojo representa la zona de transición entre el suelo firme y el suelo blando.
Para dar una idea tangible, la amplitud de las ondas sísmicas con períodos cercanos de 2 segundos en zona de lago (o zona blanda) (e.g. colonias Roma, Condesa, Centro y Doctores) puede llegar a ser 50 veces mayor que en un sitio de suelo firme de la Ciudad de México. Sin embargo, como las ondas también se amplifican en el suelo firme de la periferia, con respecto a lugares lejanos de la Ciudad de México, la amplitud en zona de lago puede ser de 300 a 500 veces mayor. En algunos sitios de la zona del lago, las aceleraciones máximas del suelo producidas por el sismo de magnitud 7.1 fueron menores a las registradas en 1985. Por ejemplo, en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT, Figura 2), que se encuentra en dicha zona, Amax en 1985 fue de 160 gal, mientras que el pasado 19 de septiembre fue de 91 gal. En otros sitios de la zona de lago, las aceleraciones del suelo durante el sismo reciente fueron, muy probablemente, mayores que la registradas en 1985. Se trata de un  patrón de movimiento complejo y muy variable en el espacio.
Figura 3 
Localización de daños graves y colapsos durante el sismo del 19 de septiembre de 2017 (puntos rojos). El mapa contiene de fondo la información del periodo  natural  del  suelo  (degradado  de  colores),  que  es  una  característica  que determina el potencial de amplificación del suelo blando de la ciudad. La zona en tonos grises representa los periodos de 0.5 a 1.0 segundos, también conocida como la zona de transición. (Fuente: ERN Ingenieros Consultores, ERNTérate, “Nota de interés al respecto del sismo del 19 de septiembre de 2017”, publicada el 23 de septiembre de 2017).
Un análisis detallado del movimiento del suelo producido por ambos sismos en la Ciudad de México revela cosas interesantes. De la misma manera que sucede con el sonido emitido por una cuerda de guitarra, los sismos están formados por ondas con diferentes períodos de oscilación. Los sismogramas registrados muestran que la amplitud de las ondas sísmicas con períodos de oscilación menores a 2 segundos fue mucho más grande en 2017 que en 1985 (en promedio unas 5 veces), grosso modo, en toda la ciudad. Sorprendentemente, sucede lo contrario para ondas con períodos mayores de 2 segundos, cuya amplitud fue mucho mayor en 1985 (hasta 10 veces mayor). Como veremos abajo, esto tiene fuertes implicaciones en el tipo de daños observados durante ambos terremotos.
En resumen, los movimientos del suelo debidos al sismo de magnitud 7.1 fueron muy violentos y, de cierto modo, comparables a los de 1985 a pesar de haber sido provocados por una ruptura (falla geológica) mucho más pequeña que, sin embargo, ocurrió mucho más cerca de la Ciudad.

Y los edificios, ¿qué sintieron?

