Lo que dicen las barras de los gráficos de violencia citado por Noroeste ,es que en Sinaloa no hay “estrategia de seguridad”: hay administración de daños colaterales y contabilidad de cadáveres,levantones y autos despojados.
Qué grita el gráfico de muertes
- El periodo “de guerra” de septiembre 2024 a mayo 2026 acumula 3,224 homicidios dolosos, 5.3 asesinatos diarios, como si cada día se rifaran cinco boletos al panteón.
- El pico de muertes violentas en junio de 2025 (241) es la confesión visual de que el Estado perdió el mando; a partir de ahí ya no baja a niveles “normales”, solo oscila entre masacre y masacre un poco menos grande.
La barra de enero‑marzo 2024 (40, 35, 34…) te muestra un “antes”, y de octubre 2024 en adelante arranca el “después”: los números se triplican y nunca regresan a piso previo.
Eso, en cualquier país serio, se llama fracaso de política de seguridad; aquí lo bautizan como “reacomodos entre facciones” fracasos glorificados entre cifras mañaneras.
Homicidio, levantón, despojo: el tridente
- 3,224 homicidios dolosos.
- 3,831 personas privadas de la libertad: por cada ejecutado hay más de un desaparecido; la guerra real ni siquiera alcanza a contar a sus fantasmas.
- 11,054 vehículos robados (18.1 al día): el despojo motorizado es el Uber del crimen; el territorio se mide en carros quitados, no en patrullas desplegadas.
Las tres barras juntas cuentan otra cosa: el homicidio es la punta visible, pero el negocio está abajo, en el levantón y el robo violento que financia la misma estructura que luego “combaten”.
La “estrategia” presume 3,550 detenidos, pero con más de 11 mil despojos y miles de homicidios y desapariciones, eso suena a redada aleatoria para inflar boletín, no a desmantelar cadenas de mando.
La aritmética del desastre
- Más de 11 mil vehículos robados en este periodo, con picos históricos en 2025, y una impunidad arriba del 99% según el propio Consejo Estatal de Seguridad Pública.
- Mientras el gráfico de muertes sube, el de robos también se dispara: la violencia no se está “contiendo”, se está diversificando; matan más y despojan más, con prácticamente nadie condenado.
Si de verdad existiera estrategia, al menos uno de los tres indicadores debería ir consistentemente hacia abajo: homicidio, levantón o despojo.
Aquí los tres marchan como banda de guerra: uno marca el ritmo, los otros acompañan; el Estado va atrás cargando el ataúd estadístico para la próxima rueda de prensa.
El cuento oficial vs el gráfico
- Mientras el gobierno vende “promedios a la baja” comparando el mes más sangriento con el inmediatamente anterior, el gráfico completo enseña un nuevo piso de violencia: incluso los meses “tranquilos” están muy por encima de los niveles pre‑guerra.
- La propia prensa local documenta que el robo de vehículos nunca regresó a niveles previos a la narcoguerra; en 2025 el mes más bajo sigue casi 80% arriba del promedio histórico.
En resumen: las barras cuentan la historia de un Estado que dejó de disputar el territorio y se conformó con narrarlo.
No es estrategia de seguridad; es necro‑contabilidad y deja ver que pareciera,solo pareciera, que ninguna autoridad esta atendiendo el changarro, pues cuando el gato no esta,los ratones bailan.
Con informacion: NOROESTE

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