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viernes, 3 de abril de 2026

«ERA ABOGADO y CONSEJERO del PRI»:»MOTOSICARIOS del CARTEL de JALISCO MANDAN OTRA EJECUCIÓN al ARCHIVO MUERTO»…cuando crimenes son obra del narco,dificialmente se esclarecen,cuando no,tampoco.


Otra ejecución a plena luz del día, otro funcionario partidista o cuadro político con discurso de “trabajo y compromiso”, y otra vez la misma coreografía de siempre que apunta al Cartel de Jalisco: condenas, indignación selectiva y promesas de justicia que suelen morir mucho antes que las víctimas. Esta vez la víctima fue Octavio Alan Ochoa Martínez, abogado y consejero del PRI en Guadalajara, asesinado afuera de su despacho en la colonia Moderna.

De acuerdo con los reportes, el ataque ocurrió cuando Ochoa salía de su oficina y subía a su camioneta; dos sujetos en motocicleta le dispararon en al menos dos ocasiones, para luego huir como ocurre en el guion ya normalizado de la violencia urbana en Jalisco. Aunque recibió atención de paramédicos, ya no presentaba signos vitales.

El PRI, entre el luto y la amnesia institucional

La dirigencia priista en Jalisco salió a condenar el crimen y a exigir justicia, como dictan los manuales del duelo político contemporáneo: frases correctas, indignación pública y cero capacidad para romper el ciclo de impunidad. Laura Haro lo describió como un colaborador cercano y recordó que trabajaron juntos desde hace años, pero el punto de fondo no es la biografía del abogado sino el estado de indefensión en el que opera la vida pública en el estado.

Lo que también quedó claro es que Ochoa no era un dirigente visible ni un cargo de representación popular en funciones; su papel estaba más vinculado a la vida interna del partido y a su ejercicio profesional como abogado laboralista. Eso no disminuye la gravedad del crimen: al contrario, confirma que en Jalisco ya no basta con no ser “figura pública” para evitar convertirse en objetivo.

Lo que dicen y lo que no dicen

Hasta ahora, los reportes consultados señalan que no se conoce la identidad ni el paradero de los agresores, y tampoco se han difundido líneas de investigación sólidas. Dicho de otra forma: el expediente ya tiene la parte fácil —la condena, la foto, el comunicado—, pero sigue atascado en la parte que de verdad importa: quién ordenó, quién ejecutó y quién protege a quién.

Con informacion: MILENIO/

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