Para los edificios, la situación no es tan sencilla. La aceleración máxima del suelo (Amax) no es necesariamente lo que pone en riesgo su estabilidad. Por el contrario, al ser estructuras de dimensiones (alturas) diferentes, su vulnerabilidad es muy variada. Ondas con mayor período de oscilación amenazan estructuras más altas. Contrariamente, ondas con períodos más cortos, amenazan estructuras más bajas. Para identificar qué estructuras pudieron verse afectadas por el sismo de 2017, los ingenieros y sismólogos calculan lo que llaman las "aceleraciones espectrales" a partir de los sismogramas registrados. Dichos valores nos dan una idea de las aceleraciones que pudieron experimentar, en sus azoteas, edificios con diferentes alturas. Las aceleraciones espectrales en CU (suelo firme) indican que, los edificios de 1 a 12 pisos cercanos a la estación sísmica experimentaron una aceleración promedio de 119 gal, que es aproximadamente 2 veces mayor que la observada en 1985 (Figura 4a). En contraste, las estimaciones en SCT (suelo blando) muestran que edificios pequeños de este tipo, cercanos a la estación, experimentaron una aceleración promedio de 188  gal, muy similares a las de 1985 (Figura 4b).
Por otro lado, edificios más altos, de entre 12 y 20 pisos, experimentaron una aceleración promedio en CU de 60 gal, que es 30% menor a la de 1985, que fue de 85 gal (Figura 4a). La diferencia más clara entre los dos terremotos ocurrió en suelo blando para edificios con más de 15 pisos. La Figura 4b muestra claramente cómo, en 1985, los edificios de este tipo cercanos a SCT experimentaron aceleraciones de 1.5 a 4.9 veces más grandes que las observadas el 19 de septiembre de 2017. En 1985, algunas de estas grandes estructuras experimentaron aceleraciones de hasta 760 gal. Como referencia, la aceleración de la gravedad terrestre (i.e. la de un cuerpo en caída libre) es de 981 gal.
Como veremos a continuación, la estación SCT no se encuentra en la zona con los mayores daños, que se encuentra más al oeste (hacia las colonias Roma y Condesa), principalmente en la zona de transición de la cuenca sedimentaria. Un análisis similar al de la Figura 4 a partir de registros en dichas colonias permitirá estimar qué tipos de edificios fueron los más amenazados. En esa zona, esperamos aceleraciones mayores que las de SCT para edificios de 4 a 10 pisos.


Figura 4 Aceleraciones experimentadas en las azoteas de edificios con diferentes alturas en los sitios CU (a, suelo firme) y SCT (b, suelo blando) (ver Figura 2) para los sismos del 19 de septiembre de 1985 (rojo) y 2017 (azul). 1 gal = 1 cm/s2. Las aceleraciones reportadas corresponden al promedio geométrico de ambas componentes horizontales del movimiento.
Los ingenieros y sismólogos de la UNAM, gracias a múltiples investigaciones basadas en miles de registros sísmicos en la Ciudad de México y el desarrollo de herramientas sofisticadas han podido cartografiar, en toda la mancha urbana, valores de aceleración experimentados el pasado 19 de septiembre para diferentes tipos de estructuras. Dichas herramientas fueron desarrolladas en el Instituto de Ingeniería de la UNAM y operan automáticamente en tiempo real. Con ellas, se generan mapas de intensidad en toda la ciudad pocos minutos después del sismo, mismos que son útiles para identificar, rápidamente, las zonas potencialmente dañas. La Figura 5 ilustra claramente esto para el sismo del 19 de septiembre de 2017. Ahí se puede apreciar que existe una clara correlación entre los daños ocurridos (i.e. los edificios colapsados o fuertemente dañados) y las zonas donde se produjeron las mayores aceleraciones espectrales. Consistentemente con lo explicado en el párrafo anterior, el sismo de magnitud 7.1 dañó, en su mayor parte, estructuras relativamente pequeñas, de entre 4 y 7 pisos, a lo largo de una franja con orientación norte-sur dentro de la zona de transición (entre las zonas de suelo firme y blando) al poniente de la zona de lago (Figuras 3 y 4). En contraste, las estructuras dañadas en 1985 fueron en su mayoría más grandes, con alturas de entre 7 y 14 pisos.


Figura 5 Mapa de aceleraciones espectrales para periodos de 1 segundo, correspondientes a la respuesta de estructuras de 7 a 10 pisos. Los triángulos negros muestran las localizaciones de los edificios colapsados o fuertemente dañados.

¿Por qué los daños se concentraron en ciertas zonas de la ciudad?

