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jueves, 23 de abril de 2026

«35 BUSCADORES MASACRADOS»: «EXPONEN al ALTO COMISONADO de la ONU el SALDO de BUSCAR DESPARECIDOS en MEXICO»…no es que falle el sistema, el sistema no existe.


En México, buscar a un desaparecido no solo implica enfrentarse al silencio del Estado, sino también jugarse la vida. Así lo dejó claro Socorro Gil, integrante del colectivo Memoria, Verdad y Justicia de Acapulco, quien acudió a decirle en la cara al Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, lo que aquí ya sabemos: la tragedia no solo continúa, sino que se castiga.

Desde 2018, Socorro busca a su hijo Jonathan Romero Gil, desaparecido —porque así le dicen en el lenguaje institucional— por nueve policías en Acapulco. Es decir, no se perdió: se lo llevaron quienes juraban protegerlo. En ese contexto, le soltó a Türk una cifra que debería incendiar cualquier oficina pública: 35 familiares de desaparecidos han sido asesinados en México. Ocho de ellos, mientras hacían el trabajo que el Estado abandonó: buscar.

El Alto Comisionado escuchó. Doce testimonios. Cero comentarios. Un silencio diplomático que, en territorio mexicano, suele traducirse como “gracias por su denuncia, la archivaremos junto a las demás”. Aun así, Socorro mantiene la esperanza —o la terquedad— de que algo se mueva. Que el Estado reaccione. Que deje de fingir.

Porque en Guerrero, la cosa no es que falle el sistema: es que ni siquiera existe. No hay ley estatal en materia de desaparición forzada. No hay garantías. No hay respeto para las madres buscadoras. Lo que sí hay es abandono institucional perfectamente administrado.

“Vaya usted a Guerrero”, le dijo Socorro a Türk, casi como reto, casi como advertencia. Que vea por sí mismo que las familias salen a buscar fosas sin apoyo, sin protección y, muchas veces, con la certeza de que podrían no regresar.

La escena no es nueva, pero sí cada vez más obscena: colectivos haciendo de peritos, policías ausentes o implicados, gobiernos maquillando cifras y organismos internacionales tomando nota en voz baja. Mientras tanto, la desaparición en México —como bien dijo Socorro— no es pasado: es presente continuo, herida abierta y política pública no declarada.

Porque si algo dejó claro esta reunión es que aquí no solo desaparecen personas. También desaparece la responsabilidad del Estado, sustituida por censos opacos, datos ambiguos y discursos que intentan convertir el horror en estadística manejable.

Socorro Gil habló en representación del Campamento de Las y Los Desaparecidos de la Ciudad de México. Pero en realidad, habló por miles. Y lo hizo en un país donde decir la verdad sigue siendo una actividad de alto riesgo.

Con informacion: ELNORTE/

LA «JUSTICIA le HIZO REBAJITA y el YA esta en OFERTA»: «LIBERAN FEMINICIDA de ALEXIS SENTENCIADO 19 AÑOS de CARCEL por MATAR a su NOVIA»…matas, negocias…y vuelves al mercado (literal).


En México, donde todos somos iguales ante la ley, no ante quienes la administran, la justicia no siempre castiga: a veces aplica descuentos. Y el caso de Sergio Arturo parece sacado de un catálogo de rebajas penales: asesinas, negocias, cumples la mitad… y listo, de regreso a la vida civil, con perfil activo en apps de citas.

El sujeto, hoy de 33 años, fue sentenciado en 2017 a 19 años de prisión por un crimen que no admite matices: ejecutó a balazos a su ex novia de 17 años, Alexis Gabriela García, y dejó lesionadas a su madre y hermana cuando intentaron defenderla. No fue un arrebato ambiguo ni una escena confusa: irrumpió en su casa y disparó al cuello. Punto.

Pero el sistema tiene sus propios atajos. Gracias a un juicio abreviado —esa figura donde la verdad se simplifica y la pena se negocia— y al compromiso de pagar gastos médicos (que superaban el millón de pesos), la condena quedó en 19 años. Ya desde ahí, la justicia empezaba a regatear.

