La versión del esposo de Carolina Flores es tan absurda como macabra: convivió casi 24 horas con el cadáver de su esposa, dejó que su madre huyera y ahora pretende venderlo como acto de “buen padre preocupado”.
El día que matan a Carolina… y el hijo se queda “a cargo”
Carolina Flores, exreina de belleza, es asesinada a balazos dentro de un departamento en Polanco, presuntamente por su suegra, Erika N, el 15 de abril. Ahí estaba también Alejandro Sánchez, esposo de Carolina e hijo de la presunta asesina, testigo privilegiado de cómo su propia madre convertía la cocina en escena de feminicidio.
Lo que en un país mínimamente funcional detonaría llamadas al 911, patrullas, peritos y detenciones inmediatas, en este caso se volvió un raro experimento de convivencia: el hombre se quedó en casa con el cuerpo de Carolina durante un día entero, mientras la madre homicida aprovechaba el vacío para desaparecer con toda calma.
La coartada del “padre responsable”
De acuerdo con el testimonio de Reyna Gómez Molina, madre de la víctima, Alejandro le explicó que no llamó a la policía porque tenía miedo de que se lo llevaran detenido y el bebé terminara en una casa hogar. Según él, su prioridad no era una mujer recién asesinada a tiros, sino grabar videos para instruir a terceros sobre cómo alimentar al bebé “en lo que él iba a estar ausente haciendo todos los trámites”.
La escena es grotesca: el cadáver de Carolina tendido en el departamento, la suegra en fuga y el marido grabando tutoriales estilo “papá bloguero”, pero en modo carpeta de investigación por feminicidio. La madre de Carolina, que escucha esta versión, no sabe si llorar por su hija, por su nieto o por el nivel de cinismo de su yerno.
El punto más sórdido: la lactancia del horror
Los reportes del periodista C4 Jiménez empujan el caso directo al terreno de lo inenarrable: según su información, Alejandro habría intentado alimentar al bebé del cuerpo de Carolina, convencido de que aún estaba en periodo de lactancia. Es decir, mientras la autoridad brillaba por su ausencia, alguien decidió que la frontera entre necrofilia del cuidado y “amor paternal” era un tema opinable.
C4 Jiménez detalla que la cámara con sensor de movimiento que Carolina instaló para vigilar al bebé registró todo lo que pasó con la suegra y las horas posteriores. Y remata en X: “Según su esposo, él permaneció un día con el cuerpo tratando de alimentar al bebé, pues aún está en lactancia”, mientras la Fiscalía de la CDMX ya preparaba la orden de aprehensión contra la señora Erika.
La cronología que delata
El feminicidio ocurre el 15 de abril; la autoridad se entera formalmente hasta el 16. Es en ese lapso, ese día fantasma entre el crimen y la denuncia, donde caben todas las omisiones, todas las decisiones “paternales” de Alejandro y la cómoda huida de Erika N.
No es solo un desfase de horas: es un día entero en el que el cuerpo de Carolina no es una víctima, sino un estorbo logístico que el entorno administra como puede, entre excusas de custodia, miedo a la cárcel y un sospechoso silencio institucional. Mientras tanto, Erika N ya no está y la Fiscalía anda detrás de ella con una orden de aprehensión que llega, como siempre, después de que la puerta estuvo abierta 24 horas.
Erika N: suegra prófuga, sistema rebasado
De Erika N solo se sabe que es la presunta autora material del asesinato, que es suegra de Carolina y madre del hombre que convivió un día con el cadáver. Su paradero es “desconocido”, un clásico de la literatura penal mexicana, aunque la Fiscalía de la CDMX asegura que su búsqueda está “activa” y que la orden de aprehensión ya está girada.
Mientras la exreina de belleza se convierte en cifra y escándalo mediático, la historia oficial intenta acomodar el horror dentro de un guion procesal: suegra homicida, esposo que no denuncia, bebé en medio y una madre de víctima que tiene que enterarse después de que todos ya tomaron decisiones sobre el cuerpo de su hija. Lo estremecedor no es solo el crimen, sino la normalidad con la que se administró un feminicidio como si fuera un trámite doméstico más.
Con informacion: ELUNIVERSAL/GRAFICO

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