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miércoles, 12 de agosto de 2026

LA “MESA que NADIE EXPLICA”: YA son 1,620 DÍAS de DESAPARICIÓN de ZETA,DOS MARINOS, y la APARICIÓN de “la CHISPA” del CDG en CENA con AMÉRICO y NARRO… entre cortes argentinos y vinos importados.


El 6 de marzo de 2022, en el restaurante Cambalache Oasis Coyoacán,ubicado en la Avenida Miguel Ángel de Quevedo 227, local R-03-04, Romero de Terreros. Un rincón de esa ciudad que presume historia, cultura y arquitectura mientras intenta sobrevivir al tráfico, las prisas y el ritual chilango de encontrar estacionamiento sin perder la dignidad. Hubo una comida que se volvió escándalo nacional, no por el menú argentino de —carnes de cortes finos y vinos importados— sino por los nombres, las fotografías y, sobre todo, por lo que ocurrió después.

En imágenes difundidas de aquel día —primero por el Senador de Morena José Narro, que fueron eliminadas poco después, pero publicadas posteriormente por el periodista de El Universal, Héctor de Mauleón— aparecían el entonces senador y precandidato de Morena al gobierno de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, y el convicto por crimen organizado, Gerardo Teodoro Vázquez Barrera alias El Gerry,quien despues seria descubierto como operador político de Americo y oriundo de Miguel Aleman.

De acuerdo con la información publicada en 2010, el Juzgado Primero de Distrito en Nayarit dictó a Vázquez Barrera auto de formal prisión como presunto responsable de los delitos de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita, en la modalidad de depósito de recursos dentro del territorio nacional y transferencia de éstos al extranjero.

Vázquez Barrera fue reportado como desaparecido el mismo 6 de marzo en Coyoacán; también desaparecieron los marinos Victoriano Rodríguez Zurita y Óscar Manuel González Andrade, asignados inicialmente como escoltas de Narro y luego del capo Zeta.

Villarreal Anaya ,fiel al guion de «Moreno indignado» rechazó públicamente los señalamientos: sostuvo que no hubo una reunión con Vázquez Barrera ni con los marinos y que la fotografía fue “ocasional”, tomada después de que esas personas saludaran a Narro.

Sin embargo, el ahora gobernador no contaba con que sería identificado tambien,en la misma mesa, el ex-militar Mario Guitán Rosas, a quien el periodista Héctor de Mauleón señalo en El Universal en su carácter de lugarteniente del Cártel del Golfo,ligado a levantones, extorsiones y múltiples ejecuciones, entre ellas la del delegado de la FGR en Reynosa,Ernesto Cuitlahuac Vazquez Reyna.

«….Se refería a Mario Guitián Rosas, operador de Los Metros, una facción del Cártel del Golfo que opera en Reynosa, Tamaulipas.

De acuerdo con información de inteligencia, dicha facción es dirigida por César Morfín Morfín, El Primito, quien hace años estableció una alianza con el Cártel Jalisco Nueva Generación y en mayo pasado fue sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por robo de combustible y tráfico de fentanilo. El Primito es señalado por Washington como líder del Cártel Jalisco en Tamaulipas.

Reportes de inteligencia indican que debajo de él se encuentra Carlos Humberto Acuña de los SantosEl Comandante Mono o El M36, y que más abajo se encuentra El Chispa, quien opera “físicamente” en Reynosa.

Mario Guitián Rosas controla una serie de empresas legalmente establecidas que sirven de fachada a las actividades del grupo criminal. El activista Hernández Tovar lo vinculó con despojos de predios y terrenos que más tarde fueron convertidos en almacenes donde se depositaron millones de litros de huachicol. Los reportes lo ubican a la cabeza de una serie de secuestros y extorsiones a empresarios.

Una línea de investigación lo vincula con el asesinato del delegado de la FGR Ernesto Cuitláhuac Vázquez Reyna, ocurrido poco después de que fuerzas federales realizaran el aseguramiento en la colonia La Escondida de dos millones de litros de combustible introducido al país de manera ilegal. El Chispa controlaba la delegación de la FGR en Reynosa: según reportes oficiales, Vázquez Reyna solía reunirse frecuentemente con él. Hay registros de que le reclamó al delegado por el operativo que se les cayó encima.

