En el municipio más vigilado del país —según el discurso oficial— ,el mas seguro,segun el INEGI, un sicario solitario caminó tranquilamente, encontró una ventanilla de cherokee blindada abajo, ejecutó a su objetivo a plena luz del día y a la vista del policia de transito, se retiró sin prisa. Cuatro días después, la gran revelación de la Fiscalía: el coche… apareció. En Pesquería. A unos cómodos 35 kilómetros de distancia.
El hallazgo, celebrado casi como logro detectivesco, confirma que el Nissan Versa 2023 blanco hizo un tour metropolitano digno de Google Maps: atravesó San Pedro, Monterrey, Guadalupe y terminó en Pesquería sin que nadie —ni cámaras, ni filtros, ni la “coordinación” interinstitucional + inteligencia— considerara pertinente detenerlo.
Porque sí, San Pedro presume músculo tecnológico: al menos 63 cámaras tan sólo en la zona del crimen. Sesenta y tres ojos electrónicos que, al parecer, sirven más para la narrativa institucional que para detener ejecuciones en tiempo real.
La escena del crimen, ni el perfil del jefe policiaco de San Pedro ,tampoco ayuda a la credibilidad. Frente a un policía vial armado —armado, pero ocupado— que, según su propia versión, estaba en plena negociación de un “moche” con la víctima. Prioridades: primero la mordida, luego la seguridad… si queda tiempo.
Y por si algo faltaba en esta tragicomedia, el agente portaba una bodycam. O más bien, la portaba apagada. Porque documentar una ejecución y una posible extorsión habría sido un exceso de transparencia.
La Fiscalía, con tono técnico y paciencia burocrática, informa que el elemento “no hizo uso” de su cámara. Traducción: no hay video, no hay audio, no hay evidencia incómoda. Pero eso sí, el policía sigue en libertad, en calidad simultánea de testigo e investigado, una dualidad muy conveniente cuando nadie quiere complicarse demasiado.
Mientras tanto, el vehículo del sicario recorrió avenidas clave —Ricardo Margáin, Vasconcelos, Morones Prieto— y tomó rumbo al aeropuerto sin activar ninguna alarma efectiva. Un paseo de aproximadamente una hora por la zona metropolitana más vigilada… en teoría.
Al cierre: cero detenidos, cero identificados y un coche asegurado como trofeo tardío. La Fiscalía procesa evidencias; el municipio procesa discursos; y la realidad procesa la credibilidad de ambos.
En San Pedro no falló una cámara. Falló todo lo demás que siempre falla.
Con informacion: ELNORTE/

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