Lo verdaderamente surrealista llegó después: al cumplir apenas la mitad de la pena, un juez decidió que el feminicida ya estaba listo para reincorporarse a la sociedad. Cambio de medida cautelar, puerta abierta, y el 12 de febrero salió del Penal de Cadereyta como quien termina un trámite administrativo.

¿Reinserción social? Tal vez. ¿Memoria, reparación, riesgo? Esos parecen detalles secundarios.

La historia se volvió viral no por un informe judicial ni por transparencia institucional, sino por algo mucho más mundano: un perfil en Bumble y Badoo. Sí, el mismo hombre que asesinó a su ex pareja ahora se promociona como opción sentimental en plataformas de citas.

“Un día asesinas y al otro te vendes como buen partido”, reclamó una usuaria en redes. Y la pregunta que queda flotando no es menor: ¿quién decidió que ya era momento de volver al mercado… sin siquiera advertir el historial?

Porque aquí no solo hay un feminicidio. Hay una cadena de decisiones institucionales de un juez acordeonista que transformó un crimen brutal en un expediente negociable, luego en una condena recortable, y finalmente en una libertad administrada.

La justicia, en este caso, no absolvió al culpable. Hizo algo más inquietante: lo dosificó en favor de otro macho alfa.

Con informacion: ELNORTE/

«AHORA SI,TODOS LIBRES»: «JUSTICIA SIN FRENOS DISUELVE la TRAGEDIA del TRENAZO en PAPEL»…con fórmula elegante inquietante del acuerdo reparatorio.


En México, la justicia también viaja en tren… pero sin frenos y con destino incierto. La última estación de esta ruta surrealista la marca una jueza federal que decidió apagar el caso del accidente del Tren Interoceánico en Oaxaca —14 muertos y decenas de heridos— con una fórmula tan elegante como inquietante: todos libres, gracias a la magia del acuerdo reparatorio.

Diana Isabel Ivens Cruz, jueza de control en Cintalapa, Chiapas, decretó la extinción de la acción penal contra el conductor Felipe de Jesús Díaz Gómez y el jefe de despachadores Ricardo Mendoza Cerón. Ambos estaban tras las rejas en El Amate, pero la justicia mexicana, siempre creativa, encontró una salida administrativa para un problema penal: si hay firmas, hay perdón; si hay compensación, no hay delito.

La decisión no cae del cielo. Llega después de que la Fiscalía General de la República, encabezada por Ernestina Godoy, anunciara el 8 de abril que 145 víctimas firmaron un acuerdo con el Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec —empresa bajo control de la Secretaría de Marina— para “resarcir el daño”. Traducido al lenguaje realista: el Estado negocia consigo mismo, paga con recursos públicos y, acto seguido, borra responsabilidades penales. Un círculo perfecto.

Porque aquí no solo se indemniza a las víctimas; también se indemniza al sistema. El mensaje es claro: cuando la tragedia tiene sello oficial, la solución es administrativa, no judicial. Y así, lo que en cualquier otro contexto sería un caso de homicidio culposo con consecuencias penales, se convierte en un expediente archivado por consenso.

El único que no alcanzó boleto en esta operación de limpieza es el maquinista Emilio Erasmo Canteros Méndez, quien permanece prófugo. La narrativa oficial lo señala —junto con el “exceso de velocidad”— como causa del siniestro. Un sospechoso ideal: ausente, sin voz y útil para cerrar el relato sin incomodar a la estructura.

Mientras tanto, la pregunta incómoda sigue sin abordarse: ¿cómo un proyecto ferroviario estratégico, operado por una empresa estatal vinculada a la Marina, termina en una tragedia atribuida a factores individuales y resuelta con chequera pública? La respuesta, por ahora, no está en los tribunales.

Está en los acuerdos.

Y en la velocidad —no del tren—, sino de una justicia que, cuando conviene, corre más rápido para desaparecer que para esclarecer.

Con informacion: ELNORTE/

«SI HAY GARROTE todos ALCANZAN»: EL «EJERCITO ESTUVO en el OPERATIVO CHIHUAHUA y NO HAY NO SUPE o NO SABÍA»…asi se desmantelan laboratorios y pieza por pieza la versión oficial.


Elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional apoyaron a la Agencia Estatal de Investigación (AEI) de Chihuahua en los operativos contra narcolaboratorios, en los que habrían participado agentes de Estados Unidos, presuntamente de la CIA, en una acción que no había sido informada al Gabinete de Seguridad federal.

Pero resulta que en Chihuahua y tras el reproche que siguió al escandalo,algunos actores desaparecieron del encuadre oficial, como si nunca hubieran estado ahí.

Porque mientras desde EE.UU la Casa Blanca pide un poco de empatía por los muertos a la Presidenta Claudia Sheibaum,la narrativa federal hipocrita se enreda políticamente con el gobierno panista de esa entidad por la presencia —incómoda, ilegal o simplemente inexplicable— de agentes de la CIA en la Sierra Tarahumara, hay un detalle que convenientemente se intenta diluir: el Ejército mexicano no sólo estaba enterado, estaba adentro.

La propia Fiscalía estatal lo dijo sin rubor: durante tres meses, mandos militares trabajaron hombro con hombro con la Agencia Estatal de Investigación en los operativos que derivaron en el desmantelamiento de campamentos y narcolaboratorios en Guachochi y Morelos. No fue una visita de cortesía ni un apoyo marginal. Fue una investigación conjunta, planificada, sostenida y ejecutada con participación castrense.

El fiscal César Jáuregui lo confirmó con números: unos 40 elementos de la Defensa acompañaron a cerca de 80 estatales. Pero fuentes militares elevan la cifra a 73 soldados en campo. ¿La misión oficial? “Seguridad periférica”. Una expresión elegante para decir: estaban ahí cuidando todo mientras el operativo se ejecutaba.

Y aquí viene el giro digno de teatro del absurdo: esos mismos mandos castrenses aseguran que no tenían idea de que había agentes estadounidenses en el operativo. Que no preguntan quién es quién. Que no verifican identidades. Que, básicamente, cualquiera puede ponerse uniforme mexicano, subirse al operativo… y pasar desapercibido.

Sí, agentes de la CIA —según reportes internacionales— operando disfrazados con uniformes de la AEI, en territorio mexicano, en operativos contra el narco, sin que el Ejército “se diera cuenta”.

La explicación no sólo es débil; es institucionalmente alarmante.

Porque entonces hay dos opciones, ambas preocupantes:

Una: el Ejército participó en operativos donde había agentes extranjeros infiltrados sin saberlo, lo que exhibe un nivel de descontrol operativo difícil de justificar.

Dos: sí sabían, pero ahora se recurre al clásico deslinde burocrático para evitar el costo político y diplomático.

La Federación insiste no fue informada, la SRE envía notas diplomáticas de extrañamiento y el Senado arma “reuniones de trabajo” para lanzar acusaciones a la carta amparándose en una ley retrograda que si se aplica a «rajatabla» ,todos estarían detenidos,extranjeros,policias y militares,desconociendo de tajo el propósito encomiable del operativo donde hay que resaltar la cooperación,no castigarla en beneficio del narco.

Que dice la Ley: 

La escena de Chihuahua no solo huele a ilegalidad política: a la luz de la Ley de Seguridad Nacional, parece expediente penal listo para judicializarse si la norma se aplicara a rajatabla.

1. El marco duro de la Ley: agentes extranjeros no son “turistas tácticos”

La reforma de 2020 por decreto doloso de Andres Manuel Lopez Obrador para cerrar el paso a la colaboración definió con toda claridad qué es un “agente extranjero”: funcionario que en su país hace funciones policiales, de inspección, supervisión o técnicas especializadas. Eso encaja quirúrgicamente con agentes de la CIA que participan en operativos antinarco, aunque se disfracen con uniforme de la AEI.

Estos agentes solo pueden estar temporalmente en territorio nacional con fines de intercambio de información y dentro de convenios bilaterales expresos, con acreditación y circunscripción territorial autorizada por SRE, en acuerdo con Seguridad, Sedena y Marina. Cualquier presencia operativa fuera de ese cauce no es “cooperación”, es violación directa de la Ley de Seguridad Nacional.