La violencia del movimiento del suelo en la Ciudad de México depende principalmente del tipo de suelo donde nos encontremos. Como ya se dijo, gran parte de la ciudad está asentada en suelo blando, sobre sedimentos lacustres (contorno rojo en de Figura 1). La Figura 5 muestra la aceleración estimada en las azoteas de edificios de 7 a 10 pisos (i.e. con períodos de resonancia cercanos a 1 segundo) provocada por el sismo del 19 de septiembre de 2017. Cabe precisar que este mapa fue generado en forma automática, casi en tiempo real, por el Instituto de Ingeniería de la UNAM, por lo que se hizo público unos minutos después del sismo. Como ya se dijo, existe una clara correlación entre la franja roja de máxima aceleración al poniente de la cuenca y la localización de los edificios colapsados o fuertemente dañados. También es sorprendente la correlación que hay entre los valores grandes de aceleración (franja roja) y la geometría (espesor) de los sedimentos lacustres (Figuras 2 y 3). La mayoría de los daños se encuentran al oeste de la cuenca sedimentaria, sobre la zona de transición y parte del suelo blando, muy cerca de su límite poniente. Ahí, los sedimentos tienen un espesor de 10 a 30 m. La interacción y amplificación de las  ondas sísmicas con esta región de la cuenca sedimentaria provocaron los daños.
Además de la amplificación de las ondas, la duración del movimiento del suelo es también mucho mayor dentro de los sedimentos blandos. Estudios recientes muestran que las duraciones más grandes esperadas para períodos de oscilación menores a 2 segundos coinciden con la zona de mayor destrucción para el sismo de magnitud 7.1 del 19 de septiembre de 2017. Por ejemplo, la duración de la fase intensa del movimiento en CU fue de 36 segundos, mientras que en SCT, fue de 1 minuto. Por esta razón, tanto la violencia de las sacudidas como su duración en la zona de transición y de lago son las causantes de la destrucción.

¿Los daños se debieron a deficiencias en el reglamento de construcción?

No tenemos hasta el momento indicios de que las fuerzas de diseño (i.e. los criterios de resistencia estructural) actualmente vigentes en el reglamento de construcción de la Ciudad de México se hayan excedido durante el sismo del 19 de septiembre de  2017. Por lo tanto, los edificios construidos en los últimos años no deberían haber sufrido daños. Sin embargo, en el caso de estructuras comunes, el Reglamento de Construcciones de la ciudad no exige que las edificaciones antiguas sean reforzadas para resistir las fuerzas especificadas en las normas emitidas después de su fecha de construcción. Es posible, entonces, que en el caso de edificaciones antiguas sí se hayan excedido las fuerzas de diseño con las que fueron proyectadas.
Independientemente de lo anterior, se sabe que existe un grave problema por falta de cumplimiento de las normas especificadas en el reglamento vigente de construcción, documentado en proyectos de investigación realizados en la UNAM. En consecuencia, los daños observados se explican mejor con la falta de observancia de las normas, más que por posibles deficiencias en el Reglamento de Construcción actual.

¿Esperamos un sismo de mayor intensidad en la Ciudad de México?

Es muy probable. Bajo las costas del estado de Guerrero, por ejemplo, existe una brecha sísmica (i.e. segmento donde no ha ocurrido un terremoto significativo en más de 60 años) de 250 km de longitud en dónde podría ocurrir un sismo de magnitud superior a 8. Este segmento se encuentra a unos 300 km de la Ciudad de México. Es decir, aproximadamente 150 km más cerca que la zona epicentral del terremoto de 1985. Estimaciones hechas por sismólogos de la UNAM sugieren que, si este sismo ocurriera en un futuro, las aceleraciones del suelo blando en la Ciudad de México podrían ser, bajo ciertas condiciones, mayores que las del sismo reciente de magnitud 7.1, y de 2 a 3 veces mayores que las de 1985 en particular para edificios de más de 10 pisos. La duración del movimiento del suelo sería mayor que las experimentadas en 2017 (alrededor de 3 minutos en su fase intensa).
fuente.-




CABEZA de VACA LLEGO a PRIMER INFORME con PRIMO del "PANILO" del CARTEL del GOLFO...ahi esta la mano "oscura",no dura.

El gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca rindió este viernes el primer informe en el Estado de Tamaulipas y el mandatario estatal llegó acompañado por su esposa la señora Mariana Gómez de García Cabeza de Vaca, presidenta del Sistema DIF Tamaulipas,el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, en representación del presidente de la república y el Diputado panista Jesus Maria Moreno Ibarra señalado profusamente como primo del Capo del Cartel el Golfo Petronilo Moreno Flores "EL PANILO".
Garcia Cabeza de Vaca llego alrededor de las 12:30 horas al Congreso local y tras pedir un minuto de silencio por las víctimas de los sismos suscitados en el centro y sur de la república donde no hubiese estado de mas pedir muchos minutos mas por las victimas de la violencia en la entidad que gobierna, muchas de ellas inocentes caídos con carácter de daño colateral y cuya cifra supera por mucho  las ocurridas en la capital del país tan solo en Reynosa y ciudad victoria.

