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viernes, 8 de mayo de 2026

«CREATIVIDAD CRIMINAL SIN LIMITES»: «CARTELES CREAN FICHAS de BUSQUEDA APOCRIFAS sus VICTIMAS y DESATAN PLEITO de ESTADOS por los MUERTOS «…nadie los quiere en su estadística.


El crimen organizado ya no solo desaparece personas: ahora también imprime la papelería oficial del Estado fallido y fabrica sus propias fichas de búsqueda, mientras las autoridades se pelean por ver quién “no” tuvo homicidios ese día.

Creatividad criminal, Estado recortado

En Zacatecas y Aguascalientes el narco estrenó una joya de ingeniería político-criminal: abandona siete cuerpos en la raya entre estados y, horas antes, lanza fichas de búsqueda falsas de sus propias víctimas, con logos, nombres, fotos y hasta “lugar de extravío”, mejor producidas que muchos boletines oficiales. 

El experto Rafael Cortés Medellín lo llama una estrategia “muy grave” para generar incertidumbre, confusión y pugnas entre autoridades; en cristiano: el crimen produce caos y el gobierno le hace segunda con su desorden institucional.

La perversión es quirúrgica: lucran con el dolor de las familias y, de paso, montan una narrativa conveniente donde pareciera que hay desaparecidos, pero no muertos, justo el tipo de maquillaje estadístico que también obsesiona al gobierno federal. Al fin y al cabo, tanto los grupos criminales como las administraciones estatales y federales tienen un interés común: que los homicidios “bajen”, aunque bajen nada más en el Excel, no en las fosas.

Narco-fichas y usurpación de funciones

El 30 de abril por la noche aparecen en redes cinco fichas de búsqueda apócrifas: rostros, nombres, características físicas, fechas y lugares de desaparición, distribuidas desde perfiles ligados a grupos delictivos, como si fueran campañas oficiales de “marca-país: narcoestado”. 

El 1 de mayo en la mañana localizan siete cuerpos —cinco hombres y dos mujeres— en Mesillas, Tepezalá, en los límites entre Zacatecas y Aguascalientes, y las familias, aterradas, llegan a la fiscalía zacatecana porque reconocen a sus desaparecidos en esas fichas que ni siquiera había emitido la autoridad.

El propio fiscal Cristian Camacho admite que el crimen está usurpando funciones de las instituciones al fabricar cédulas con el logo del Protocolo Alba en fichas de hombres, como si se burlaran a carcajadas de la burocracia de género y de los manuales de actuación oficial. Para rematar, las fichas estaban mejor informadas que muchas carpetas de investigación: datos específicos, fotografías, detalles de contexto que dejan claro que quien mata es quien diseña la narrativa del supuesto “búsqueda y no homicidio”.

Los muertos que no son de nadie

El show macabro no termina en el tiradero de cuerpos: cuando toca registrar homicidios, Zacatecas y Aguascalientes se avientan la bolita para que ningún estado cargue con la mancha en las cifras diarias de homicidios dolosos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Resultado: siete cadáveres que existieron lo suficiente para ser torturados, asesinados y abandonados, pero no lo suficiente para aparecer en el Informe Nacional de Homicidios Dolosos; oficialmente, son muertos sin papeles, muertos sin dueño, muertos que estorban en las estadísticas.

El especialista lo resume: los muertos los debería contar la entidad donde se encuentran, pero la disputa convierte los cuerpos en “muertos que no son de nadie”, perfectos para un país donde las cifras valen más que la vida y la prioridad es no salir mal en la mañanera o en el reporte de la seguridad subjetiva

La contabilidad real, la del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, llega tarde, desfasada y sin impacto mediático, ideal para que la ciudadanía ya no recuerde qué se reportó ni cuántos cuerpos quedaron colgando en la raya entre un estado y otro.

Tabla del cinismo institucional

ElementoCrimen organizadoEstado “limitado”
Fichas de búsquedaFabrica cédulas apócrifas con fotos, datos y logos oficiales.Ni siquiera emite algunas fichas por “falta de autorización”. 
Manejo de víctimasLucra con el dolor y usa a los desaparecidos como propaganda.Reduce a las víctimas a números disputados en reportes. 
Control del relatoCrea narrativa de desaparecidos, no muertos, para bajar “homicidios”. Minimiza cifras diarias para aparentar paz estadística.
Frontera entre estadosUsa límites estatales para borrar indicios y entorpecer pesquisas. Se pelea por no cargar con los cuerpos en las cifras. 

Mientras el crimen afina su marketing del terror, el Estado se especializa en desaparecer homicidios del reporte oficial, aunque los cadáveres sigan apareciendo a montones en carreteras, brechas y límites territoriales. Ahí están los nombres de las víctimas —José Eduardo Jara Elías, Manuel de Jesús Jacobo Castro, Coral Esmeralda Muños Vargas, Miguel Adán Mena Saucedo, Antony Sifuentes Redin y Frida Michel Muro Espinoza—, no para que se haga justicia, sino para alimentar una guerra de cifras donde el único ganador es la impunidad.

Con informacion: ELUNIVERSAL/

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