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martes, 24 de marzo de 2026

«ESTRATEGIA de HARFUCH y MILITARES que CONFUNDE GUERRA con DAR SEGURIDAD YA CRUZÓ la RAYA de los 3,000 ASESINATOS y 3,520 DESAPARECIDOS en SINALOA»…no son un fallo del modelo: son su resultado lógico.


Sinaloa acaba de cruzar la raya de los 3 mil asesinatos en la “guerra Guzmán‑Zambada” ,en medio de una estrategia federal y estatal que ha confundido guerra con dar seguridad, pues claramente se han privilegiado las capturas y las incautaciones para inflar egos ,en ves de cumplir con la obligación constitucional de proteger integridad y bienes de los ciudadanos ,en ese orden.

El parte de guerra disfrazado de informe

Desde septiembre de 2024, la disputa interna entre chapitos y mayitos,atizada y propiciada por los malos oficios del gobernadorde Morena,Ruben Rocha Moya, convirtió Sinaloa y las dos facciones del cartel en una imparable maquina de matar (3,001) ,levantar (3,520) y despojar autos (10,259).

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Seguridad de cartón

El relato oficial insiste en que hay “golpes históricos” al Cártel de Sinaloa: capos detenidos, laboratorios reventados, rutas “aseguradas”, mientras los cuerpos se siguen apilando como si fueran daños colaterales contables.

La prioridad no parece ser que dejen de matar, sino acumular decomisos para la foto: armas en mesa, paquetes de droga apilados, cifras bien redondas para la mañanera, pero ni un barrio duerme más tranquilo.

La guerra interna del cártel se extiende a Mazatlán, aumentan asesinatos más de 200 por ciento y la desaparición se vuelve política pública de facto; pero en los discursos solo aparecen cuando conviene hablar de “daños que causa el narco”, nunca de la responsabilidad del Estado.

Guerra sin seguridad

Llevan casi dos décadas reciclando el mismo guion: cambiar nombres a la “estrategia” mientras la variable fija es la sangre, como lo documentaron desde la “guerra contra el narco” de Calderón: ejecuciones, desapariciones, tortura, y un Estado que se hace el ofendido cuando se lo recuerdan.

Ahora repiten el truco: dicen que con más detenciones y más aseguramientos viene la paz, pero las cifras de homicidios y desaparecidos en Sinaloa colocan al estado en tasas similares o peores a los años más crudos de la militarización que han dejado saldo de mas de 733,940 cadaveres.

La ecuación es brutal: la “guerra” entre facciones privadas se libra en territorio público, con población civil como campo de tiro, mientras el gobierno juega a árbitro ciego que solo ve lo que puede anunciar en conferencia con logros de un ejercito de soldados, pero ocultando el ejército de victimas.

Contabilidad macabra

  • Contar tres mil asesinatos como si fueran una estadística de productividad no es informar: es institucionalizar la masacre, normalizar el dato hasta volverlo paisaje.
  • Cada cuerpo entra a la tabla de Noroeste por el hueco exacto por el que se cuela la omisión del Estado: el expediente que no se investiga, la patrulla que no llega, el operativo que se arma para decomisar kilos pero no para salvar vidas.
  • Si la vara de éxito sigue siendo cuántas toneladas de droga decomisan y cuántos “objetivos prioritarios” exhiben, los 3 mil asesinatos no son un fallo del modelo: son su resultado lógico, su KPI real.

Con informacion: NOROESTE/

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