Otra imagen de la misma reunión exhibe al lugarteniente del Cartel junto al gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal, quien ha sido reportado como investigado por autoridades de Estados Unidos, en un abrazo mutuo.

Y una pregunta pública sigue sin explicación: ¿quién convocó a aquella mesa, donde abundaban los años de cárcel?, ¿Quién invitó a quién? ¿Llegaron juntos? ¿Quién pagó la cuenta? ¿Qué acordaron con El Gerry sentado en su mesa y que enseguida fue levantado con dos Marinos que servían de escoltas.

Porque en política, como en los restaurantes, no todas las sobremesas son inocentes sólo porque Americo las llame casuales.

El menu de la ultima cena del Gerry

Y hubo cortes argentinos, botellas de tinto y una sobremesa donde chorreaba el dinero que cada que hablaban, todo es posible, aunque no hay elementos públicos disponible que permitan afirmar qué ordenó cada comensal ni, mucho menos, convertir una especulación gastronómica en prueba política, pero aun asi, les compartimos el menú.

Aqui lo relevante no es si alguien pidió un bife, asado de tira o un choripán con vino tinto Argentino o de la Ribera del Duero en España :lo relevante es que tres personas vinculadas a esa tarde de corte criminal fueron reportadas como desaparecidas y que el expediente sigue demandando respuestas verificables, incluso por la ONU.

Hasta el dia de hoy 12 de agosto de 2026 ya han transcurrido 1,620 días desde el 6 de marzo de 2022. Son 1,620 días de ausencia para Vázquez Barrera y para los dos elementos de seguridad cuyas familias aun demandan respuestas y que seguramente las tendrán cuando Americo deje la gubernatura y Morena junto con el oficialismo ya no sean cómplices. 

La cita entre iguales, criminales y narcopoliticos ,no acredita por sí misma la presunción de mas un delito inconfesable cometidos al amparo del poder por quienes aparecen en las fotografías; pero sí vuelve inaceptable la normalización del silencio institucional usado como capa que todo tapa.

La ética pública no exige que un político como Americo Villarreal sea culpable para dar explicaciones; exige exactamente lo contrario: que, ante hechos graves y de interés público, explique con precisión quién convocó, quién asistió, cuánto tiempo duró la reunión y quién pagó la cuenta antes que la gubernatura de Tamaulipas.

Antes de que —por causalidad más que por casualidad— esa mesa terminara rodeada por tres desapariciones con cara de levanton, entre ellas la de un capo que estuvo en prisión y que “causalmente” aparece en otras imágenes con cuadros de Morena.

La Fiscalía General de la Republica (FGR) tiene la obligación de investigar hechos en vez de solo fingirlo en actas y administrar evasivas. Y los ciudadanos,particularmente de Tamaulipas , tienen derecho a exigir respuestas, no relatos a la carta del gobernador , ni fotografías tratadas como simple decoración de campaña como preámbulo delictivo de un mandatario manchado una y otra vez en el cargo donde prometio sanar la entidad y resulta que la sigue enfermando mas.

Con información: @HdeMauleon/

AL “ESTILO SINALOA ?: ERA PRIMO de ALFREDO OLIVAS EJECUTADO con RÁFAGAS de METRALLETA en ZAPOPAN»…dos muertos y 3 heridos mas.


En México ya no importa la sucursal: la violencia trae el mismo manual, cambia de ciudad y se sirve hasta con tacos. En Zapopan, un comando irrumpió en una taquería de La Cima y abrió fuego contra comensales; el saldo fue de dos hombres asesinados —entre ellos Jesús Aarón Olivas Cázares, familiar de Alfredo Olivas— y tres lesionados que la prensa local enmarca al estilo de Sinaloa,donde ni la Guardia Nacional se salva.

Ocho hombres con ropa táctica llegaron en tres vehículos a una taquería de Zapopan, entraron como quien llega a cobrar una cuenta pendiente y dispararon en ráfaga contra los comensales. Dos personas murieron y tres más resultaron heridas. Entre las víctimas estaba Jesús Aarón Olivas Cázares, primo del cantante Alfredo Olivas. 

La taquería Fermín, en el cruce de Federalistas y Doctor Ángel Leaño, se convirtió por minutos en otra escena del México donde el crimen organizado no necesita esconderse: llega armado, ejecuta, se va y deja a la autoridad recogiendo casquillos, versiones y el ritual de siempre. 

Le llaman “ataque estilo Sinaloa”, pero la precisión ya sobra: es el estilo nacional. El de camionetas, ropa táctica, armas semiautomáticas y fugas sin persecución. El de ciudades que presumen desarrollo mientras sus restaurantes se transforman en zonas de guerra. El de una sociedad obligada a aprender que sentarse a cenar también puede ser una actividad de riesgo.

No se conoce el móvil ni hay detenidos. Pero eso tampoco sorprende: en este país la impunidad suele llegar antes que la ambulancia y se queda mucho más tiempo que los peritos. 

La familia Olivas ya conoce esa rutina de violencia en Jalisco: el padre del cantante fue baleado en 2018; su hermano Iván Alejandro fue asesinado junto con su esposa e hijo en Zapopan en 2021; y el propio Alfredo Olivas sobrevivió a un atentado en Chihuahua en 2015. 

En México, las balas ya no tienen código postal. Sólo rutas.

Con información: SEMANARIO/ZETA TIJUANA/

“MATARON al MÉDICO de 76 AÑOS: las CAPTURAS al BOLETÍN y las MILES de VÍCTIMAS a la ESTADÍSTICA en SINALOA”…estrategia privilegia arrestos por encima de obligación legal de dar seguridad.


La mas reciente detención de diez presuntos integrantes del crimen organizado en Concordia no borra el dato central: en Sinaloa se sigue asesinando, secuestrando y robando mientras el gobierno convierte cada captura en propaganda de éxito. Una estrategia que presume detenidos, pero no logra que un médico de 76 años pueda atender en su farmacia sin ser ejecutado, no está dando seguridad: está administrando la tragedia al privilegiar las capturas por encima de la obligación legal de dar seguridad.

Los saldos de la ola: capturas para el boletín, víctimas para la estadística

El discurso oficial vuelve a sacar músculo: diez detenidos en Concordia, siete de ellos colombianos; armas largas, cargadores, cartuchos, presunta droga, radios, equipo táctico y motocicletas. El catálogo del aseguramiento es largo, como corresponde a un comunicado diseñado para producir la imagen de control. 

Y la respuesta sigue siendo brutalmente evidente: no.

Del 9 de septiembre de 2024 al 9 de agosto de 2026, el saldo de la ola violenta citada puntualmente por NOROESTE ,es de 3 mil 665 homicidios dolosos; 4 mil 279 personas privadas de la libertad; 12 mil 168 vehículos robados; 3 mil 829 personas detenidas y 209 personas abatidas. Son 5.2 asesinatos y 6.1 privaciones de la libertad cada día; 17.4 vehículos robados diarios. No es una racha. No es un episodio. Es una normalidad criminal que el Estado no ha conseguido desmontar. 

Made with Flourish • Create a chart

Pero Sinaloa no se debe medir la seguridad por la extensión del parte de guerra ,ni por las fotografías de detenidos o decomisos. Se mide por algo más básico: si la gente puede vivir, trabajar y volver a casa sin convertirse en víctima.

El contraste de ayer 11 de agosto es obsceno. Por un lado, autoridades anuncian la captura de diez hombres en Concordia y un arsenal asegurado; por el otro, Fernando, médico de 76 años, es asesinado a balazos dentro de la farmacia donde trabajaba, en la colonia Miguel Hidalgo de Culiacán. 

No en una brecha remota ni en un enfrentamiento entre grupos criminales: detrás de un mostrador, entre anaqueles de medicamentos, en el sitio donde atendía a su comunidad. 

