Tamaulipas es, oficialmente, bajo el gobierno de Morena y Américo Villarreal, el subcampeón nacional de desaparecidos: 13 mil 725 personas borradas del mapa(…hasta las 07:31 hrs de hoy) , pero muy presentes en el horror cotidiano y Héctor de Mauleón,sabe de que se trata.
El país de los cuerpos extraviados
México ya no es un país, es una fosa con himno nacional y elecciones periódicas.
Durante años se dijo “México es una fosa” como metáfora, pero los números ya ni siquiera dejan espacio al recurso literario: más de 3 mil fosas clandestinas localizadas en los últimos años, muchas halladas no por el Estado, sino por las madres que rascan la tierra con las uñas.
Mientras tanto, la Comisión Nacional de Búsqueda decidió desaparecer el mapa de fosas, porque aquí no se investiga a los criminales, se edita el horror en tiempo real.
Tamaulipas, subcampeón del infierno
En este campeonato macabro, Tamaulipas presume plata: 13 mil 725 personas desaparecidas y no localizadas, según el propio Registro Nacional.
No es un estado, es un gran paredón con mar al fondo, un tramo de frontera donde las personas se desvanecen como si la ley de la gravedad no aplicara para los cuerpos, solo para las estadísticas.
Cada cifra es un expediente que nunca se abrió, una carpeta que se perdió y un funcionario que se cuidó más del puesto que de la gente.El arte oficial de maquillar muertos
La receta del gobierno es simple: si no puedes con la tragedia, manipula Excel.
Causa en Común muestra cómo los números oficiales están rasurados, recortados, planchados, como si fueran encuestas de popularidad y no vidas truncadas.
Jalisco reconoce 235 fosas entre 2018 y 2026, pero el conteo hemerográfico habla de 708; casi 500 fosas que el Estado no vio, no quiso ver o decidió esconder debajo de la alfombra institucional.
El país de los 130 mil nadie
Hasta ahora, se habla de 130 mil desaparecidos en México, pero solo existen 3 mil 860 carpetas de investigación; lo demás son oraciones, mantas, y fichas de búsqueda que envejecen más rápido que las autoridades.
El gobierno dividió la tragedia en tres bloques de cinismo: 43 mil personas sin datos mínimos para buscarlas, 46 mil con datos insuficientes y otras 40 mil que, según sus bases, siguieron haciendo trámites después de desaparecer.
Es decir: estadios llenos de gente que el sistema reduce a ruido administrativo, como si un registro en el IMSS bastara para revivir a alguien que no volvió a casa.
Instituciones decorativas
La Comisión Nacional de Búsqueda, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos funcionan como una especie de escudo humano, pero al revés: no protegen a las víctimas, protegen la imagen del gobierno.
Cuando deberían estar al frente con las buscadoras, aparecen atrás redactando comunicados obsecuentes, esos boletines donde todo va “avanzando” mientras el país se sigue pudriendo bajo sus pies.
El resultado es un país donde sobran cuerpos sin nombre, sobran nombres sin cuerpo y faltan Estado, vergüenza y justicia.

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