En México ya no importa la sucursal: la violencia trae el mismo manual, cambia de ciudad y se sirve hasta con tacos. En Zapopan, un comando irrumpió en una taquería de La Cima y abrió fuego contra comensales; el saldo fue de dos hombres asesinados —entre ellos Jesús Aarón Olivas Cázares, familiar de Alfredo Olivas— y tres lesionados que la prensa local enmarca al estilo de Sinaloa,donde ni la Guardia Nacional se salva.
Ocho hombres con ropa táctica llegaron en tres vehículos a una taquería de Zapopan, entraron como quien llega a cobrar una cuenta pendiente y dispararon en ráfaga contra los comensales. Dos personas murieron y tres más resultaron heridas. Entre las víctimas estaba Jesús Aarón Olivas Cázares, primo del cantante Alfredo Olivas.
La taquería Fermín, en el cruce de Federalistas y Doctor Ángel Leaño, se convirtió por minutos en otra escena del México donde el crimen organizado no necesita esconderse: llega armado, ejecuta, se va y deja a la autoridad recogiendo casquillos, versiones y el ritual de siempre.
Le llaman “ataque estilo Sinaloa”, pero la precisión ya sobra: es el estilo nacional. El de camionetas, ropa táctica, armas semiautomáticas y fugas sin persecución. El de ciudades que presumen desarrollo mientras sus restaurantes se transforman en zonas de guerra. El de una sociedad obligada a aprender que sentarse a cenar también puede ser una actividad de riesgo.
No se conoce el móvil ni hay detenidos. Pero eso tampoco sorprende: en este país la impunidad suele llegar antes que la ambulancia y se queda mucho más tiempo que los peritos.
La familia Olivas ya conoce esa rutina de violencia en Jalisco: el padre del cantante fue baleado en 2018; su hermano Iván Alejandro fue asesinado junto con su esposa e hijo en Zapopan en 2021; y el propio Alfredo Olivas sobrevivió a un atentado en Chihuahua en 2015.
En México, las balas ya no tienen código postal. Sólo rutas.
Con información: SEMANARIO/ZETA TIJUANA/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: