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viernes, 10 de julio de 2026

«CUANTA HOJA,CUANTA GENTE y CUANTO QUIMICO ?: EE.UU le TUMBA al NARCO 6,600 KILOS de HOJA de COCA ya CONVERTIDA en COCAINA»…con valor estimado de 1.5 Millones de dolares.


La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos, U.S Custom Border Patrol (CBP) ,le acaba de arruinar a alguien un “mundialito” de nieve con 22 kilos de coca escondidos en bocinas y amplificadores rumbo a India, disfrazados de “equipo de música” en un envío desde Santo Domingo hacia Delhi, interceptado en un almacén de carga aérea cerca del aeropuerto de Miami, dentro de la operación especial “Striker Shield” por el Mundial FIFA 2026.

El dato duro del decomiso

  • Peso de la mercancía: 22 kilogramos de clorhidrato de cocaína, distribuidos en ocho bolsas y cuatro “ladrillos” ocultos dentro de cuatro bocinas y dos amplificadores.
  • Valor estimado: más de 1.5 millones de dólares según CBP para este cargamento específico ligado a la operación por el Mundial.
  • Ruta declarada: Santo Domingo → Miami (como escala/logística) → Delhi, India, con el paquete manifestado oficialmente como “Music Equipment”.
  • Contexto operativo: forma parte de “Operation Striker Shield”, campaña de inspecciones reforzadas por el Mundial FIFA 2026 contra el tráfico de drogas y mercancía ilícita.

Cuánta hoja, cuánta gente, cuánto químico

En la vida real, 22 kilos de cocaína significan mucho más que un par de ladrillos blancos y una foto con oficiales posando triunfales. Para sacar 22 kg de clorhidrato de cocaína listo para exportación, el narco necesitas algo así:

  • Hoja de coca:
    En promedio, se suele citar que se requieren entre 250 y 400 kilos de hoja de coca para producir 1 kg de cocaína, dependiendo de la variedad, la pureza final y lo artesanal o industrial del proceso.
    • Con una media conservadora de 300 kg de hoja por kilo de coca, esos 22 kg implican alrededor de 6,600 kg de hoja de coca — más de seis toneladas de hoja, cortadas hoja por hoja en laderas donde nadie va a tomarse selfies.
    • Si un cultivo rinde, digamos, 2 a 3 cosechas al año, estás hablando de un área que, aunque variable, fácilmente puede abarcar varias hectáreas de siembra intensiva, dependiendo de la productividad del suelo y de si se trata de cultivos nuevos o viejos.
  • Hectáreas aproximadas:
    Producciones típicas pueden oscilar, según estudios abiertos, entre 1,000 y 2,000 kg de hoja por hectárea al año (la cifra varía por país, variedad y manejo).
    • Si asumimos 1,500 kg de hoja por hectárea/año como cifra intermedia, las 6.6 toneladas de hoja pueden representar parte o la totalidad de la producción anual de unas 4 a 7 hectáreas de coca, dependiendo del rendimiento y si toda la cosecha va a este cargamento o se reparte entre varios lotes.
    • Es decir: para 22 kg de cocaina compactos en bocinas de “música”, hay detrás un mosaico de parcelas que suman varios campos de fútbol sembrados de coca.
  • Químicos y cocina:
    Cada ciclo de producción se apoya en una sopa química que incluye, según las recetas típicas reportadas por investigaciones y procesos judiciales:
    • Gasolina o keroseno para macerar la hoja.
    • Ácidos (sulfúrico, clorhídrico) para ajustar el pH y precipitar la pasta.
    • Carbonato o bicarbonato, cal, cemento o similares, dependiendo del método.
    • Solventes como acetona, tolueno o éter para refinar y “lavar” el producto en su paso de pasta a base y luego a clorhidrato.
      En conjunto, para llegar a esos 22 kg, se han manejado probablemente cientos de litros de combustibles y solventes, y decenas de litros de ácidos, todo sin protocolo ambiental ni OSHA, volcados en ríos, quebradas y suelos ya castigados.
  • Esfuerzo humano:
    Detrás del paquetito que CBP posa orgulloso hay:
    • Campesinos raspachines que pasaron horas doblados cortando hoja.
    • “Químicos” empíricos barajando bidones en laboratorios de selva.
    • Transportistas que mueven base, pasta y producto final en mulas, camiones, lanchas, avionetas y ahora también contenedores aéreos.
    • Y al final, la cadena logística “cool” de exportación: falsos exportadores de equipo musical, contactos en aerocargo, intermediarios que coordinaron que esas bocinas viajaran “tranquilas” rumbo a Delhi.