No se trata de negar la importancia de detener a presuntos delincuentes ni de minimizar el retiro de armas de circulación de las que se calcula ingresan al pais mas de 200 mil, aunque otras cifras calculan medio millon. Es obligación de las autoridades investigar, detener y poner a disposición de la justicia a quienes presuntamente delinquen. Pero eso no equivale a seguridad, y fingir que sí es una de las trampas más rentables del discurso oficial.

La propia información sobre el operativo de Concordia revela, además, la ligereza con la que se construye el “logro”: primero se reportaron 11 armas largas, 68 cargadores y 3 mil 360 cartuchos; después, el comunicado corrigió las cifras a 10 armas, 60 cargadores y mil 978 cartuchos. ¿Qué se está celebrando exactamente: una operación sólida o una ficha propagandística elaborada con números que cambian en horas? 

La distracción de las capturas

El truco consiste en confundir tres cosas distintas:

  • Detener no es prevenir. Una captura ocurre después de que el Estado localiza a una persona presuntamente involucrada; la prevención busca impedir que alguien sea asesinado, levantado o despojado de su vehículo.
  • Asegurar armas no es asegurar calles. Un arsenal fuera de circulación puede ser relevante, pero no responde por sí mismo a la pregunta que importa: ¿por qué las personas siguen siendo vulnerables en sus negocios, sus colonias y sus trayectos?
  • Contar detenidos no es medir paz. Las 3 mil 829 personas detenidas que registra el propio balance no han impedido miles de homicidios, desapariciones de facto mediante privación de la libertad ni el robo cotidiano de vehículos. 

La captura es una herramienta, no el resultado final. Cuando se vuelve el centro del relato, desplaza a la víctima y reduce la política de seguridad a una vitrina de trofeos: detenidos, armas, dosis, chalecos, vehículos. Mientras tanto, las víctimas quedan convertidas en una cifra que se menciona al final, si acaso se menciona.

El Estado no puede reclamar éxito porque logró detener a diez personas si, al mismo tiempo, no puede explicar cómo un adulto mayor fue asesinado mientras ejercía su profesión. La captura exige debido proceso y debe investigarse hasta sus últimas consecuencias. Pero Fernando no necesitaba un boletín posterior: necesitaba condiciones de seguridad antes de que un agresor entrara armado a su farmacia.

La obligación que se evade

El artículo 21 constitucional no define la seguridad pública como una competencia para tomarse la foto con lo asegurado. Le asigna al Estado —Federación, entidades federativas y municipios— la obligación de salvaguardar la vida, las libertades, la integridad y el patrimonio de las personas, así como preservar la paz social. También incluye prevención, investigación y persecución de delitos. 

La palabra decisiva es salvaguardar. No contabilizar después. No explicar después. No acordonar después. No prometer investigación después.

Investigar el asesinato de un médico es indispensable, pero es la respuesta mínima frente a una vida ya perdida. Asegurar un arma es necesario, pero no reemplaza una política que reduzca la posibilidad de que esa arma entre a una colonia y dispare contra quien está trabajando. Detener a diez presuntos criminales puede ser un paso; presentarlo como prueba suficiente de que la estrategia funciona, cuando los saldos de violencia siguen creciendo, es una falsedad política.

La vara correcta

La eficacia de cualquier plan de seguridad debe medirse desde la víctima, no desde el podio de la autoridad:

  • Menos personas asesinadas, no más comunicados.
  • Menos familias buscando a quienes fueron privados de la libertad, no más fotografías de detenidos.
  • Menos robos y menos miedo para circular, trabajar o abrir un negocio.
  • Menos capacidad criminal para decidir quién vive, quién desaparece y quién abandona su patrimonio.

Mientras los asesinatos, las privaciones de la libertad y los robos mantengan esas dimensiones, no hay triunfo que presumir. Hay una obligación incumplida.

Diez detenidos en Concordia no devuelven la vida a Fernando, el médico asesinado en Culiacán. Tampoco cancelan los 3 mil 665 homicidios, ni las 4 mil 279 personas privadas de la libertad, ni los más de 12 mil vehículos robados que deja esta ola. La seguridad no se acredita con un decomiso: se acredita cuando la población deja de contar muertos.

Con información; NOROESTE/