2. Prohibiciones claras: lo que la CIA hizo está expresamente vedado

El artículo 71 es casi un retrato hablado del caso Chihuahua, pero en negativo. La ley dice que los agentes extranjeros:

  • Solo pueden hacer actividades de enlace e intercambio de información, según su acreditación.
  • No pueden ejercer facultades reservadas a autoridades mexicanas ni aplicar leyes extranjeras en territorio nacional.
  • Tienen prohibido realizar o inducir a terceros a realizar detenciones, actos que priven de la libertad, allanamientos o cualquier conducta violatoria de la Constitución y leyes mexicanas.

Si agentes de la CIA participaron operativamente en el desmantelamiento de un narcolaboratorio, se movilizaron armados en convoy, se camuflaron con uniformes de una corporación mexicana y se introdujeron a una zona de riesgo como parte del operativo, eso excede por completo el “enlace de información” permitido. Más aún si, según se ha reportado, intervenían en labores propias de una fuerza de seguridad y murieron en un accidente en plena operación en la sierra.

En términos de la ley, eso se ve más como ejercicio de funciones reservadas al Estado mexicano que como mera presencia de observadores.

3. Responsabilidad de servidores públicos mexicanos: no hay “yo no sabía”

El artículo 70 es despiadado con los pretextos. Todos los servidores públicos —federales, estatales, municipales, de poderes y organismos autónomos— están obligados a:

  • Apegarse a la Ley y a los lineamientos del Consejo de Seguridad Nacional en su relación con agentes extranjeros, bajo pena de responsabilidad administrativa o penal.
  • Entregar a SRE y a Seguridad y Protección Ciudadana, dentro de los tres días siguientes, un informe por escrito de cualquier reunión, intercambio de información, llamada o comunicación con agentes extranjeros.
  • Celebrar reuniones con agentes extranjeros solo si fueron previamente autorizadas por el Grupo de Alto Nivel de Seguridad y con presencia obligatoria de un representante de SRE.

Traducido al caso Chihuahua, si hubo operación coordinada con personal de la CIA en campo, cualquier autoridad estatal o municipal involucrada que no haya tramitado autorizaciones vía Grupo de Alto Nivel y no haya informado por escrito a SRE y SSPC, está en zona de responsabilidad directa. Y aquí hablamos de Fiscalía estatal, mandos de seguridad locales y cualquier autoridad que haya tratado con los estadounidenses, aunque los vistieran de AEI para “camuflajearlos”.

4. El papel del Ejército: de “seguridad periférica” a corresponsabilidad

Sedena alega que había 73 militares solo “en seguridad periférica” y que no sabían que ahí andaban agentes estadounidenses. La Ley de Seguridad Nacional, sin embargo, coloca a la Defensa Nacional como actor clave en la acreditación y supervisión de agentes extranjeros: SRE debe acordar con Sedena, Marina y Seguridad la acreditación y circunscripción territorial de cada agente.

Si hubo agentes de la CIA operando sin que Sedena estuviera formalmente enterada, tenemos dos escenarios igualmente graves a la luz de la ley:

  • El Estado mexicano no controló quién entra, dónde y a qué viene un agente extranjero, fallando en la supervisión que el propio artículo 73 obliga a ejercer “en todo momento”.
  • O sí sabían, pero ahora simulan ignorancia para eludir la corresponsabilidad que el mismo marco normativo impone a las autoridades que supervisan o colaboran con esos agentes.

La coartada de “no pedimos la identidad de cada agente con el que colaboramos” choca de frente con un sistema normativo que exige acreditación, circunscripción territorial y supervisión constante. Es como presumir que se cumple la Ley de Seguridad Nacional… sin checar quién demonios está pisando el territorio.

5. Supervisión, sanciones y lo que la ley realmente ordena hacer

La ley no solo autoriza cooperación; también establece el garrote.