Francisco García Cabeza de Vaca dio lectura a un mensaje en cuya verborrea estéril al viejo estilo priista destacó los temas de la Seguridad Ciudadana, Bienestar Social y Desarrollo Económico Sostenible desde el ángulo optimista de la administración estatal que es visiblemente contrariado en los hechos por la realidad  cotidiana que hoy viven  miles de ciudadanos de la entidad,en la que poco,muy poco o casi nada ha podido hacer el mandatario que prometio cambiar los vientos y que hoy tiene a la entidad inmersa en una violencia exacerbada  que en materia de seguridad representa su peor fracaso a casi 12 meses de distancia.



"NARCO CHAPUZONES",TRAFICANTES se VAN al "AGUA" con 1 MILLON de DOLARES en MARIHUANA en TEXAS...lo del agua al agua.

Al huir de la patrulla fronteriza,contrabandistas de drogas ejecutaron una maniobra "splashdown" en la frontera Río Grande con México dejando casi 1 millón de dólares de marihuana,los agentes incautaron las drogas antes de que pudieran ser recuperados por contrabandistas en el lado mexicano del río.
El incidente del "Chapuzon" ocurrió el miércoles después de que agentes de la Patrulla Fronteriza que trabajaban cerca de Misión, Texas, observaron una camioneta GMC marrón que se movía hacia el río. Unos minutos más tarde, los agentes observaron el mismo camión que intentaba salir de la zona del río a una alta velocidad, de acuerdo con la información proporcionada al vocero de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, Supervisory Border Patrol Agent, Robert Rodriguez.
Casi un millón de dólares de marihuana confiscados por agentes de la Patrulla Fronteriza. (Foto: Patrulla Fronteriza de los EE. UU.)
Casi un millón de dólares de marihuana confiscados por agentes de la Patrulla Fronteriza.(Foto: Patrulla Fronteriza Estadounidense)
Un " splashdown " es una táctica usada por contrabandistas de drogas después de ser descubiertos cerca del río por agentes de la Patrulla Fronteriza. En un intento de huir y tal vez para recuperar parte de la carga por contrabandistas en México, los contrabandistas hacen caer su camioneta en el río. La esperanza es que algunos de los paquetes de drogas serán recuperados por los contrabandistas de pie en el lado mexicano del río.
El conductor de la camioneta GMC marrón observó a agentes de la Patrulla Fronteriza acercándose a su ubicación. Rápidamente hizo un giro en U y regresó a la orilla del río.Rápidamente condujo el camión al río y se fue de regreso a México, dijeron funcionarios.Los agentes se fueron a trabajar, recogiendo los paquetes de marihuana antes de que alguien de la parte mexicana pudiera recuperarlos.
Los agentes de la Patrulla Fronteriza encontraron seis fardos adicionales de marihuana escondidos dentro de la cabina del camión. (Foto: Patrulla Fronteriza de los EE. UU.)
Los agentes de la Patrulla Fronteriza encontraron seis paquetes adicionales de marihuana escondidos dentro de la cabina del camión. (Foto: Patrulla Fronteriza Estadounidense)
Los agentes incautaron un total de 74 paquetes de marihuana. La carga pesaba un total de 1.165 libras. Los funcionarios estimaron que la marihuana tenía un valor en la calle de 932.000 dólares. Los agentes recuperaron el camión del río el jueves y lo confiscaron como prueba.
En junio, contrabandistas de drogas conectados a cárteles llevaron a cabo otro "chapuzon" después de ser descubiertos. Ese camión llevaba cerca de 800 libras de marihuana. Los funcionarios valoraron la carga en $ 641.320 dolares.
Funcionarios dijeron que las ocurrencias de estas peligrosas maniobras de "chapuzones" están aumentando en el Valle del Río Grande, ya que los contrabandistas se desesperan para evitar una mayor certeza de procesamiento.

