La caricatura de Paco Calderon,en El Norte ,presenta a la Presidenta Claudia Sheinbaum como una figura encerrada en una burbuja de consignas recicladas, más dedicada a repetir eslóganes y pretextos que a asumir el papel sobrio y eficaz de una jefa de Estado.
Elementos de la imagen
- Sheinbaum aparece tirada dentro de una gran burbuja que dice “Diálogo circular”, soplando otras burbujas con frases: “Pongan su denuncia”, “No va a haber preguntas”, “El fraude de Calderón”, “Son racistas, clasistas”, “España nos debe disculpas”, “Estamos por la autodeterminación de los pueblos”, “Democracia participativa”, “El pueblo”, “Humanismo mexicano”, “El presidente López Obrador”, etc.
- Abajo se ve un atril vacío, con micrófonos, como si la conferencia de prensa estuviera formalmente montada, pero el contenido real fuera puro aire: burbujas que no tocan la realidad ni abren diálogo auténtico.
Crítica al “diálogo circular”
- El término “diálogo circular” viene de la narrativa de las mañaneras, ahora reciclada por Sheinbaum para definir sus propias conferencias como espacios de intercambio entre gobierno, medios y ciudadanía.
- La caricatura revienta esa premisa: el diálogo no avanza, gira sobre los mismos lugares comunes, se encierra en sí mismo y se protege en una burbuja donde la presidenta se siente cómoda repitiendo el repertorio lopezobradorista.
- En vez de responder preguntas incómodas o dar datos concretos, se ofrece un menú de frases hechas que funcionan como cortinas de humo: “pongan su denuncia” como respuesta automática a cualquier caso; “no va a haber preguntas” como clausura del escrutinio.
Compendio de pretextos
- Las burbujas muestran cómo se instrumentalizan viejos agravios y conceptos abstractos como coartadas:
- “El fraude de Calderón” sirve para justificar errores presentes echando mano del pasado.
- “España nos debe disculpas” y “estamos por la autodeterminación de los pueblos” reeditan la retórica nacionalista de AMLO frente a España y otros países, usada como desvío cuando el gobierno recibe críticas externas.
- “Son racistas, clasistas” descalifica a críticos y opositores sin entrar al fondo de los señalamientos.
- Más que un discurso programático, lo que se ve es un arsenal de frases defensivas, aptas para cualquier tema, que evitan respuestas específicas y colocan a la presidenta como víctima o guardiana del “pueblo”, nunca como responsable directa.
De estadista a arguendera
- Un estadista se asocia con rigor, datos, decisiones difíciles y conducción institucional; aquí la presidenta aparece como una figura casi adolescenta, jugando con un frasquito de jabón, entretenida en hacer burbujas mientras el país (representado por el atril vacío) queda sin conducción seria.
- La caricatura subraya que Sheinbaum no ha roto con el estilo de gobierno de su antecesor, sino que lo imita: repite el “humanismo mexicano”, la centralidad del “pueblo” y la retórica de la “democracia participativa”, pero todo queda en habladuría, sin sustancia, como espuma que se desvanece.
- La caricatura la baja del pedestal de estadista y la coloca en el registro del chisme político y el arguende mediático, donde el peso de la palabra se devalúa en favor del slogan y la ocurrencia.
Con informacion: ELNORTE/PACO CALDERON/

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