Todo este esfuerzo fue literalmente compactado y reducido a una imagen de evidencia, un comunicado de prensa y una nota en el portal de Breitbart,escrita por Randy Calrk. 

El show: coca y FIFA

La cereza del pastel es el envoltorio narrativo: Mundial FIFA 2026, operación con nombre épico (“Striker Shield”), y un discurso oficial donde el decomiso se vende como exhibición de músculo de la agencia de aplicación de la ley, aunque en la práctica es una foto más en un océano de rutas que se reconfiguran todos los días, una pasa y otra se atora.

  • La mercancía iba a India, no a un bar de Miami: eso refleja la diversificación brutal del mercado, donde la coca deja de ser “droga de gringo” y se convierte en mercancía globalizada con rutas que cruzan Caribe, Estados Unidos y Asia.
  • La cobertura mediática en clave “exclusiva” termina haciendo de altavoz, muchas veces sin entrar en la dimensión económica y humana de todo lo que se perdió — no sólo el dinero del cargamento, sino la inversión territorial, el costo para comunidades enteras y el recalculo inmediato que hará la organización detrás.

En simple: CBP presume 22 kg interceptados; la organización criminal los anota como “pérdida operativa” y ajusta precio, violencia y presión sobre campesinos y rutas para compensar el golpe. El esfuerzo humano que perdió eslabones en este cargamento, lo paga la base de la pirámide, no el CFO del cartel.

El esfuerzo narco truncado, contado con sorna

En algún punto de la cadena, un sembrador se levantó a las 4 a.m. a raspar hoja bajo lluvia y mosquitos, para que al final un oficial en Miami posara al lado de unas bocinas destripadas, sonriendo a la cámara por 1.5 millones de dólares en “música” que nunca sonó.

La coca viajó más fino que muchos migrantes: avión, almacén climatizado, etiqueta elegante de “Music Equipment”, destino Delhi… hasta que la aduana decidió hacerle un “soundcheck” con rayos X y perro, y se descubrió que las bocinas venían con playlist de cumbia química.

Cada litro de gasolina y ácido tirado en la selva para cocinar ese polvo terminó, irónicamente, convertido en capital político y narrativa de “seguridad” para la autoridad, mientras la comunidad que puso el cuerpo seguirá sembrando porque no hay otro plan de desarrollo más que la próxima cosecha de hoja y de esa hay mucha mas que mucha.

Con información: BREITBART/RANDY CLARK/ CBP/MIAMI

LOS “ÚLTIMOS PASOS de GUILLERMO y ZAFAR EXHIBEN al GOBIERNO de INÚTILES para RESCATARLOS VIVOS en VEZ de MUERTOS”… lo suyo son las “grafiquitas mañaneras arguenderas”.

El caso de Guillermo y Zafar es la prueba con nombre y apellido de lo que muchos ya venían denunciando: en México no bajó la violencia, solo mejoró el oficio para esconder cadáveres y maquillar el horror en «grafiquitas» mañaneras.

El truco Harfuch: que no se vea, que no cuente

La “reducción de homicidios” que presume el gobierno se sostiene en una contabilidad digna de mago de feria: si hoy no aparece el cuerpo, hoy no es homicidio. 

Cuando por fin desentierran los restos de una fosa clandestina, ya no engrosan la cifra del día, ya no ensucian la gráfica del secretario, se archivan en la cómoda gaveta burocrática de “restos localizados”.

Así funciona la coreografía: suben las desapariciones, bajan los homicidios, y el funcionario se planta frente a la prensa a celebrar un país imaginario donde la violencia “ya cayó casi a la mitad”. Es un truco tan cínico como simple: cambias la forma de contar, no la realidad; administras números, no vidas.

Guillermo y Zafar: de personas a estadística incómoda

Guillermo Hidalgo y Zafar Mawani desaparecen el 20 de mayo tras acudir a una supuesta cita de negocios; casi un mes después aparecen enterrados en una fosa en La Marquesa, junto a otros cuerpos. En todo ese lapso, las autoridades mexicanas tuvieron reportes, rastros, alertas, movimientos bancarios sospechosos y la presión de familiares y prensa… y aun así “no hicieron nada” a tiempo para rescatarlos vivos, como documenta la propia crónica de su último recorrido.