  • El Gobierno de México debe supervisar “en todo momento” el cumplimiento de las obligaciones legales por parte de los agentes extranjeros.
  • Si un agente extranjero incumple, el Gobierno debe solicitar su retiro y queda sujeto a sanciones en términos de las leyes mexicanas.
  • Si se prueba que un gobierno extranjero, vía sus agentes, incita o promueve cohecho, privación ilegal de la libertad o sustracción de habitantes para llevarlos a juicio a otro Estado, México debe suspender el convenio bilateral respectivo y prohibir actividades de esos agentes en territorio nacional; las autoridades responsables de supervisión son corresponsables y serán sancionadas.

Aplicado de forma estricta, el caso Chihuahua no es un “malentendido diplomático”: es un expediente que obligaría a investigar si se violaron prohibiciones del artículo 71, si se omitieron informes del 70, si se incumplió la supervisión del 73 y si hay corresponsabilidad de autoridades mexicanas por permitir, encubrir o normalizar operativos con agentes extranjeros camuflados. Si se siguiera la letra de la ley, mínimo habría que abrir investigaciones administrativas y penales, revisar convenios de cooperación y, en su caso, suspender o restringir actividades de agencias estadounidenses en materia de seguridad.

6. Colofón irreverente: todos jurando la ley… para luego hacerse los distraídos

La Ley de Seguridad Nacional trató de ponerle correa legal a las agencias extranjeras: acreditación, territorialidad, informes mensuales, reuniones supervisadas, nada de operativos tipo película gringa en la sierra. El caso Chihuahua muestra justo lo contrario: agentes de la CIA operando camuflados, autoridades locales coordinando en corto, militares “en perímetro” y un Gobierno federal que dice no haber sido informado.

Si uno se pone en modo fiscal implacable y soslaya lo importante de una colaboración fluida, lo que se ve no es una anécdota de cooperación fallida, sino un cúmulo de posibles transgresiones a la Ley de Seguridad Nacional por parte de agentes extranjeros y servidores públicos mexicanos que debieron saber, informar, supervisar y, en su caso, detener lo que hoy todos fingen descubrir con cara de sorpresa institucional. La ley está escrita para que nada de esto pase; la realidad se encargó de demostrar quién la recita… y quién la pisotea.

Pero el problema no es sólo quién invitó a la CIA a la fiesta.

El problema es que los anfitriones —militares y autoridades locales— estaban en la sala, sirviendo las bebidas… y ahora dicen que no vieron a los invitados.

Porque en Chihuahua no sólo se desmantelan narcolaboratorios.

También se desmantela, pieza por pieza, la versión oficial hipócritamente dolosa y con alto contenido politico con porra en la redes con instrucciones para aporrear en sombre de la soberanía que perdimos internamente cuando el narco colonizó el territorio.

Tal vez con el animo de que los ciudadanos no volteen a ver la cifras con seriedad y sin animo propagandistico.

Con informacion: ELNORTE/

«NO HAN SIDO POCAS las ACUSACIONES»: «MIENTRAS EE.UU RECALIENTA RECOMPENSAS ,HARFUCH, MILITARES y la MAYIZA le ECHAN MONTON a la CHAPIZA SIN RUBOR»…y asi lo unico que van a lograr es un enroque criminal.


Las autoridades militares y la facción de La Mayiza, estos últimos rivales internos de Los Chapitos, parecen haberse puesto de acuerdo informalmente en un guion de “patear» al Cartel de Sinaloa,pero solo la facción ligada con el nombre y apellido de Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, y lo han hecho con tal descaro ,que ya ni se molestan en disimular el montón que les están echando encima.

“Nuevas” acusaciones

Mientras en Chicago, una jueza federal que ya tiene a Ovidio y Joaquín Guzmán López firmados y declarados culpables, recibe ahora el expediente de los otros dos hermanos, justo cuando el Departamento de Estado y el ICE anuncian —o mejor dicho, recalientan— recompensas de hasta 10 millones de dólares por información que lleve a su captura.

Castrenses y rivales les echan montón

En México, las versiones de altos mandos militares y funcionarios se suman al coro contra «Chapitos» como cita RIO DOCE:

«De acuerdo a un comandante de la Guardia Nacional asignado a Mazatlán y quien habló bajo la condición del anonimato, los golpes que ha sufrido el cártel de los Chapitos, han sido significativos, no sólo por los arrestos que han hecho las fuerzas castrenses en Sinaloa, sino también por la guerra que han sostenido con el grupo de los Mayos, lo cual los tiene en su estado más vulnerable, comparados a cómo estaban hace 18 meses.

