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domingo, 19 de abril de 2026

«MISMOS AMIGOS,MISMA COCA y MISMO CARTEL»: «ATORÓN en TEXAS de OTRO TRAFICANTE EXHIBE a BETO GRANADOS OTRA VEZ en la ESTRECHA CERCANIA»…otro retrato del “alcalde escorpión” rodeado de empleados con más polvo que una ferretería.

El alcalde de Morena en Matamoros, Alberto “Beto” Granados, no se junta con el pueblo bueno, se rodea de gente mala que huele a cocaína hasta en las fotos; el problema ya no es el “entorno”, es que el entorno y el alcalde son prácticamente el mismo paquete político–escorpión criminalmente organizado que cuenta no solo con el apoyo de un gobernador que cojea de la misma pata,tambien de una estrategia federal de seguridad que presume «inteligencia+coordinacion» mientras calcula politicamente cada acto de autoridad cuyas omisiones van en perjuicio de los ciudadanos en Matamoros,como en el resto de Tamaulipas, gobernados de facto por el crimen organizado que gobierna MORENA y Americo Villarreal.

Caso mas reciente: Garduño el empleado “de confianza” con 10.92 kilos

El expediente 2:26‑mj‑00284, USA v. Garduño, registra el arresto mas reciente ,el del empleado del ayuntamiento de Morena y Alberto Granados,identificado como Luis Miguel Garduño,quien fue detenido el 6 de abril de 2026 en la Corte Federal de Corpus Christi, acusado bajo el expediente 21:841A‑N.D.F.—por poseer cocaina con intento de distribuirla ,“possess with intent to distribute”. 

El resumen judicial indica que el empleado municipal está en custodia de esa corte, con defensor público federal y traductor asignado, es decir, no lo pararon por exceso de velocidad, sino por tráfico serio de cocaína.

La informacion: el 5 de abril de 2026, a las 9:27 am, Garduño llegó solo, manejando una GMC Acadia, al checkpoint Javier Vega Jr., donde un agente canino alertó a los Border Patrol. Tras mandarlo a inspección secundaria, los agentes revisan la tercera fila de asientos, detectan tornillos manipulados, encuentran una trampilla bajo el piso y, al abrirla, aparecen 10 paquetes de cocaína con peso bruto de 10.92 kilos.

Garduño dijo que iba de Brownsville a Corpus Christi “a sacar información para su hija” y que el viaje lo hacía porque un conocido le pidió llevar el vehículo para cubrir una deuda, supuestamente sin saber qué llevaba adentro. Sin embargo, la propia agente especial de la DEA concluye, con base en la cantidad, forma de ocultamiento y el contexto, que Garduño sí sabía que transportaba cocaína y que la cantidad es típica de narcóticos destinados a distribución, no consumo personal.

De “empleado municipal” a mula del CDG

Mientras el expediente federal lo sienta en la silla de “cocaine, possess with intent to distribute”, en Matamoros lo describen como empleado de confianza del gobierno municipal y cercano al clan de los gemelos Granados.

Publicaciones locales señalan que Garduño trabajaba para la administración de Beto, que se movía como gente de casa de los hermanos Granados y que su caída se suma a la lista de los amigos y empleados cercanos del alcalde atrapados con coca.

La narrativa irónica que circula en redes lo resume en una frase: “11 kilos de fabuloso en polvo traía empleado de Beto Granados”, subrayando que CBP lo presentó como trabajador del ayuntamiento y que lo investigan por pertenecer al Cartel del Golfo. La propia publicación de Carlo Vela pregunta por qué, si Estados Unidos ya tiene las pruebas y el caso abierto, en México no existe ni investigación ni cateos ni operativos “enjambre” contra la red política que lo cobija.

Cómo encaja en el patrón de Beto

Con Garduño, ya no hablamos de un par de “manzanas podridas”, sino de una línea de montaje:

  • 2020: Rodrigo Iván Sánchez Cantú, secretario particular de Beto, detenido con 8.8 kilos de coca y arsenal ligero.
  • 2025: Edgar Alejandro Villarreal “Fresa”, narco‑financiero de la campaña de Beto, detenido por la DEA con 8.8 y 8.24 kilos de coca.
  • 2026: Luis Miguel Garduño, empleado municipal cercano a Beto, atrapado con 10.92 kilos en el Javier Vega Jr. checkpoint.

La constante no es la mala suerte: es que alrededor del alcalde de Morena en Matamoros siempre hay alguien cruzando la frontera con entre 8 y 11 kilos de cocaína escondidos en vehículos, mientras el gobernador Américo Villarreal sigue protegiendo al edil como pieza útil del Cartel del Golfo ,ambos bajo cobijo del calculo politico en ese ajedrez que juega la supuesta estrategia federal de seguridad que comanda otra curricula tatemada convertida mediaticamente en Idolo de barro que ve como todos estan «embarrados» ,pero su nivel de salario no le alcanza para capturar a todos de manera pareja.

En Estados Unidos, los cercanos a Beto aparecen encuadrados bajo el 21:841 por “possess with intent to distribute”; en México, aparecen en nómina, en fotos oficiales y en campañas, como si la coca fuera un requisito de confianza para el círculo del alcalde escorpión.