Según informes, el sector del Valle del Río Grande lidera la nación en incidentes de "Chapuzones".
Fuente.-Breitbart/TX

LA RECONSTRUCCION del PAIS con los "VOTOS de la DESGRACIA"...con el país partido,el partido a todo le saca partido.


La reconstrucción del país es una urgencia mayor para el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto. Según dijo el miércoles 27, debe hacerse en estos meses porque la emergencia lo exige.
Y es que quizá para después de julio de 2018 ya no tenga sentido. Se necesita lo antes posible porque la gente requiere recuperar su patrimonio y al PRI le urge obtener para el 2018 los votos de la desgracia.
Pero todo está por verse. Los terremotos hicieron que la tierra vomitara toda la corrupción que por años se ha ocultado entre el cemento, en carreteras y caminos, en casas y edificios que se colapsaron. Ahí estaba oculta la chapucería, la irresponsabilidad y el descaro de los gobiernos que desde 1985 dejaron de supervisar las estructuras afectadas y que se le vinieron encima a familias completas tan pronto la tierra empezó a temblar. Esto evidencia que en materia de obra tanto pública como privada todo está podrido.
Todo lo mal hecho quedó al descubierto: Carreteras en mal estado que se colapsaron, caminos que se agrietaron o sufrieron socavones, viviendas que se derrumbaron, puentes que se cayeron ante los temblores o inundaciones incontenibles –como la que acaba de ocurrir en Querétaro –son un ejemplo de la corrupción institucional y de la mala planeación de la infraestructura pública.
Si bien es cierto que la naturaleza embravecida embiste todo lo que encuentra a su paso también es una realidad que la infraestructura carretera, como ha ocurrido en Morelos, Oaxaca y Chiapas –por citar tres estados en desgracia debido a los terremotos –se ha construido sin la supervisión adecuada o bien protegiendo intereses personales y de las constructoras que con tal de ahorrar dinero incurren en irresponsabilidades en las etapas de su construcción.
En Morelos, por ejemplo, quedó claro que las casas derrumbadas por el sismo del pasado martes 19 no cumplían con las especificaciones técnicas adecuadas.  Ninguna autoridad supervisó que, por un mínimo de seguridad, las casas se construyeran con base en las normas que actualmente rigen en la industria de la construcción.
Es evidente que las estructuras son débiles, lo mismo que su cimentación; los techos fueron colados con una pobreza de cemento que, al menor movimiento, colapsaron. Y así, con manos chapuceras y corruptas, está construido casi todo en México. La misma situación atraviesa Chiapas, Puebla, Guerrero y ya ni se diga el Distrito Federal, donde la corrupción hizo imposible que desde el terremoto de 1985 se realizara una adecuada revisión de los edificios dañados y se ajustaran a las normas para reforzar los criterios de construcción de edificios, casas y condominios.
Y fue justamente durante el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador donde mayores problemas surgieron. El tabasqueño detonó la industria de la construcción en el Distrito Federal como una forma de afianzar la economía de la gente pero al mismo tiempo permitió que la corrupción de las constructoras e inmobiliarias galopara sin freno.
Ahora que el terremoto se repitió el 19 de septiembre, 32 años después del ocurrido en 1985, se evidenció lo mal construidos que están los departamentos de lujo, orgullo del llamado boom inmobiliario y de la boyante industria de la construcción.
Cuando se revisan los condominios se observan grietas, paredes cuarteadas, estructuras con pocas varillas y carentes de cemento reforzado; edificios ladeados que no soportaron el sismo por no tener una cimentación adecuada. Otros mostraron un rostro maquillado: hermosas fachadas con vista a un parque, a una zona arbolada, pero que se construyeron con más arena que cemento, pues antes de que pasaran los primeros veinte segundos del temblor ya estaban colapsados.
Distrito Federal se integraron varias carpetas de investigación en contra de constructoras, a las que posiblemente se les enjuicie por fraude. Pero de poco servirá tapar el pozo después del niño ahogado, ya que cerca de 275 personas perdieron la vida tras el terremoto. Las medidas se tendrán que tomar hacia adelante, en las obras que están por hacerse en materia inmobiliaria.
Y en lo que respecta a la infraestructura carretera, la Secretaría de Comunicaciones y Trasportes (SCT) presenta graves limitaciones para verificar la calidad de las mismas. De acuerdo con datos oficiales, la dependencia sólo tiene capacidad para verificar cinco de cada diez proyectos que realiza en todo el país.
De acuerdo con datos publicados por el diario “El Universal” en su edición del pasado 15 de agosto, “tan sólo este año la SCT redujo los recursos para los trabajos de verificación de un total de 300 millones de pesos ejercidos en 2016 a 120 millones para este año y pasó de revisar 5 mil 500 a 2 mil 475 kilómetros en ese lapso”.