“Yo diría que la chapiza está a un 30 por ciento de a como estaban cuando inició la guerra, y las cosas no parecen favorecerles, por la gente que les siguen tumbando el gobierno, aunque con ellos nunca se sabe; hoy los puedes ver mal, pero capaz que se recuperaran”, dijo el comandante castrense.»…RIO DOCE/

Mientras por un lado los comandos de Marina y Ejército narran agresiones y emboscadas de los Guzmán Salazar y capturas intermitentes, por el otro han fluido acusaciones de esa parcialidad que enrarece aun mas la guerra.

Detrás de la retórica de “combatir el narcotráfico” y “defender a la nación” se adivina otra vez ese juego perverso que ha perpetuado transexenalmente el fracaso de la guerra al narco al empoderar facciones de carteles para desplazar otros que terminan encumbrando a quienes combatiran despues de haberlos fortalecido, este ha sido el círculo vicioso.

Asi ocurrió en Michoacan durante el gobierno de Enrique Peña Nieto donde autoridades y militares combatierón sesgadamente a criminales con ayuda de otros que hoy combate, lo que deja ver con claridad pasmosa que estamos ante una estrategia que en vez de resolver problemas de seguridad publica locales y/o regionales, los complica y los convierte en problemas de seguridad nacional.

Hoy el montón no es solo fiscal ni bélico; es mediático, político y corporativo: castrenses, procuradores,policias, informadores anónimos y excompañeros de la misma organización apuntan a los dos hermanos Guzmán como si fueran los únicos responsables de un desastre que, en realidad, se construyó entre todos, pero que ahora, de repente, solo unos cuantos deben pagar, que lamentable «causalidad».

Con informacion: RIODOCE/

«VIDEO EXHIBE la SANGRE FRIA de la SUEGRA y su HIJO antes y DESPUÉS de MATAR a EX-MISS TEEN UNIVERSE en POLANCO»…con premeditación,alevosía y ventaja.


Un video publicado por Grupo Reforma,exhibe el momento previo en que la exreina de belleza Carolina Flores Gómez ,fue atacada por su suegra hasta matarla en un domicilio en Polanco, tercera sección de la alcaldía Miguel Hidalgo en CDMX.

El asesinato fue denunciado un día después de ocurrido por su esposo.

Con información: ELNORTE/

«FUE la MAÑA o…POLICIAS de la MAÑA ?»:»DESAPARECEN al METRO CRISTIAN MORALES con TODO y 1.80 METROS de ESTATURA en REYNOSA»…a Don Américo se le desangra el padrón de habitantes y engorda el padrón de ausentes.


Un policía formado en las mañas de la extinta Policias Federal, apodado como el «Comandante Oro» del grupo Especial de la Policia Estatal, señalado en redes en 2024 de consumar una extorsion en contra de Christian Morales, un “empresario” en Reynosa ahora desparecido,que en los hechos esta vinculado al Cartel del Golfo que tambien controla «otro empresario» apodado La Chispa, indentificado como el ex-militar Mario Guitian Rosas,esta ausente desde el 20 de abril y comparte escenario con un cifra brutal: 13 mil 725 personas desaparecidas en Tamaulipas, la mayor cantidad en Reynosa y segundo lugar nacional bajo el gobierno de Morena y Américo Villarreal de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas (RNPDNLO).

Del “levantón” millonario al expediente fantasma

En enero de 2024 se corrío la versión en Reynosa de que un policia apodado “Oro”, del grupo especial de la Secretaria de Seguridad Estatal, quiso “aventarse un tiro” levantando a un empresario en Fuentes Sección Lomas: lo habrían privado de la libertad, golpeado y bajado alrededor de un millón de pesos antes de soltarlo, una práctica muy recurrente.

La historia, digna de narcoserie barata, incluía camioneta de lujo, golpes de advertencia y el clásico sello de la casa: inteligencia selectiva para extorsionar, ignorancia total para investigar.

