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jueves, 24 de septiembre de 2026

“CONTRA ELLOS NO SE PUEDE,TRAEN CASCO de FIERRO”: PROTESTAN contra la CNDH por PROTEGER la IMPUNIDAD MILITAR»… deberían ser entes excepcionales, no entes de excepción.


Desde la sede Héctor Fix Zamudio de la CNDH, las madres y padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa volvieron a topar con elblindaje de campaña que, denuncian, protege al Ejército: un casco de fierro institucional montado sobre una armadura medieval de privilegios, sellos oficiales y lealtades de cuartel que parece volverlo inmune al imperio de la ley.

Los familiares reprocharon a Rosario Piedra Ibarra, presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, una recomendación que —a su juicio— funciona como cobertura de artillería para exculpar a la Sedena de cualquier responsabilidad en los hechos de Iguala, ocurridos en septiembre de 2014. 

Acudieron a exigir explicaciones: por qué desacreditar las indagatorias en las que las propias familias han participado durante más de una década.

“Pedimos que se digne la señora presidenta a recibir a los padres y madres y les informe por qué decidió proteger al Ejército en un caso tan grave como la desaparición de los 43”, reclamó el abogado Isidoro Vicario. El mensaje, en esencia, fue que la CNDH no puede operar como puesto de mando de la versión castrense.

La decepción tiene un filo particular. Las familias esperaban que Piedra Ibarra, hija de Rosario Ibarra de Piedra y hermana de una persona desaparecida, entendiera que en estos casos la empatía no se declama: se traduce en expedientes abiertos, responsabilidades identificadas y mandos sometidos a escrutinio. Pero, según los padres, la institución terminó alineada detrás del muro de contención gubernamental.

Hilda Hernández, madre de César Manuel González Hernández, resumió la sospecha: organismos que presumen autonomía, pero reciben coordenadas del mismo alto mando político. “Dicen lo que la PGR dice, lo que la Sedena dice, lo que la Presidenta dice. Entonces no son autónomos como tal”, afirmó.

Emiliano Navarrete, padre de José Ángel Navarrete, disparó contra la política de protección al Ejército y contra la promesa incumplida de Andrés Manuel López Obrador de no dejar impune el caso. En su lectura, el antiguo comandante civil de la llamada transformación acabó rindiendo honores al uniforme, no exigiéndole cuentas.

La escena vuelve a exhibir el problema de fondo: cuando una corporación porta casco de fierro, armadura de fuero de facto y un escudo de silencio oficial, la justicia queda reducida a tropa ligera frente a una fortaleza. Pero las familias de los 43 mantienen la ofensiva: mientras les quede vida, advierten, no habrá retirada.

Con información: ELNORTE/

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