Morena acaba de inventar el “debido proceso narco”: si el señalado por un fiscal de Nueva York por vínculos con el Cártel de Sinaloa cumple la convocatoria interna… puede ser gobernador.
El nuevo espíritu santo de Morena: “si cumple requisitos, no será descartado”
En Sinaloa, el presidente estatal de Morena, Edgar Barraza Castillo, fue preguntado si Enrique Inzunza (acusado por un fiscal de Nueva York de tener nexos con el Cártel de Sinaloa) y el alcalde con licencia de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil (también señalado por vínculos con el narco), están descartados para 2027.
Respuesta del partido que presume “no somos iguales”: “si quieren participar y cumplen con los requisitos de la convocatoria, no serían descartados”.
Traducido del morenés al castellano:
- Puedes desaparecer del Senado 15 días,
- Estar bajo acusaciones de narcovínculos hechas por autoridades de Estados Unidos,
- Tener historial de señalamientos por acoso sexual,
y aun así tu partido dice que eres perfectamente “elegible”, siempre y cuando entregues bien tu papelería.
En Morena, el filtro no es la ética pública: es la fé de oficio.
El senador filósofo de Badiraguato
Enrique Inzunza lleva al menos quince días sin aparecer en el Senado desde que se supo que un fiscal de Nueva York lo ligó al Cártel de Sinaloa.
Sus oficinas siguen abiertas, pero sus colaboradores no saben dónde está su jefe; lo único que hace el hombre es mandar mensajitos en redes sociales, citando a Séneca, y presumiendo que está con su mamá en Badiraguato, según sus propias palabras.
El cuadro es casi perfecto:
- Acusado por un fiscal de Nueva York de nexos con el Cártel de Sinaloa.
- Escondido, pero con oficina funcionando en el Senado, como si nada.
- Publicando filosofadas mientras la Fiscalía de EU lo tiene en el radar.
Morena ha convertido a Badiraguato en algo entre santuario político y sucursal espiritual: ahí se bendicen trayectorias, se perdonan pecados y se reafirman candidaturas.
“Juntos Haremos Historia”… con el narco en la boleta
Inzunza llegó al Senado en 2024 por la coalición “Juntos Haremos Historia” (Morena–PT–PVEM).
Su candidatura fue cuestionada desde el principio por organizaciones debido a una denuncia de acoso sexual en su contra; aun así, fue impulsado y cobijado por la maquinaria oficialista.
Es decir:
- Había ya señalamientos de acoso sexual.
- Después vino la acusación de vínculos con el Cártel de Sinaloa por un fiscal de Nueva York.
- Se ausenta del Senado tres veces seguidas, y manda al suplente.
Y pese a todo eso, el dirigente de Morena en Sinaloa repite tranquilo que, si cumple con los requisitos internos, nada lo descalifica para buscar la gubernatura en 2027.
Ni la acusación de la justicia estadounidense, ni la sombra de acoso sexual, ni la simple decencia política caben en el “código de ética” morenista.
El manual morenista del cinismo
Lo que hace Morena en Sinaloa no es un caso aislado, es casi un manual:
- Acusaciones graves: si es EU quien liga a un senador con el Cártel de Sinaloa, se relativiza, se habla de “pruebas” y se pide “juicio justo” para el gobernador con licencia y su círculo, como ya hizo Sheinbaum en el caso Rocha Moya.
- Desapariciones convenientes: Inzunza se esfuma del Senado, pero su oficina permanece abierta, como si la figura pública pudiera esconderse mientras el aparato institucional le sigue pagando y sosteniendo el espacio.
- Cero sanciones internas: ningún anuncio de suspensión, ningún mensaje de “no hay cabida para quien esté bajo este tipo de señalamientos”; al contrario, se deja abierta la puerta a la candidatura a gobernador.
Morena presume combate al narco, pero tolera –y hasta protege– a cuadros que están bajo la lupa de autoridades extranjeras por presuntos vínculos con organizaciones criminales.
La línea es clara: mientras seas útil electoralmente y llenes el formulario, el partido hace como que las acusaciones no existen.
La “convocatoria” como tapadera política
La frase “vamos a esperar la convocatoria” se convierte en la coartada perfecta:
Barraza Castillo dice que, si Inzunza y Gámez Mendívil deciden participar y cubren los requisitos, “no serían descartados”.
Es el truco clásico: se lavan las manos en la burocracia interna y convierten un escándalo de seguridad nacional en trámite administrativo.
Porque lo importante, para Morena, no es si un personaje ha sido mencionado en el contexto del Cártel de Sinaloa por un fiscal de Nueva York.
Lo importante es si entregó su acta de nacimiento y comprobante de domicilio a tiempo.
Morena no solo normaliza el narcopoder; lo institucionaliza, lo envuelve en discurso de “juicio justo”, y lo recicla en futuras campañas.
Con informacion: ELUNIVERSAL/

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