Ya muertos y enterrados, la maquinaria institucional por fin se mueve: cateos, comunicados, detenidos, conferencias sobre el despliegue del Estado mexicano. En el papel, el caso se reacomoda: dejan de ser “desaparecidos” sin que su muerte golpee de lleno la estadística de homicidios que el gobierno necesita mantener a la baja para sostener el relato del sexenio.

El país donde desaparecer equivale a morir

La realidad lo dice sin anestesia: en el país donde desaparecer equivale, demasiadas veces, a morir, el gobierno se cuelga medallas por “menos homicidios” mientras las desapariciones se disparan. 

Amnistía Internacional ha documentado el aumento de desapariciones, pero eso estorba menos al discurso oficial porque no irrumpe de golpe en la conferencia de prensa como un conteo diario de ejecutados.

El caso de Guillermo y Zafar encaja con precisión quirúrgica en esa realidad dolosa: la fosa clandestina en La Marquesa, los otros cuerpos hallados, los días perdidos en la inacción y el cinismo posterior del “ya hay detenidos”. No es un accidente aislado, es la consecuencia lógica de un sistema que aprendió a gestionar la muerte como dato incómodo y no como emergencia de Estado.

La estadística como coartada política

Mientras Sheinbaum y Harfuch presumen caídas de hasta 49% en el promedio diario de homicidios, omiten decir cuántos de esos “no homicidios” siguen enterrados en fosas, tirados en brechas o perdidos en el limbo de la desaparición forzada. 

En Tamaulipas ,Baja California, en Guanajuato, en Jalisco, el guion se repite: conferencias, porcentajes, gráficas de colores y ninguna explicación convincente sobre el crecimiento brutal de personas que simplemente se esfuman del registro oficial.

Guillermo y Zafar, una pareja que llegó de EE.UU tan solo para morir en el país del Excel triunfalista, se convierten en el retrato perfecto de esta época: los matan, los desaparecen, los entierran, y el sistema administra el calendario para que su muerte no descomponga la narrativa del gobierno. No es incompetencia aislada, es diseño: cuando la prioridad es sostener la estadística, las vidas dejan de ser prioridad y se vuelven daño colateral de la conferencia de prensa.

Fosas, silencio y complicidad institucional

La fosa de La Marquesa,una mas de 4,000 por todo el pais , han dejado una terrible cosecha de cadaveres,mas de 75 mil y ya es metáfora de Estado: ahí va a parar lo que estorba al discurso, lo que ya no quieren ver ni contar. Detrás de cada “homicidio menos” puede haber un cuerpo más enterrado en algún monte, un expediente maquillado, una carpeta congelada, una familia que busca sola mientras la autoridad mira la gráfica y aplaude.

En esa lógica perversa, Guillermo y Zafar tuvieron todo para ser rescatados, pero el sistema tuvo aún más motivos para no moverse: la inercia, la negligencia, el desprecio y la comodidad de un gobierno que ya decidió que el éxito se mide en números bonitos, no en personas vivas. Y mientras tanto, el país entero sigue aprendiendo a vivir con una certeza incómoda: aquí no se reducen homicidios, se perfecciona el arte de esconder cadáveres.

Con información: DIARIO ESPAÑOL/EL PAIS/ANDRES RODRIGUEZ/

«NO es SOLO PRECARIEDAD: MARGEN FISCAL deja a MEXICO SIN AIRE MIENTRAS sigue CORRIENDO…programas sociales absorben una mayor proporción del presupuesto.»


El margen fiscal del Gobierno que encabeza la Presidenta Claudia Sheinbaum empieza a estrecharse. La recaudación tributaria muestra señales de fatiga, presionada por un menor dinamismo económico y una caída en el ISR, mientras el consumo sostiene parcialmente los ingresos vía IVA e IEPS. 

Al mismo tiempo, los ingresos petroleros retroceden y el gasto público se vuelve cada vez más rígido, con pensiones y programas sociales absorbiendo una mayor proporción del presupuesto. Sin una reforma fiscal de fondo, el equilibrio entre ingresos y egresos se vuelve más frágil, en un contexto de bajo crecimiento y endeudamiento al alza, cita hoy el diario español,EL PAÍS.

Esto no es solo “precariedad”. Es un Estado que empieza a quedarse sin aire mientras sigue corriendo.

Vamos a desmenuzarlo sin anestesia y con ejemplos claros:

1) Hacienda ya exprimió el limón

Cuando dicen que “se agota el margen de maniobra”, en realidad significa:
ya cobraron casi todo lo que podían cobrar sin cambiar las reglas del juego.

