Mientras la FGR cargo de Ernestina Godoy tramita expedientes, solicitudes de orden de aprehensión en otra carpeta color beige con sello azul, Raúl Rocha Cantú, copropietario de la franquicia Miss Universo, aparece en Mónaco haciendo lo verdaderamente importante: caminar con su familia y enseñarle al mundo una joya de reloj, un Patek Philippe Aquanaut valuado en más de 176 mil dólares, de acuerdo con el portal Wristcheck.
Porque, al parecer, cuando a uno lo investigan por presuntas operaciones con recursos de procedencia ilícita, el protocolo no es esconderse: es combinar el reloj con el paisaje.
La escena tiene la sutileza de una parodia nacional: en México, la UIF y la FGR siguen la pista de un presunto entramado corporativo-financiero con empresas, cuentas y operaciones inmobiliarias; en Montecarlo, el empresario sonríe para la cámara como si estuviera promocionando la nueva temporada de “Prófugos con estilo: edición principado”.
Según los reportes, la Fiscalía solicitó una nueva orden de aprehensión, porque la primera se la negaron, ahora ligada a una investigación distinta, derivada de una querella de la UIF de diciembre de 2025.
Y ahí está la joya del álbum familiar que lo exhibe con toda la familia Morena, entre ellos Americo Villarreal de Tamaulipas.

Aunque el video publicado por Grupo Reforma no muestran a un hombre preocupado, ni un gesto de “consultaré a mis abogados”, mucho menos con la discreción que suele acompañar a quien enfrenta acusaciones graves. No: paseo por el Boulevard des Moulins, familia, glamour y muñeca en alto a 9 mil 682 km si nos vamos volando.

El mensaje visual parece ser: “La justicia mexicana podrá ir con retraso, pero mi reloj llega puntual”.
Lo más grotesco no es el lujo —cada quien gasta lo suyo como puede y como la autoridad determine—, sino el contraste. Mientras se investigan operaciones por millones y se reporta el aseguramiento de alrededor de 500 cuentas ligadas al caso, el protagonista posa en la vitrina mundial del dinero viejo. México persigue papeles; Mónaco presume carátulas.
Porque en la República de la impunidad aspiracional, el verdadero amparo no siempre se firma en un juzgado: a veces se lleva ajustado a la muñeca,cuesta mas de 176 mil dólares y brilla mejor bajo el sol de Montecarlo.

Con información: ELNORTE/



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