Visitanos tambien en:

domingo, 1 de marzo de 2026

«NO,NO son del SUR,son del CONTADOR»: «DENUNCIAN EXTORSIONADOR de ALCOHOLES y CIGARROS de los ESCORPIONES de MORENA de BETO y AMERICO en MATAMOROS»…tratándose de extorsión, reforma a la ley permite que víctima ya no se ponga primero en la fila de los sacrificados.

Mientras el gobierno de Morena y Americo Villarreal pedian el viernes en Reynosa en esas pomposas mesas de IN-seguridad que ciudadanos “denuncien la extorsión” como si fuera antídoto, en la calle la denuncia ya viene con “kit completo” (rostro, nombre, señalamientos) y aun así el Estado luce abrazando el problema que en Reynosa se llama Mario Guitian Rosas,alias La Chispa,pero en Matamoros cambia de rostros y apellidos,tambien ligados al gobernador.

En Tamaulipas la extorsión no “empieza a crecer” como dice AMERICO: florece con fertilizante oficial, con riego de miedo y con el solazo de la impunidad. Y cuando el comerciante tiembla —porque aquí no se tiembla por deporte—, desde el micrófono llega el regaño pedagógico: que denuncien, que colaboren, que “participen”, porque el gobierno “no tiene bola mágica”. 

Eso dijo el gobernador Américo Villarreal Anaya en Reynosa: que hace falta “sociedad participativa y colaborativa”, que existen mecanismos como el 089 o la Fiscalía Digital para denunciar y entonces sí, actuar.

Que dice la reforma en materia de extorsión que ya es ley vigente

La reforma recién aprobada obliga al propio Estado a intervenir, pues ya se escribió en las Reformas que, tratándose de extorsión, la víctima no tiene por qué ponerse primero en la fila de los sacrificados.

Qué cambió con la reforma

  • A nivel federal se modificó el artículo 73 para facultar al Congreso a expedir una Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar los Delitos en Materia de Extorsión, y Tamaulipas fue de los primeros congresos en aprobar la reforma constitucional correspondiente.
  • El diseño de la nueva ley prevé que la extorsión se persiga de oficio, es decir, que las autoridades puedan iniciar investigación sin necesidad de que la víctima presente querella formal, justo para romper el círculo de miedo y represalia.
  • La Estrategia Nacional contra la Extorsión, de la que forma parte esta reforma, incluso plantea centros de denuncia especializados, uso del 089 y canales digitales, reconociendo que muchas extorsiones se cometen por teléfono o redes.

Que dejen de hacerse tarugos

  • Si la extorsión ya es delito que se persigue de oficio, el cuento de que “sin denuncia no tenemos bola mágica” queda viejo: la bola mágica se llama inteligencia e investigación, y la Constitución ya autorizó usarla sin exponer a la víctima como carne de cañón.
  • Las publicaciones en redes donde comerciantes describen el modus operandi, identifican al presunto cobrador y ubican zona de operación son indicios públicos que, a la luz del nuevo marco, deberían bastar para abrir carpeta de oficio, recabar datos de contexto y, si procede, judicializar; lo que no se vale es ignorarlas y seguir exigiendo “actas” a quien ya vive bajo amenaza.
  • hoy el gobierno no solo tiene facultad, sino obligación reforzada de actuar frente a cualquier noticia criminal de extorsión —incluida la que grita desde Facebook—, de modo que culpar al ciudadano por no denunciar es otra forma de encubrimiento político, no de prevención.

Asi que la escena sería chiste si no fuera amenaza: el ciudadano expuesto, la autoridad pidiendo “datos”, y el crimen organizado cobrando “cuota” como si fuera el verdadero gobierno (…lo son) con un impresionante listado de quienes pagan renta o se mueren.

La paradoja es brutal: mientras el discurso oficial se recarga en la denuncia anónima, en redes la denuncia aparece sin anonimato, con la cara por delante, con nombre y apellido, y hasta con señalamientos de domicilio; una acusación que, por su forma y su fondo, calza con el patrón de control territorial y cobro sistemático que se atribuye a las facciones del Cártel del Golfo en Matamoros y Reynosa, donde la extorsión está en el menú criminal.

