Visitanos tambien en:

viernes, 27 de marzo de 2026

LOS «ENCAPUCHADOS del COBAEM»: CON «PASOS TACTICOS y SIMULACION de TIROTEOS JOVENES RETRATAN VIOLENCIA MICHOACANA en 6 MINUTOS de VERDAD y CENSURA»…ganaron y enseguida pedieron con amago de meterlos al bote.


En Michoacán ya no hace falta ver documentales sobre la violencia: basta con asistir a un concurso escolar. En el municipio de Contepec, un grupo de estudiantes del Colegio de Bachilleres (Cobaem) decidió ponerle ritmo a la tragedia nacional con una coreografía que descolocó a todo el aparato institucional. Encapuchados, con chalecos antibalas, pantalones de camuflaje y rifles de asalto —de utilería, pero no por eso menos simbólicos—, ganaron la fase regional del Concurso de Bailes Sectoriales… hasta que el propio colegio decidió cancelarles el pase al estatal. El argumento: “no fomentemos la violencia”.

Durante seis minutos, los jóvenes ejecutaron la danza contemporánea más incómoda del sexenio. Entre pasos tácticos y simulaciones de tiroteo, proyectaron el rostro del alcalde Enrique Velázquez Orozco —asesinado en 2022— con la palabra “ASESINADO” en rojo. Una voz narraba su historia hasta que dos bailarinas le apuntaban y lo “mataban” otra vez en escena. 

El recurso se repitió con un desfile póstumo: César Arturo Valencia, de Aguililla; Yolanda Sánchez, de Cotija; Salvador Bastida, de Tacámbaro; y finalmente Carlos Manzo, de Uruapan, asesinado en plena calle. No era un baile: era un obituario con música tribal.

El acto cerró con la voz de la presidenta Claudia Sheinbaum presentando su “Plan Michoacán por la Paz y la Justicia”. Mientras sonaba aquello de que “la seguridad no se sostiene con guerras sino con justicia”, los estudiantes caían abatidos al suelo y un “ángel” (una alumna vestida de blanco) cruzaba el escenario como metáfora de la paz prometida que nunca llega.

El COBAEM reaccionó con un comunicado digno de un rosario burocrático: desaprueba toda “apología del delito” y exhorta a fomentar “valores positivos”. Traducido: la denuncia artística incomoda más que los hechos que la inspiran. Porque mientras los jóvenes ensayan montajes, sus alcaldes caen a balazos y sus comunidades siguen bajo control de grupos armados.

El Gobierno estatal fue más franco —o más carcelario—: recordó que quien “provoque públicamente la comisión de delitos o haga apologías” puede enfrentar hasta seis meses de prisión y multas de hasta 150 UMAs (unos 17 mil pesos). Una advertencia absurda en un estado donde las verdaderas apologías las hacen los sicarios filmándose con fusiles reales.

El resultado: unos adolescentes sancionados por representar la violencia, en un lugar donde ni los adultos pueden explicar cómo sobrevivirla. Michoacán, una vez más, convierte su tragedia en performance. Y esta vez, los censores no entendieron que los estudiantes no celebraban la muerte: la estaban bailando porque la viven todos los días.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/JOAQUIN PATIÑO/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu Comentario es VALIOSO: