Era el 1 de diciembre de 2006, y Felipe Calderón Hinojosa, recién ungido presidente en medio del escándalo electoral más grotesco de la historia reciente, pronunció desde el Auditorio Nacional lo que sería la sentencia de muerte de una generación entera: «Sé que restablecer la seguridad no será fácil, ni rápido, que tomará tiempo, que costará mucho dinero e incluso, y por desgracia, vidas humanas». Días después remató con aplomo de oráculo borracho: «Es una guerra que yo sé que será muy larga, que probablemente yo no vea el final como Presidente».
Calderón no mentía. Lo que no dijo es que tampoco lo verían sus sucesores. Ni Peña Nieto. Ni López Obrador. Y ahora, con la puntualidad de un «copia y pega» institucional, Omar García Harfuch —el hombre que se supone rompe con todo ese pasado— comparece ante el Senado en octubre de 2025 y reproduce, con distintas palabras, la misma profecía maldita: «La Estrategia Nacional de Seguridad tiene una visión a largo plazo para lograr la pacificación del País», «hay muchos delitos que continúan sucediendo todos los días», y —el clásico que nunca falla— «el tema de seguridad no está resuelto».
Traducido al español burocrático-sincero: seguirán muriendo, pero con «inteligencia + coordinación interinstitucional«.
El contador que nadie quiere ver
Pero mientras los funcionarios de la seguridad afinan su vocabulario de largo plazo, TResearch, la firma independiente de análisis que lleva el conteo real de cadáveres, acaba de publicar al 7 de mayo de 2026 —día 583 del sexenio de Claudia Sheinbaum— una cifra que aplasta cualquier narrativa triunfalista: 39,993 homicidios acumulados en la administración 2024-2030, con un promedio de 69 muertos diarios y 44 reportados tan sólo el día anterior.
Para cuando usted termine de leer esta nota, el marcador ya superó los 40,000 homicidios en el sexenio de la presidenta que prometió que no iba a regresar la guerra de Calderón. Y no regresó: llegó en Uber, con cuatro ejes estratégicos y presentación en grafiquita desmañanada.
El ritmo de 69 muertos diarios no es una cifra decorativa. Proyectado sobre los 1,607 días que restan del sexenio (si el reloj marca 2,190 días totales), el tablero sexenal de Sheinbaum podría cerrar con aproximadamente 150,876 homicidios —comparable con el 74.6% del mortuorio récord de AMLO, aunque con la ventaja retórica de haberse iniciado desde una línea base «ya reducida».
El cementerio por sexenios: la aritmética del horror
Los datos acumulados de los gráficos de TResearch construyen la historia que los presidentes prefieren no leer en voz alta:
| Sexenio | Periodo | Total homicidios | Promedio diario |
|---|---|---|---|
| CSG (Salinas) | 1988-1994 | 76,767 | 35 |
| EZP (Zedillo) | 1994-2000 | 80,671 | 37 |
| VFO (Fox) | 2000-2006 | 60,280 | 28 |
| FCH (Calderón) | 2006-2012 | 120,463 | 55 |
| EPN (Peña Nieto) | 2012-2018 | 156,066 | 71 |
| AMLO (López Obrador) | 2018-2024 | 202,336 | 95 |
| CSP (Sheinbaum) | oct 2024 – 7 may 2026 | 39,993 | 69 |
Suma histórica de seis sexenios completos: 696,583 homicidios. Con el parcial de Sheinbaum al 7 de mayo, el contador de la vergüenza nacional ya supera las 736,576 víctimas desde 1988.
Cada sexenio —sin excepción— supera al anterior, salvo la pequeña isla de paz foxista que Calderón dinamitó en su primer discurso. El patrón es tan consistente que ya no puede llamarse casualidad: es causalidad como política de Estado.
La innovación que no innova
La presidenta Sheinbaum insiste en que su estrategia «no tiene nada que ver» con la guerra de Calderón porque la suya tiene «humanismo mexicano».
Harfuch, por su parte, dice sin probar en su ultimo balance de pirotecnia verbal, que acumula mas de 46,000 detenidos, 300 toneladas de droga incautada, 1,600 laboratorios destruidos, pero los laboratorios se destruyen y enseguida los reconstruyen los cárteles que se reconstituyen, pero los muertos no se reconstruyen ni se reconstituyen.
El secretario de Seguridad tiene al menos el mérito de la honestidad accidental: «Hay muchos delitos que continúan sucediendo todos los días en nuestro país». Ningún director de funeraria lo hubiera dicho mejor.
La herencia que nadie quiere pero todos reciben
Lo verdaderamente escalofriante no es la cifra de Sheinbaum. Es que Felipe Calderón, en su noche inaugural de 2006, describió con precisión militar,esa que le ayudo a convertir un problema de seguridad publica en otro aun mas grave de seguridad nacional, lo que le esperaba a México por los siguientes veinte años: tiempo, dinero, vidas humanas. Y agregó que no vería el resultado. Tampoco lo vio Peña Nieto.

Tampoco lo vio AMLO. Y Harfuch, ante el Senado en 2025, repite la liturgia sin inmutarse: visión de largo plazo, coordinación, pacificación gradual, paciencia ciudadana.
La verdadera continuidad transexenal en México no es el partido en el poder ni la ideología del presidente: es la profecía de Calderón, que se actualiza puntualmente cada seis años, con nuevo logo, mismos resultados.
Al paso de 69 muertos diarios, México supera los 40,000 homicidios en el actual sexenio antes de que este texto termine de circular. Los 736,576 muertos desde 1988 no son una estadística. Son el costo acumulado de repetir —sexenio tras sexenio— la misma frase: «tomará tiempo, costará mucho dinero e incluso, por desgracia, vidas humanas».
La única diferencia es que ahora la dicen con más diapositivas, mas grafiquitas desmañanadas con curvas y puntos de inflexión al gusto.
Con informacion: TResearch/

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