Y ahí es donde el guion del gobernador pazguato y blandengue se vuelve ofensivo: porque el llamado a denunciar ocurre en el mismo clima político donde se multiplican señalamientos de colusión —por sospecha, por indicios, por relatos acumulados— y donde el mensaje público no alcanza a esconder lo esencial: que el Estado exige confianza cuando no garantiza consecuencias.

En el caso Reynosa, el propio gobernador reconoce que la extorsión requiere “atención prioritaria” y que los comerciantes reportan presiones y amenazas; o sea, el problema está diagnosticado, pero la receta sigue siendo “denuncie usted” y espere sentado.

El caso Matamoros

La denuncia de extorsión trae todo el expediente menos el sello de la Fiscalía: modo de operar, beneficiario y hasta la marca del cigarro que hay que comprar a la fuerza.

Cómo funciona la extorsión denunciada…en redes (mas que suficiente de acuerdo con la nueva ley)

Al denunciante como a muchos mas,los obligan a comprar un cigarro/tequila específico y “la cantidad que él quiera”, no porque se venda, sino porque es la ficha obligatoria para seguir abierto; es la “cuota disfrazada de producto”.

La amenaza es clara: si no se consume lo que el cobrador ordena, este “le dice a su comandante” para que cierren el negocio o “lo levanten”, sabiendo que se trata de pequeños comercios que apenas juntan para la renta.

El miedo a denunciar formalmente se explica solo: si el tipo tiene jefe, zona, domicilio conocido y sigue operando, la apuesta racional del comerciante es sobrevivir, no convertirse en héroe anónimo de ministerio público.

En el texto se aclara que hay múltiples quejas ciudadanas previas con el mismo nombre y la misma dirección, lo que pinta una extorsión serial, no un pleito personal.

El perfil del cobrador

  • El sujeto es señalado como “encargado de licores del CDG por extorsión en Matamoros”, es decir, no solo cobra, administra la imposición de una marca/negocio ligado a la estructura criminal, como franquicia del terror.
  • Aparece exhibido con nombre y apodo, vinculado al control de una zona específica (colonia Lázaro Cárdenas), donde se le adjudican visitas sistemáticas a pequeños negocios para imponer el famoso cigarro/tequila.
  • La imagen sentadito en la barra, cerveza en mano, no es postal turística: es el retrato del cobrador que se sabe protegido, que posa confiado porque en este ecosistema el riesgo lo corren quienes pagan, no quien cobra.
  • El mensaje final de la publicación de Carlo Vela es un dardo directo al poder local: etiqueta al Gobierno Municipal y al gobernador para recordarles que el extorsionador “tiene rostro, nombre y dirección”, y que si no actúan no es por falta de denuncia, sino por exceso de impunidad.

Y no,no son del sur de Tamaulipas

Con información: Carlo Vela/

«MILITARES y POLICIAS siguen LLEGANDO DESPUES de la BALACERA y CASI a la HORA del VELORIO en SINALOA»…hay boletines triunfalistas, pero no se mueve un centímetro la curva de homicidios, levantones y robos de carro.

Mazatlán parece “pacificada” en las grafiquitas oficiales, pero en la calle manda una guerra intestina del Cártel de Sinaloa que levanta, ejecuta y roba con la misma burocracia con la que el gobierno llena oficios.

Ciudad sitiada, teatro del absurdo

Soldados, marinos y policías cercan colonias completas como si el puerto fuera Fallujah, acordonan escenas, ponen conos naranjas y posan para la foto; luego se van, y los mismos pistoleros vuelven a cazar gente en moto o en carro como si nada.

Un motociclista puede cruzar Ejército Mexicano a la altura de Palos Prietos y terminar con el cuerpo destrozado por balas y fracturas, mientras un sedán abandonado queda como único testigo de que aquí la vida se extingue a la velocidad de una persecución.

La coreografía siempre es la misma: disparos, persecución, choque, muertos, patrullas que llegan tarde y un comunicado que no explica nada, porque la consigna es administrar cadáveres, no evitar que se produzcan y si lo estan intentando, es claro que no lo estan logrando.

La “Ola”: cifras de una guerra perdida

El propio conteo de Noroeste al 26 de Febrero, reconoce que, desde que se soltó la disputa entre Guzmán y Zambada, Sinaloa vive montado en una “Ola” de violencia que no baja: más de 2 mil 700 asesinatos y más de 3 mil 100 personas privadas de la libertad hasta finales de enero.

En el mismo periodo ya rebasaron los 9 mil vehículos robados, una industria paralela que funciona como financiera del crimen y que ocurre bajo las narices de todos los retenes militares que juraban venir a “blindar” el estado con fuerzas especiales.

La cereza del pastel son los más de 3 mil detenidos y alrededor de 170 abatidos: un número que sirve para boletines triunfalistas, pero que no mueve un centímetro la curva de homicidios, levantones y robos de carro.

Las tres violencias que desnudan el fracaso

El mismo Noroeste lo admite: los tres delitos que definen la pesadilla sinaloense son homicidios, privaciones de la libertad y robo de vehículos; ahí es donde debería medirse el éxito de cualquier estrategia, y ahí es precisamente donde el gobierno fracasa.

Las privaciones de la libertad incluso superan a los homicidios: hay miles de denuncias y fichas abiertas por gente que simplemente desapareció en manos de comandos, mientras el discurso oficial se entretiene presumiendo que bajaron “x por ciento” los asesinatos según el SESNSP.

El robo de vehículo mantiene promedios cercanos a 19 unidades al día, una fábrica de capital ilícito que financia patrullas sicarias, escoltas privadas del narco y operaciones diarias, mientras el ciudadano común reza para que al menos le dejen vivo el cuerpo aunque se lleven el carro.

Una estrategia que detiene, pero no contiene

La estrategia oficial es reactiva hasta la caricatura: llegan después de la balacera,a veces a la hora del velorio, levantan casquillos, custodian el cadáver y, con suerte, detienen a algunos operadores de cuarta categoría; la estadística de “personas detenidas” crece, pero las gráficas de homicidios y levantones se mantienen tercamente altas.

Made with Flourish • Create a chart

Los propios boletines destacan enfrentamientos donde hay abatidos y aseguramientos espectaculares de armas y vehículos, pero en la misma nota aparece el recordatorio: la ola no se ha contenido y las cifras siguen acumulándose día tras día.

Es la lógica del exterminio administrativo: mientras la autoridad capture a alguien y le llame “objetivo prioritario”, puede darse por bien servida, aunque la estructura criminal se haya limitado a reemplazar al caído con otro muchacho dispuesto a morir y seguir cobrando piso.

Dos facciones, un solo infierno

La disputa interna del Cártel de Sinaloa entre la facción de los Guzmán y la de los Zambada con ayuda de los malos oficios del gobernador de Morena con vocación de Narco, convirtió al estado en un tablero donde cada colonia es casilla a disputar, y el resto de la población, simple daño colateral con CURP.

Mientras ellos se reparten rutas, bodegas y territorios, el saldo cotidiano es el de siempre: motociclistas acribillados, jóvenes levantados que terminan apareciendo en camionetas abandonadas, familias enteras despojadas de sus vehículos en carretera.

Y frente a eso, el gobierno presume que “ha reducido a la mitad” el promedio de homicidios en los últimos meses, mientras los desaparecidos se sitúan precisamente en la cantidad que reducen una entidad donde lastimosamente desaparecer equivale a morir. Las fosas, los desaparecidos y los robos de vehículo no son errores de captura en el Excel,sino síntomas de una plaza completamente fuera de control con triunfos intermitentes de detenidos de alto impacto que nunca impactan en lo social,en la seguridad.

Con información: NOROESTE/

¿VAN a QUERER MAS ?: EL «MENCHITO TARAREABA el CORRIDO y entre COMPAS le CONTO al MARIO PELON del CDG cuando DERRIBARON HELICOPTERO del EJERCITO y el MACIZO HIZO el RESTO»…una cadena perpetua vino después.


En los pasillos de la cárcel federal, Rubén Oseguera, El Menchito, cuelga el teléfono y canturrea una canción.

—¿Qué cantas? —le pregunta Mario Ramírez Treviño, El Pelón, miembro del Cartel del Golfo, vecino de celda del Menchito.

—Un corrido que nos compusieron, sobre el helicóptero que tumbamos —le dice lleno de orgullo el hijo de Nemesio Oseguera, El Mencho.

El corrido “¿Van a querer más?» lo compuso Enigma Norteño. “Ando en una granja mientras me busca la DEA / Me ven apostándole a mis gallos de pelea”, cantaba. Ese verso era sobre su padre, también apodado El Señor de los Gallos. 

