EL «MANAZO AUTORITARIO»: «INSTITUTO SUECO EXHIBE la DEMOCRACIA de MEXICO en PROCESO de DESMANTELAMIENTO en su INFORME V-DEM 2026″…una decisión política tomada desde el poder electo para ir tirando las reglas una por una.
India, Perú, Hungría, Serbia y Senegal son más democráticos que México. Desde hace dos años nuestro país es “una autocracia electoral”, advierte el diagnóstico del Instituto V-Dem en su informe 2026
Cada año, el instituto sueco revisa la evolución de más de 600 indicadores para cada país que reflejan el estado de su democracia, apoyándose en una red de varios miles de investigadores de todo el mundo.
México, según V‑Dem 2026, ya no está “en riesgo” de autocratizarse: se autocratizó, se estacionó ahí y hasta le pusieron placa oficial de “autocracia electoral” desde 2024.
Que dice:
América Latina y el Caribe es la segunda región más democrática del mundo en 2025. Alcanzó su punto máximo en ambas medidas de democracia a principios de los años 2000 y está en declive desde entonces. Aunque las mejoras en Brasil provocaron un repunte notable en los promedios ponderados por población en 2023, los deterioros en Argentina, México y Perú están revirtiendo de nuevo esa tendencia.
Cómo ve V‑Dem a México
México es uno de los 44 países que hoy están en proceso de autocratización, es decir, de desmantelar su propia democracia de forma sostenida.
Es un “autocratizador autonomo”: no es resaca de una guerra civil ni de un colapso institucional, es una decisión política tomada desde el poder electo para ir tirando las reglas una por una.
Empezó a caer en 2019, después del triunfo de López Obrador y Morena en 2018, y el desplome ya lo coloca entre los 10 casos de autocratización más graves del planeta.
Del “cambio” al manazo autoritario
V‑Dem lo describe como un caso raro en la ola actual: autocratización empujada por una izquierda populista que llega prometiendo regeneración y termina erosionando contrapesos, jueces y libertades al viejo estilo caudillista
Morena se apodera del Ejecutivo, amarra mayoría legislativa y decide que el Poder Judicial también debe obedecer a la “voluntad popular”, para eso impulsan la elección generalizada de jueces, es decir, la partidización abierta de los tribunales.
En la película de V‑Dem, México no está “corrigiendo” un sistema corrupto, está usando la bandera anticorrupción para concentrar poder y eliminar reglas incómodas.
El régimen mexicano ya está reclasificado como “autocracia electoral”: todavía hay elecciones y boletas, pero el piso está inclinado, el árbitro bajo asedio y los contrapesos convertidos en muebles decorativos.
La caída en el índice de democracia liberal (LDI) es tan fuerte que México aparece al lado de joyas como India, Hungría, Serbia, Perú y compañía, todos graduados en la maestría de cómo vaciar una democracia desde dentro sin cancelar las elecciones.
En el ranking 2025, México ronda el lugar 110 de 179 países en democracia liberal, por debajo de India, Perú y Senegal, o sea: la “potencia moral” latinoamericana se codea estadísticamente con semiautoritarismos de manual.
La región y el bochorno
En América Latina y el Caribe, la gráfica regional venía de un pequeño respiro gracias al giro de de Brasil, pero el tridente Argentina‑México‑Perú se encarga de volver a jalar la línea hacia abajo.
México no es espectador del declive regional, es uno de los motores: está en la lista corta de países que arrastran el promedio democrático hacia el piso.
Mientras algunos vecinos hacen esfuerzos por salir del hoyo, México aporta su granito de arena para que el continente siga siendo caso de estudio sobre cómo arruinar una transición democrática en pocas décadas.
Democracia zombie con credencial de elector
V‑Dem enfatiza que más de la mitad de los autocratizadores eran democracias cuando empezó la caída, y que en la mayoría la democracia terminó de plano rota; México ya cruzó ese umbral: oficialmente dejó de ser democracia y pasó al club de las autocracias con elecciones.
En el mapa global de “democratizadores vs. autocratizadores”, México aparece claramente debajo de la línea diagonal: empezó mucho más arriba y hoy se ubica en niveles de democracia propios de régimen trucado, aunque todavía presuma urnas y campañas.
El mensaje implícito es brutal: México es el ejemplo de laboratorio de cómo ganar por la vía democrática para luego usar esa legitimidad para desarmar la democracia, todo envuelto en discursos de pueblo, patria y transformación.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: