Marina del Pilar Ávila confirmó ayer en conferencia de prensa,que la revocación de su visa por parte de EE.UU ,se trata de una “medida administrativa” y negó la existencia de delito, acusación o investigación en su contra sin conocer precisamente las acusaciones e investigaciones en su contra. No permitió preguntas de la prensa y centró su discurso en valores personales, victimización y acusaciones de violencia política de género,abusando de la discreción de los EE.UU.
El caso de la revocación de visa a la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda trasciende el ámbito personal y revela una preocupante tendencia a la opacidad y la minimización de hechos graves por parte de figuras públicas de gobierno e Morena.
Ante situaciones que afectan la confianza ciudadana y la imagen institucional, la evasión de respuestas y el uso de discursos que buscan explotar las emociones y que sólo profundizan la desconfianza social. La inteligencia colectiva exige transparencia, rendición de cuentas y explicaciones fundadas, no narrativas que buscan cerrar el debate. En democracia, el escrutinio público no es violencia de género: es un derecho y un deber.
Confrontación de los dichos que ofenden a la inteligencia colectiva
1. “No hay delito que perseguir” y “es una decisión administrativa”
- La gobernadora sostiene que la revocación de su visa no implica delito ni acusación formal, y que se trata de una decisión administrativa del Departamento de Estado de EE.UU.
- Si bien es cierto que la revocación de una visa es, en términos legales, una facultad administrativa y no equivale a una acusación penal, en la práctica, Estados Unidos suele tomar estas medidas cuando existen sospechas fundadas de conductas irregulares y/o delictivas, riesgos a la seguridad nacional o investigaciones en curso, aunque no siempre se judicialicen.
- El discurso omite que, en casos de funcionarios públicos, la revocación de visa se utiliza como herramienta diplomática ante sospechas de corrupción, lavado de dinero o vínculos con el crimen organizado, aunque no se haga público el expediente ni se judicialice en México o EE.UU.
- Minimizar la gravedad del hecho, presentándolo como un trámite rutinario, ofende la inteligencia colectiva en una entidad fronteriza donde la relación con EE.UU. es vital y donde la revocación de la visa a la máxima autoridad estatal es inédita y políticamente significativa.
2. “No hay nada que esconder, no hay nada que averiguar”
- Esta afirmación busca cerrar el debate y evitar el escrutinio público, cuando precisamente la opacidad y la falta de explicaciones claras alimentan la sospecha y la desconfianza ciudadana.
- Diversos actores políticos y sociales han exigido explicaciones puntuales, señalando que la ciudadanía tiene derecho a saber si existen investigaciones abiertas o vínculos cuestionables en el entorno de la gobernadora, pues la revocación de la visa compromete la representación internacional del estado y mina la confianza en su administración.
3. “Violencia de género” como cortina de humo
- Ávila ha denunciado violencia política de género por los señalamientos y críticas recibidas, generalizando cualquier cuestionamiento como ataque misógino.
- Si bien la violencia de género es real y condenable, en este contexto se utiliza como escudo retórico para evitar rendición de cuentas y descalificar preguntas legítimas sobre la integridad de su gobierno y su entorno.
- Esta estrategia, cada vez más común entre figuras públicas en controversia, polariza el debate y desplaza la discusión del interés público hacia el terreno emocional y partidista.
Presunción de inocencia y minimización sin fundamentos
- La gobernadora presume su inocencia y la de su esposo, lo cual es legítimo en ausencia de acusación formal.
- Sin embargo, la presunción de inocencia no exime de la obligación de rendir cuentas y explicar hechos que afectan la imagen y la gobernabilidad del estado, sobre todo cuando existen reportes periodísticos sobre posibles investigaciones por lavado de dinero y vínculos con el crimen organizado.
- Minimizar el hecho como “algo que le pasa a muchas personas” es inexacto: la revocación de visas a gobernadores en funciones es un hecho excepcional, con profundas implicaciones políticas y diplomáticas.
- La negativa a aceptar cuestionamientos y la falta de transparencia refuerzan la percepción de opacidad y alimentan la especulación, en lugar de disiparla.
Conclusión
La narrativa oficial de Marina del Pilar Ávila ante la revocación de su visa estadounidense minimiza un hecho de alta gravedad institucional, evade el escrutinio público y recurre a estrategias emocionales y de victimización para desviar la atención de posibles señalamientos serios.
La falta de explicaciones claras, la negativa a responder preguntas y el uso de argumentos retóricos en vez de datos verificables contradicen las exigencias de transparencia y rendición de cuentas que demanda la ciudadanía, especialmente en un contexto fronterizo y de alta sensibilidad binacional.
Con informacion: ELNORTE/

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