Sin que se lo preguntara, El Menchito le cuenta al Pelón detalles del asunto del helicóptero militar, derribado de un bazucazo por el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en 2015. 

El Gobierno federal intentaba capturar al líder de la organización criminal en un operativo en Jalisco. En ese momento, le dice El Menchito, él estaba con su papá en un escondite. Tomó una bazuca y se la entregó a un sicario que les acompañaba, “un tal 80”, que fue quien hizo el disparo. Los tres vieron cómo se desplomaba la aeronave, en la que murieron nueve uniformados. El Menchito estaba orgulloso de su participación en la hazaña que evitó la captura de su padre. Ese evento, salvar a su papá, los unió más que nunca y transformó profundamente al Menchito.

Este es el relato que dio el Pelón a fiscales de Estados Unidos en el juicio que condenó al Menchito a cadena perpetua, y que este apeló recién en diciembre. 

El Pelón, que murió bajo detención en EE UU el año pasado, hizo una observación ante los fiscales sobre el carácter de su vecino de celda y la influencia de su padre en él. El Pelón coincidió dos veces con El Menchito en el Altiplano, la prisión de máxima seguridad donde había varios narcos, entre ellos Joaquín Guzmán, El Chapo, que escapó de ahí. La primera vez que lo trató, contó, El Menchito “era calmado. Llegó con una actitud seria y calmada”. Para la siguiente ocasión, tras el derribo del helicóptero militar, “era más violento, más agresivo. No era el mismo, se portaba diferente”. Los fiscales que tomaban su testimonio le preguntaron si el Menchito mencionó algo que explicara su transformación. El Pelón dijo que —según lo que le contó el propio Menchito— fue el evento del helicóptero y el hecho de que su padre le dijera que él era el segundo al mando del cartel. El heredero.

Sin embargo, el CJNG ha quedado descabezado, con el Menchito en prisión y el Mencho, muerto. Apenas tres fotos viejas se conocían del líder del cartel jaliscience, un capo elusivo para el ojo público, de cuya vida poco se sabía. Ese vacío de información ha originado estos días retratos periodísticos tan disímiles que parecen referirse a personas opuestas. 

Que El Mencho usaba minas antipersona para protegerse. Que ordenaba el canibalismo entre sus sicarios. Que llevaba la contabilidad de su imperio en hojas de papel hechas a mano o en computadora. Que tenía una enfermedad renal. Que era un romántico —el seguimiento a una de sus parejas fue crucial para dar el golpe en su contra—. Que jugaba videojuegos. Que escribía oraciones y su letra era bonita.

Washington ha recolectado grandes cantidades de información que permiten aproximarse al carácter de Nemesio Oseguera, a partir de intervenciones telefónicas y del testimonio de miembros del CJNG que lo trataron directamente y testificaron en el juicio del Menchito. Los rasgos extraíbles sobre El Mencho derivan, en gran parte, de su relación con su único hijo varón, al que protegía en extremo. 

Los relatos, dispersos en decenas de documentos judiciales revisados por EL PAÍS, muestran cómo el capo proyectó su influencia sobre su hijo, que se volvió una extensión de su violenta sombra, su hombre de mayor confianza, su intermediario predilecto y, finalmente, su anhelado heredero.

Herminio Ancira, El Indio, fue otro testigo privilegiado de la manera en que padre e hijo administraban el cartel, hasta convertirlo en un imperio. El Indio conoció al Mencho en 2009 y comenzó a hacer trabajos menores para la organización criminal, que nacía con el nombre simple de Cartel de Jalisco (el apelativo “Nueva Generación” se lo daría El Menchito, según su relato). 

El Indio se convirtió en policía municipal y desde allí trabajó también para El Mencho (una vez lo liberó de una detención). Conoció al Menchito porque se lo presentó su jefe. El heredero del cartel tenía varios alias, aparte del más famoso: El Rojo, El Señor de la Perla, El Número 2… (aunque, según intervenciones telefónicas, también usaba los apodos de Ice Man o Billy The Kid).

