Visitanos tambien en:

domingo, 9 de agosto de 2026

“MORENA MANDA al RINCÓN a DIPUTADAS de NARIZ DELICADA: USARON a HOMBRES MAYORES como COSTAL de PREJUICIOS”… y, cuando la presión social apretó, les suspendió sus derechos partidistas.


Nayeli Salvatori y Graciela Palomares descubrieron que en política un micrófono no convierte el prejuicio en chiste: sólo lo amplifica. En su podcast DesCasadas, las diputadas poblanas de Morena se burlaron de hombres mayores de 45 años —“huelen a baúl”, “se están pudriendo”— como si el edadismo fuera una ocurrencia de sobremesa y no una discriminación bastante elemental.

Luego vino el protocolo clásico: risa despreocupada, redes incendiadas, “se malinterpretó”, disculpa de emergencia y partido intentando despegarse del derrame. Porque en Morena, aparentemente, la inclusión tiene cláusulas: se defiende a los grupos vulnerables, siempre y cuando no se atraviesen en el guion de un podcast con ganas de hacerse el gracioso.

La sanción: sí castiga, pero no las baja

La Comisión Nacional de Honestidad y Justicia suspendió cautelarmente sus derechos partidistas. 

En términos prácticos, por ahora no pueden participar ni votar en decisiones internas, buscar candidaturas bajo las siglas de Morena ni ocupar encargos en su estructura partidista,es decir: les clausura, temporalmente, la ventanilla para ascender dentro del movimiento.

Pero conviene no venderlo como una decapitación institucional:la suspensión partidista no les quita automáticamente la diputación local. Conservan sus curules, su sueldo, su fuero y su capacidad de legislar, salvo que exista un procedimiento distinto en el Congreso o una resolución posterior que produzca otros efectos. Es decir: Morena les retiró la membresía VIP de manera provisional, no el gafete de diputadas.

El tamaño real del problema

La sanción importa porque el partido pasó, en pocos días y bajo presión social (…solo asi reaccionan), del deslinde estatal —“son opiniones personales”— a reconocer que el asunto rebasaba la incomodidad de una mala broma. Las expresiones se dirigieron contra personas por su edad y apariencia física; no fueron crítica política, sátira al poder ni debate público: fueron el viejo recurso de degradar al otro para obtener risas baratas. 

Y ahí está la contradicción que incomoda: Morena ha construido buena parte de su narrativa alrededor de la dignidad de los sectores históricamente excluidos y de las personas mayores. Resulta complicado sostener esa bandera cuando dos legisladoras convierten el envejecimiento en sinónimo de descomposición, especialmente desde un espacio que ellas mismas controlaban y difundían.

Castigo veloz, vara pendiente

La medida también abre una pregunta inevitable: ¿es una política coherente de cero tolerancia a la discriminación o una reacción acelerada porque el video se volvió viral y vergonzoso? Una sanción partidista tiene valor si no depende de cuántas reproducciones tenga el agravio, de quién sea el acusado o de cuánto ruido haga la oposición.

Porque la enseñanza no debería ser “no digas que los mayores de 45 huelen a baúl frente a una cámara”. Debería ser algo más básico, aunque parezca ciencia ficción para cierta clase política: no uses a la gente como costal de prejuicios, ni siquiera cuando crees que estás haciendo contenido. El chiste se les pudrió antes que los supuestos aludidos. 

Con información: LA SILLA ROTA/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu Comentario es VALIOSO: