El diario español El Pais,expone en un articulo el dia de hoy, lo que podria ser una confrontación directa mañana, la postura del Ejercito en contra de la intentona de Omar García Harfuch de construirse como el otro “Garcia”, un estado policiaco pa’el solito apoderándose de todo y empoderandose en todo.
Como ya sabemos,la presidenta Claudia Sheinbaum que aprecia tanto a OGH como FCH apreciaba a “Genarco” García Luna,por cierto expatron del primero,envió al Congreso dos propuestas clave: la Ley del Sistema de Seguridad Pública y la Ley del Sistema Nacional de Investigación e Inteligencia.Ambas buscan otorgar amplias facultades a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), encabezada por Omar García Harfuch, especialmente en materia de investigación e inteligencia. Sin embargo, a pesar de la mayoría legislativa de Morena, las iniciativas permanecen estancadas. El principal motivo: la resistencia de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), liderada por el general Ricardo Trevilla.
Núcleo del conflicto: poder y atribuciones
El Ejército percibe que estas leyes desplazarían parte de su control sobre la seguridad e inteligencia, áreas donde, bajo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, consolidó un poder inédito, extendiéndose incluso a sectores civiles como infraestructura y administración pública. La propuesta de Sheinbaum implica un reequilibrio: fortalecer el componente civil de la seguridad, encarnado en Harfuch, y restar atribuciones a las Fuerzas Armadas, en particular en labores de inteligencia e investigación criminal,por cierto, con un “bando de ex-federales,muchos echados a la calle por López Obrador,enemigo de facto de García Harfuch’”
Manifestaciones de la inconformidad militar
- Trabas legislativas: Sedena ha presionado para frenar la aprobación de las leyes, temiendo que Harfuch obtenga facultades de investigación e inteligencia por encima de las que actualmente detentan los militares.
- Negociaciones y exigencias: El Ejército busca asegurar que, de aprobarse las leyes, las atribuciones en investigación incluyan colaboración castrense, evitando un desplazamiento total hacia autoridades civiles.
- Tensión operativa: La confrontación ha escalado a nivel operativo y simbólico, como se evidenció en el incidente del desalojo de oficinas de inteligencia de la Guardia Nacional del llamado “Búnker” de García Luna, donde elementos militares retiraron equipos y tecnología antes de entregar instalaciones a la SSPC, dejando solo el cascarón físico y dicho sea de paso, no hay dinero para adquirir mas,porque el pais esta tronado económicamente.
- Resistencia a la fiscalización: Otro punto de fricción es la facultad de la SSPC para fiscalizar recursos federales destinados a los estados, lo que implica un control presupuestal que tampoco es bien visto por los mandos militares.
Implicaciones políticas y de gobernabilidad
El conflicto ha obligado a la presidenta a intervenir directamente para mediar y evitar una ruptura pública en el gabinete de seguridad. La disputa no solo es de competencias, sino de visiones: mientras Sheinbaum apuesta por fortalecer el eje civil y profesionalizar la seguridad, el Ejército busca preservar su influencia y evitar perder los espacios de poder ganados en el sexenio anterior.
Factores adicionales de atascamiento legislativo
- Registro nacional de usuarios de telefonía móvil: Las iniciativas incluyen la creación de una base de datos biométricos vinculados a líneas telefónicas, con acceso para instituciones de seguridad pública. Aunque esto ha generado debate por sus implicaciones en derechos humanos, es un factor secundario respecto al núcleo del conflicto: la redistribución del poder en materia de inteligencia.
- Agencia de Transformación Digital: La nueva agencia, pieza estratégica para Sheinbaum, tendría amplias facultades en telecomunicaciones y combate a la corrupción, lo que también incomoda a los militares, pues centraliza información y control en instancias civiles.
Escenario actual y perspectivas
El desenlace es incierto. Aunque en público tanto Harfuch como Trevilla niegan desencuentros, las fuentes internas y los hechos operativos evidencian una disputa real y profunda. El avance de las iniciativas dependerá de la capacidad de negociación de Sheinbaum y de los resultados de la elección judicial, que podría definir la apertura de un periodo extraordinario de sesiones para su discusión y eventual aprobación.
El estancamiento de las reformas de seguridad no es solo un trámite legislativo, sino el reflejo de una pugna de fondo por el control de la estrategia nacional de seguridad.
El Ejército, que durante el sexenio de López Obrador alcanzó un protagonismo sin precedentes, resiste ceder espacios a la nueva estructura civil propuesta por Sheinbaum y Harfuch. La resolución de este conflicto marcará el rumbo de la seguridad pública en México y definirá los límites del poder militar en la vida civil del país.
La batalla por el control de la inteligencia y la seguridad en México no solo revela la pugna entre civiles y militares, sino que también pone a prueba la capacidad del nuevo gobierno para redefinir los equilibrios de poder en un país donde la seguridad es el terreno más disputado del Estado.
El riesgo de concentración excesiva de poder en una sola figura
El caso de Genaro García Luna es un ejemplo contundente de los peligros de otorgar facultades de seguridad, inteligencia y operación a un solo individuo sin contrapesos institucionales.
García Luna, como secretario de Seguridad Pública, acumuló un poder enorme y terminó coludido con el crimen organizado, utilizando su posición para proteger y fortalecer al Cártel de Sinaloa al que hoy batallan para combatir. Su caso demostró que la falta de controles y la centralización absoluta pueden derivar en corrupción, impunidad y traición al Estado.
Contrapeso y equilibrio de poderes
Permitir que la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, bajo mando civil, concentre atribuciones de investigación, inteligencia y control presupuestal, sin la participación o supervisión militar, puede reproducir los errores del pasado y abrir otra vez la puerta a nuevos García Luna,aunque todo indica nunca se cerró.
EL DEJA VU POLICIACO MILITAR
Durante el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012), la estrategia de seguridad y combate al narcotráfico en México estuvo marcada por la participación de dos grandes polos de poder: por un lado, Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), y por otro, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), encabezada por el general Guillermo Galván Galván. Esta dualidad generó una rivalidad institucional y personal, con profundas consecuencias para la política de seguridad y la lucha contra el crimen organizado.

Orígenes y motivos de la rivalidad
1. Desconfianza y advertencias iniciales
- Antes de que Calderón nombrara a García Luna como secretario de Seguridad Pública, miembros de la Sedena advirtieron al presidente electo sobre el historial turbio de García Luna y sus presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa. Estas advertencias fueron ignoradas y el nombramiento se concretó, lo que sentó las bases para una relación tensa y de desconfianza entre ambas instituciones.
2. Lucha por el control de la estrategia antinarco
- La SSP de García Luna y la Sedena compitieron abiertamente por el control de la inteligencia, la información y la ejecución de operativos contra el crimen organizado. Esta pugna limitó el intercambio de datos y debilitó la efectividad de la estrategia nacional, como lo documentaron cables diplomáticos estadounidenses filtrados por Wikileaks y reportajes de la época.
- El informe de la embajada de EE.UU. señalaba que la falta de confianza y la rivalidad entre líderes institucionales provocó una dramática disminución de la cooperación y el intercambio de información entre la SSP y la Sedena, afectando la guerra contra las drogas.
3. Diferencias de enfoque y autonomía
- García Luna impulsó la creación y fortalecimiento de la Policía Federal, bajo su control directo, y buscó centralizar la inteligencia y la operación policial, en ocasiones minimizando o excluyendo la participación militar.
- Sedena, por su parte, defendía su autonomía operativa y su papel histórico en tareas de seguridad nacional, resistiéndose a quedar subordinada a mandos civiles que consideraba poco confiables o incluso corruptos.
Consecuencias y episodios clave
1. Operativos y filtraciones
- Testimonios presentados en juicios en EE.UU. y reportajes periodísticos han señalado que García Luna filtraba información sobre operativos a favor del Cártel de Sinaloa, lo que generaba suspicacias y molestia en mandos militares, quienes percibían que sus acciones eran saboteadas o selectivamente dirigidas contra cárteles rivales de Sinaloa.
2. Acusaciones cruzadas y escándalos
- Durante el juicio a García Luna en Nueva York, se mencionó el nombre del general Guillermo Galván Galván, titular de Sedena, en relación con presuntos sobornos, aunque sin que se hayan presentado pruebas concluyentes. Esto refleja el ambiente de sospecha y acusaciones cruzadas que permeó la relación entre la SSP y Sedena.
- La desconfianza llegó a tal punto que, según testimonios y análisis, Sedena prefería operar con sus propios sistemas de inteligencia y no compartir información clave con la SSP de García Luna.
3. Herencia institucional y reformas posteriores
- El caso García Luna sirvió como argumento para que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador promoviera la adscripción de la Guardia Nacional bajo control de Sedena, con el argumento de evitar la corrupción y la autonomía excesiva que caracterizó a la Policía Federal bajo García Luna.
Tabla comparativa: SSP de García Luna vs. Sedena
| Aspecto | SSP (García Luna) | Sedena (Ejército) |
|---|---|---|
| Control de inteligencia | Centralización en Plataforma México | Sistemas propios, reserva de datos |
| Estrategia operativa | Policial, civil, con apoyo militar | Militar, autonomía operativa |
| Relación con cárteles | Acusaciones de protección a Sinaloa | Acusaciones menores, más opacidad |
| Percepción de corrupción | Muy alta tras juicio en EE.UU. | Menor, aunque con señalamientos |
| Relación con el presidente | Apoyo directo de Calderón | Mas alla de lo tradicional e institucional |
Conclusión
La rivalidad entre Genaro García Luna y la Sedena fue un factor central en la fragmentación de la estrategia de seguridad durante la llamada “guerra contra el narco”. Se manifestó en desconfianza mutua, competencia por el control de la inteligencia y los operativos, y en la falta de coordinación que, según análisis diplomáticos y periodísticos, debilitó la respuesta del Estado frente al crimen organizado.
El caso García Luna y sus vínculos con el narcotráfico han sido utilizados posteriormente para justificar la militarización de la seguridad pública y el control de la Guardia Nacional por parte de Sedena, con el argumento de evitar la corrupción y la fragmentación institucional que marcó ese periodo, pero ambos extremos han sido muy corruptos.
Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ELIA CASTILLO JIMENEZ

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