Tras el socavón que, en julio pasado, causó la muerte de dos personas en el Paso Express de Cuernavaca, la dependencia reconoció que no cuenta con montos de inversión necesarios para llevar a cabo los trabajos de verificación necesarios. A todo esto hay que sumarle la corrupción que ha prohijado el titular de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza, ya que la supervisión de las obras está a cargo de las propias constructoras contratadas por la dependencia y éstas se realizan de manera aleatoria y no con el rigor debido para garantizar la vida de los ciudadanos. Ante la desmedida corrupción, quizá esto último es lo que menos importa.
LA RECONSTRUCCIÓN: NEGOCIO EN PUERTA
El miércoles 27, en reunión de Gabinete celebrada en Los Pinos, el Presidente Enrique Peña Nieto anunció que comenzará en breve la reconstrucción en los estados de Chiapas, Oaxaca, Estado de México, Morelos, Guerrero, Puebla y el Distrito Federal. Son las entidades que concentran la mayor parte de los daños materiales y de fallecidos durante los terremotos del 7 y 19 de septiembre, respectivamente.
Además de convocar al sector privado para que coopere en este megaproyecto –como si el Gobierno careciera de los recursos para ello –el Presidente anunció que se requerirá de una inversión de 37 mil 500 millones de pesos. Esto es lo estimado, no la suma total. La erogación puede ser mayor, de acuerdo con lo que se estime al final de las evaluaciones.
Con estos recursos se construirán las viviendas que se perdieron durante los temblores, se reparará la infraestructura pública –carreteras, caminos, puentes –y los recursos se otorgarán en forma directa a los afectados mediante tarjetas bancarias.
Aunque no lo dijo el Presidente, el sistema de entrega de tarjetas permite recordar la compra de votos que mediante tarjetas “Monex” distribuyó el PRI durante la campaña presidencial de Peña Nieto. Esperemos que la ayuda oficial no se condicione a votar por el PRI en la elección de 2018, aunque se duda.
El Presidente fue enfático en magnificar la tragedia. Sin duda es muy grave, pero en su discurso de ayer lo pronunció de manera reiterada y dijo que “en pocos” meses México estará reconstruido. Esto querría decir que antes de las elecciones, lo cual implicaría trabajar a una velocidad inusitada seguramente para capitalizar políticamente la desgracia. Después de julio ya no tendría sentido.
Sin duda que a lo que el Presidente convocó es a llevar a cabo una reconstrucción rápida ante la emergencia. Esto implicará que su Gobierno y los empresarios tendrán que meter el acelerador a fondo para empezar a edificar las viviendas y a recomponer carreteras y caminos. En el Distrito Federal se tendrán que terminar las revisiones de edificios dañados, demoler los que ya no sirven y cobrar los seguros que permitan a las personas que lo perdieron todo recuperar su vivienda.
Los tiempos electorales están encima y a todos les urge comenzar la reconstrucción — quizá no tanto por las necesidades de la gente, pues históricamente es lo que menos ha importado para el Gobierno –sino para capitalizar la desgracia. Y para ello se necesita mitigar las urgencias que hoy enfrentan las familias que perdieron su patrimonio.
Sin duda que se otorgarán contratos sin licitación. La urgencia y la emergencia lo permiten, de ahí que el Presidente fuera tan enfático en afirmar que la emergencia no ha pasado. Y estos contratos millonarios se otorgarán a las empresas consentidas del sistema, las mismas que forman parte del círculo de corrupción, las que han sido privilegiadas durante todo el sexenio en jugosos negocios y que, en su mayoría, han entregado malas cuentas con carreteras, puentes y otras obras de gran envergadura. Esperemos que la urgencia de reconstruir –cuyos tiempos están estrictamente ligados al tema electoral –no derive en mayores problemas y se pierdan vidas por la mala calidad de las obras.
Los que están enfrascados en un debate acalorado son los partidos políticos. El PRI formalizó su renuncia al financiamiento público ante el INE. Tal parece que no necesitan dinero para operar. El PAN, PRD y Movimiento Ciudadano aceptaron renunciar al financiamiento oficial pero le exigieron al Gobierno de Peña Nieto un programa de austeridad, lo cual no ha hecho a pesar de la crisis que arrastra el país.
Y todos afirman que otorgarán sus recursos para los damnificados por los terremotos, en abierto clientelismo político. Todos quieren los votos de la desgracia y el Presidente parece estar más urgido de ellos para bien de su partido porque, de perder el 2018, quien sabe que le deparará el destino. De ahí que es urgente, según dijo, empezar la reconstrucción del país.
Lo que ningún partido ha dicho es de donde van a sacar los recursos para sus operaciones. El legislador y líder de la bancada priista en la Cámara de Diputados, César Camacho, dijo que los propios políticos podemos financiar nuestras campañas y tareas con aportaciones privadas y de simpatizantes.
Si ningún partido es supervisado sobre la forma en que obtiene recursos privados se corre el peligro de que el crimen organizado entre al quite y en forma abierta para el financiamiento de campañas, algo que ya ocurre desde hace décadas con la complacencia de todas las autoridades.
Lo grave de todo esto es que, por salud, ningún partido debería quedarse.
Fuente.-Ricardo Ravelo/