El Indio cuenta que El Mecho prohibió que a sus subordinados que le llamaran a su hijo por teléfono (pocos tenían su número) y era muy protector. “Una vez le vi [al Menchito] un kilo de cocaína en su camioneta, pero nunca vi que la usara. Él me dijo: ‘no le cuentes a mi papá que tengo eso ahí’, porque a su papá no le gustaba que él usara drogas, no le gustaba que nadie en el grupo lo hiciera”, relata. Hay otra anécdota sobre la protección a su hijo. Una vez, dice El Indio, el cartel que recoger en cargamento de dos toneladas de cocaína. El Menchito quería ir, “pero su padre no lo dejó”.

Cuenta El Indio que El Mencho decía a sus subordinados que su hijo era tan importante en la organización como él mismo, y así lo entendieron todos. Y eso era dentro y fuera del cartel. Una anécdota del Pelón desde la prisión del Altiplano lo confirma. Era una negociación entre Omar Treviño Morales, Z-42, el segundo al mando de Los Zetas, y El Menchito: “Rubencito, tengo un mensaje de mi hermano, el Z-40 [Miguel Treviño Morales]. Dile a tu papá que él le va a comprar una tonelada de cocaína en el puerto de Veracruz por 15 millones de dólares”.

El Menchito tenía gran influencia en su padre. Según El Indio, fue El Menchito quien introdujo al CJNG al negocio del fentanilo en 2013. “Fue su idea producirlo, pero, por alguna razón, su papá no quería”. Los fiscales le preguntaron qué certeza tenía de eso. “Su papá me lo dijo en una ocasión, y luego lo confirmé cuando El Menchito me lo dijo”, relató El Indio. Los fiscales le cuestionaron por qué para El Menchito tenía tanto valor el fentanilo. “Me dijo que estaba construyendo un imperio con el cartel”. Esa fue una obsesión del heredero del Mencho. “Decía que el Cartel de Jalisco era la vieja escuela, pero él decía que lo iba a llevar a la nueva generación. Es un chico extremadamente inteligente, honestamente”, contó El Indio.

Los documentos del juicio de otro personaje relevante, Juan Manuel Abouzaid El Bayeh, El Árabe o Escorpión, el cerebro financiero del CJNG, revelan la incursión del cartel en el negocio del fentanilo. Las autoridades interceptaron mensajes de BlackBerry que se enviaron él y El Menchito en 2013. Los textos dan cuenta de cómo el hijo del Mencho secuestró a un “ingeniero” al que obligó a producir oxicodona, un opioide sintético altamente adictivo, para un “proyecto de distribución a gran escala”. Otros mensajes refieren cómo El Menchito estaba buscando costales para transportar precursores químicos de fentanilo.

Había una libreta con los nombres de las personas a las que El Mencho y su hijo ordenaban asesinar; allí también se registraba quién era el encargado de ejecutar cada orden y la fecha, según una fiscal estadounidense. Si El Mencho era cruel, El Menchito era sádico, de acuerdo con los relatos. Como aquella vez que, de acuerdo con El Indio, El Menchito mató con un cuchillo a uno de sus guardaespaldas por estacionarse mal y a otras cinco personas porque le debían dinero; ordenó que los enterraran sin ropa para que las autoridades no los identificaran; luego se fue a cenar tacos y, en el camino de regreso, pasó a comprar Electrolit y yogurt para su padre. Una normalidad de violencia vertiginosa.

“Él no escogió al papá que le tocó”, dijo su abuela materna en una carta que envió a los jueces de Estados Unidos para rogar por una reducción de condena para El Menchito. Los relatos, sin embargo, describen una relación filial muy fuerte. Cuenta El Indio que El Menchito estaba “todos los días” con su padre, de quien era mensajero. También pasaba mucho tiempo con su madre, Rosalía González Valencia, La Jefa. El 2 de julio de 2013, en un mensaje interceptado por Washington, El Menchito invitó a comer a El Árabe –que era muy cercano a la familia— a casa de su mamá. “Sabes que siempre eres bienvenido”, le dijo. El Árabe le agradeció el gesto y prometió ir. En tanto, le pidió: “Salúdame a tu papá, por favor. Que Dios nos lo cuide”.

La extradición de su hijo a Estados Unidos le dolió en el alma al Mencho. Este decía a su gente que lo iba a traer de regreso pronto. Ya antes lo había liberado de las cárceles de México. Así lo decía su corrido: “Y espero que les quede bien claro el mensajito / Se enredaron gacho metiéndose con Menchito / Y no te agüites, mijo, pronto saldrás del penal”.

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ZEDRIK RAZIEL/