Caso 1: el secretario particular con 8.8 kilos de Coca

En 2020, mientras Granados despachaba en la Secretaria de Bienestar Social de Matamoros y Mario Lopez Hernandez,era el alcalde,tambien «Escorpion»,el secretario particular de «Beto Granados» era  Rodrigo Iván Sánchez Cantú,este fue detenido cargando 8.8 kilos de cocaína, 60 kilos de marihuana, cristal, plantas de cannabis y hasta una pistola .45 de uso exclusivo del Ejército. Transportaba el combo hacia una casa de seguridad en Matamoros, presuntamente para su posterior envío a Estados Unidos, no precisamente para un convivio de colonia.

En papeles oficiales, Sánchez Cantú aparecía como “Coordinador A” en programas sociales, cobrando casi 20 mil pesos mensuales mientras servía como brazo derecho de Granados en la Secretaría. Fotos lo muestran recibiendo nombramientos y acompañando al hoy alcalde en actos públicos, es decir, no era “un conocido” sino parte del círculo duro.

El juez federal aprovecho las inconsistencias y lo dejó libre en mayo de 2020 por irregularidades cometidas por sus aprehensores, no por inocente, y lejos de volver al anonimato, regresó al proyecto político de Granados y participó en su campaña a la alcaldía de 2024. Fuentes periodísticas lo ubican todavía operando en la administración municipal bajo órdenes directas de Beto, como si cargar 8.8 kilos de coca fuera apenas una falta administrativa.

Caso 2: el narco‑financiero “Fresa” y la DEA

El 22 de enero de 2025 la DEA detuvo en Brownsville, Texas, a Edgar Alejandro Villarreal Guajardo, alias “Fresa”, acusado de conspiración y posesión con intención de distribuir más de 5 kilos de cocaína: 8.8 kilos en una causa y 8.24 kilos en otra, todo bajo el Título 21 del Código de EE. UU. El expediente federal detalla montos, fechas y posibles penas que van de 10 años de prisión a cadena perpetua y multas de hasta 10 millones de dólares.

Villarreal no era un narco cualquiera perdido en los linderos de Matamoros: fue descrito como financiero de campaña de Beto Granados y operador clave de la “Avanzada Tamaulipeca” que encabezaba Americo Villarreal Santiago, hijo de Américo Villarreal y la Gobernadora de «Facto» de Tamaulipas,Maria Santiago de Villarreal. Hasta antes de su caída, participaba en eventos patrocinados por el ayuntamiento con Razers 4×4 y movimientos políticos, mientras en paralelo era investigado por narcotráfico y lavado de dinero.

Para rematar, como si no fuera tan poca la falta de verguenza,el propio alcalde de Matamoros aparece aun como supervisor de las medidas cautelares que permiten que Alfredo Cardenas,alias El Contador,maximo jefe de la faccion de «Escorpiones» y lider del Cartel del Golfo que tiene afiliados a Morena,el gobernador y el alcalde a sus interéses criminales.

La “revisión de rutina” de 8 horas y la visa evaporada

En abril de 2025, cuando Beto cruza por Brownsville, CBP no lo trata como turista que va por compras: lo retienen casi ocho horas, lo interrogan y finalmente le cancelan la visa a él y a siete acompañantes, negándoles la entrada a Estados Unidos. Medios nacionales y el periodista Salvador García Soto reportan que la investigación está directamente ligada al arresto de Villarreal con casi 9 kilos de cocaína, sobre cuya relación con el alcalde el gobierno estadounidense quería detalles, no selfies.

Lejos de la versión de “revisión de rutina”, el episodio revienta su agenda pública: Beto no llega a un evento programado a las 7:30 de la mañana y termina reacomodando su presencia en Playa Bagdad después de ser literalmente “retachado” sin visa. Aqui se sostiene que, con la evidencia acumulada, en cualquier estado de derecho el alcalde ya estaría al menos indiciado por terrorismo en EE. UU., considerando sus vínculos con una facción del Cartel del Golfo.

El patrón: mismos amigos, misma coca, mismo cartel

Cuando al alcalde se le acumulan un secretario particular detenido con 8.8 kilos de coca, un narco‑financiero atrapado con otro paquete de 8.8 kilos y una retención de ocho horas en Texas por sus nexos con ese mismo financiero y Garduño hace tan solo unos dias, ya no estamos ante casualidades: estamos frente a un modus operandi político al servicio del Cartel del Golfo donde Beto como su gemelo Toño son “Escorpiones morenos”, piezas de la estructura que el gobernador Américo Villarreal habría entregado a la facción de Alfredo Cárdenas, “El Contador”, en Matamoros a cambio de votos para no perder la plaza electoral.

La triada Américo–Ameriquito–CDG aparece como la matriz que lo impuso como candidato, financió campañas y protege a los operadores cuando los agarra la DEA o un juez en Texas, mientras en México el silencio oficial y la simulación de la estrategia federal de seguridad funcionan como blindaje político. 

De ese lado del río, Trump presume que México es aliado de los cárteles; de este lado, Morena se indigna en el discurso mientras tolera alcaldes que coleccionan amigos cargados de cocaína en sus fotos, sus nóminas y hasta en sus expedientes migratorios.

Ta solo basta con volver a escuchar al periodista Julio Alberto Rubio,cuando claridoso advertía quien era «Beto».

Con informacion: Carlo Vela/ Medios/

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