En el Congreso local de Nuevo León no alcanzó para subirle el sueldo a los trabajadores, pero curiosamente sí hubo margen —y entusiasmo— para armar la temporada oficial de dádivas con cargo al erario. Porque cuando se trata de festejar a “las niñas y los niños”… y de paso tomarse la foto, el dinero siempre aparece.
Los diputados locales “rescataron” una bolsita de apenas 3 millones de pesos para celebrar el Día de la Niñez, el Día de las Madres y lo que se acumule. No es gasto, dirán; es inversión en sonrisas… y en posicionamiento territorial.
La mecánica es simple y conocida: 120 mil pesos para cada coordinador de bancada —ocho en total— y 60 mil para cada uno de los 34 legisladores de tropa. En números redondos, 960 mil pesos para las cúpulas y 2 millones 40 mil para el resto. Democracia presupuestal: todos alcanzan su tajada, pero no todos igual.
El detalle que revela la lógica real del reparto es que esta bolsa incluso creció respecto a la del año pasado. Sí, en medio de la cantaleta permanente de que “no hay presupuesto”, los recursos para inflables, rifas y electrodomésticos sí encontraron cómo multiplicarse. Prioridades, le llaman.
Y por si había duda del enfoque, las propias fuentes legislativas lo explican sin rubor: el dinero es para juguetes, comida, shows infantiles, renta de sonido… y, claro, rifas. Es decir, el kit completo del clientelismo festivo versión 2026.
Todo esto ocurre mientras el mismo Congreso se escuda en la “reconducción presupuestal” para justificar por qué no hay incrementos salariales ni recursos suficientes para otras áreas. Para la nómina, austeridad. Para el aplausómetro electoral, barra libre.
Como cereza en el pastel, los legisladores no llegaron a estas celebraciones con las manos vacías: además del fondo festivo, se embolsaron un mes extra de aguinaldo (porque uno no es suficiente) y 160 mil pesos adicionales por concepto de bono legislativo. El espíritu navideño, al parecer, dura todo el año en el Poder Legislativo.
Así, entre brincolines, rifas y discursos sobre “el futuro de México”, los diputados convierten el presupuesto público en una kermés permanente. Una donde los niños reciben juguetes, las madres electrodomésticos… y ellos, votos envueltos para llevar.
Con informacion: ELNORTE/

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