PIDEN a PEÑA NIETO deje de PAGARLE a MEDIOS de COMUNICACION para que TRASMITAN lo que le CONVIENE...claro esta con costo a los Mexicanos.


Aproximadamente 250 mil mexicanos perdieron sus viviendas a causa del sismo, sin embargo el presupuesto gastado por el gobierno de Enrique Peña Nieto en publicidad oficial en 2016 es superior al presupuesto del Fondo de Desastres Naturales (FONDEN) en 2017.

Para tener suficientes recursos para reconstruir nuestro México se hace la petición de que no se use un sólo peso más de los mexicanos en publicidad oficial y que a ese dinero se le de un mejor uso apoyando a nuestros hermanos mexicanos afectados por el sismo.

*Presupuesto gastado en publicidad 2016, 10 699 millones de pesos.
*Presupuesto FONDEN 2017, 9 000 millones de pesos.

Hoy por hoy vivimos en un México donde la Publicidad oficial es más importante que el Fondo para desastres naturales (FONDEN).

Les compartimos que en 2016 Enrique Peña Nieto gastó 10 699 millones de pesos en pagarles a sus amigos de Televisa y Tv Azteca (entre otros) para hablar bien de él y su gobierno, mientras que en 2017 al FONDEN solamente se destinaron 9 mil millones de pesos.

Queda claro que las prioridades de Peña Nieto no son las mismas que las necesidades de los mexicanos; se necesita mucho dinero para reconstruir nuestro país, como sociedad hemos logrado mucho, los partidos accedieron a devolver nuestro dinero (algunos en mayor medida que otros) y ahora le toca a presidencia.

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Por lo anterior, los invitamos a firmar la siguiente petición de change.org con la finalidad de generar presión social para no ver más spots oficiales en televisión y destinar ese dinero en pro de las personas afectadas por el sismo y en la reconstrucción de nuestro México.

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Petición - Change .org