Mientras el gobierno de Americo Villarreal en Tamaulipas presumía “ataques a la corrupción” y “depuración policial” pero se enredaba con el lugarteniente Mario Gutian Rosas, en redes y medios locales seguía apareciendo el alias del mando, vinculado a esquemas de cobro a empresarios y a la vieja escuela de federales, esa fábrica de extorsionadores con charola oficial.

La constante: operadores con placa que juegan a ser sicarios con nómina pública, mientras la Fiscalía mira hacia otro lado o se pierde, muy convenientemente, en “carpetas en integración”.

Una víctima con nombre… y ahora en calidad de desaparecido

Del otro lado del expediente no escrito está la víctima que se presume también ha fungido de victimario en esta organización criminal del Cartel del Golfo: un hombre que primero aparece en versiones extraoficiales como el empresario al que le exigieron un millón de pesos en Reynosa, y que dos años después ya no es testigo ni denunciante, sino ficha de búsqueda oficial.

La Fiscalía de Tamaulipas emitió una alerta por la desaparición de Christian Morales Martínez, visto por última vez el 20 de abril de 2026 en Reynosa, donde se advierte que podría ser víctima de un delito, la misma ciudad donde antes fue mercancía humana de extorsión porque la policia sabe que se dedica a extorsionar.

La ficha detalla con precisión quirúrgica su estatura, complexión, cicatriz de cirugía y hasta el color de sus botines, pero guarda un silencio sepulcral sobre el dato incómodo: alguna vez fue víctima de un levantón express presuntamente cometido por un mando policial de élite.

En el papel, Christian es solo un número más en la lista; en la realidad, es la metáfora perfecta del mecanismo: primero lo exprimen con violencia, luego lo borran del mapa y, finalmente, lo disuelven en la estadística de una entidad donde desparecer es casi sinonimo de morir. La ecuación es simple: suben las desapariciones pero si no aparecen muertos,bajan los homicidios.

Tamaulipas: 13 mil 725 ausentes y contando con un gobierno “cuenteando”

Colectivos han acusado la indolencia del gobernador Americo Villarreal ante la misma presidenta en reciente visita en Reynosa y han señalado que la Fiscalía no abre carpetas, no investiga y niega la magnitud de la crisis humanitaria, aunque el número de casos ya es asunto de preocupación internacional y rebasa las 133 mil personas desaparecidas a nivel país donde Tamaulipas es subcampeon.

El gobierno de Morena y Américo Villarreal presume “transformación” mientras se le desangra el padrón de habitantes y engorda el padrón de ausentes, en un estado donde la desaparición ya es política pública por omisión.

Tamaulipas es oficialmente segundo lugar nacional en desaparecidos; extraoficialmente es zona de impunidad premium para policías reciclados de las policias federales que aprendieron que la mejor forma de archivar un problema es desaparecer al denunciante.

La ecuación perfecta: extorsión, silencio y desaparición

La cadena es tan simple como brutal: un mando con ADN de federal podría estar junto con sus compañeros nuevamente involucrado en el levanton de un «empresario del CDG» aunque no se traduzca en una acusación eficaz ni en una depuración real.

Lo que es un hecho, no presunción dundada,es qeu años después, ese mismo «empresario» aparece en una ficha de desaparecido, emitida por la misma estructura institucional. 

En un estado con más de 13 mil 700 desaparecidos, Christian Morales Martínez no es una excepción: es la regla, el mecanismo de control y terror que opera entre policías que extorsionan a la maña y los levantan por orden de la misma maña entre fiscales que archivan y gobiernos que maquillan mientras abrazan «empresarios» ,pues el Cartel del Golfo también es una empresa, por cierto exitosa y recurrentemente excitada por su socio el gobernador.

Tamaulipas se convirtió en el laboratorio perfecto donde la extorsión policial y la desaparición se concatenan como política real, mientras el discurso oficial sigue jurando que todo es un “tema heredado” y que la culpa, como siempre, es de cualquiera menos del gobierno que hoy manda.

Con informacion: RNPDNLO/