  • Los impuestos son como el sueldo del gobierno.
  • Si ese sueldo deja de crecer (o cae 1.4% real), pero los gastos siguen subiendo, tienes un problema estructural.

Analogía:
Es como una familia que ya metió horas extra, vendió cosas, ajustó gastos… y aun así el ingreso empieza a bajar. Ya no hay de dónde rascar sin cambiar algo de fondo (más ingreso o menos gasto).

2) El golpe viene del ISR: empresas y gente pagando menos

El ISR es el impuesto más “sano” porque viene de utilidades y actividad económica real.

  • Cayó 5.8% vs lo esperado.
  • Se recaudaron menos impuestos de empresas y personas.

Traducción cruda:
las empresas están ganando menos o difiriendo pagos, y eso suele ser señal de enfriamiento económico.

Analogía:
Si el IVA es propina por lo que gastas, el ISR es tu salario.
Aquí el problema es que el “salario” del país se está debilitando.

3) El gobierno sobrevive porque la gente sigue gastando

El IVA y el IEPS suben.

  • IVA +3.3%
  • IEPS +6.9%

Eso significa que el consumo aguanta… pero ojo:

Analogía clave:
El gobierno está viviendo de lo que la gente compra en el súper, no de lo que produce la economía.

Eso es más frágil.
Si la gente deja de gastar (porque se endeuda, pierde empleo o se enfría la economía), se cae el ingreso rápidamente.

4) Petróleo ya no rescata nada

Antes el petróleo era el “plan B”.

  • Hoy cae 3.2%.
  • Menos exportación + tipo de cambio = menos dinero.

Analogía:
Antes tenías un segundo ingreso (rentas, negocio, etc.).
Ahora ese ingreso también va a la baja.

5) El gasto es rígido: no puedes recortar lo importante

Aquí está el verdadero nudo:

  • Pensiones = casi 20% del ingreso
  • Programas sociales creciendo
  • Apoyos a Pemex constantes
  • Inversión (carreteras, infraestructura) cayendo

Traducción:
el gobierno gasta cada vez más en cosas que no puede recortar políticamente.

Analogía:
Es como alguien que:

  • No puede dejar de pagar renta
  • No puede dejar de pagar deudas
  • No quiere recortar gastos básicos
    Entonces… ¿qué recorta? La inversión (lo que le permitiría ganar más después).

6) La deuda sube aunque no haya crisis (todavía)

  • Deuda: 18.9 billones
  • ~50.6% del PIB

No es explosiva aún, pero la tendencia importa.

Analogía:
No estás quebrado… pero cada mes debes más, ganas menos y no ajustas el estilo de vida.

Eso es la antesala del problema, no el problema todavía.

7) México recauda poco comparado con la región

  • México: ~18% del PIB
  • Brasil: 33%
  • Promedio LATAM: 21%

Esto es clave:
México cobra pocos impuestos estructuralmente.

Analogía:
Es como querer mantener una casa grande pagando una cuota de mantenimiento baja.
Eventualmente algo se rompe.

8) El círculo vicioso (la parte más peligrosa)

Se juntan tres cosas:

  • Bajo crecimiento (PIB incluso negativo en el trimestre)
  • Menos ISR (actividad débil)
  • Dependencia del consumo (frágil)

Resultado:
“Gastas mucho + ingresas poco + creces poco”

Eso es exactamente el tipo de dinámica que termina en ajuste fiscal duro… o en crisis más adelante.

9) El elefante en la sala: no hay reforma fiscal

El gobierno ha evitado subir impuestos o rediseñar el sistema.

Entonces ha optado por:

  • Exprimir la recaudación actual
  • Endeudarse
  • Ajustar inversión

Pero eso ya está llegando a su límite.

Analogía final:
No están cambiando el motor del coche… solo lo están forzando más.
Y ya empieza a calentarse.

10) Riesgo adicional: EE.UU. y el TMEC

Si se complica el TMEC:

  • Menos inversión
  • Menos exportaciones
  • Menos crecimiento

Eso pegaría directo al ISR y al consumo.

Si lo aterrizas en una sola idea:

México no está en crisis fiscal, pero ya entró en una zona incómoda donde:

  • los ingresos dejan de crecer,
  • el gasto no se puede recortar,
  • y la economía no empuja.

Eso no explota hoy… pero es exactamente cómo se incuban los problemas grandes.

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/KARINA SUÁREZ

«PUBLICIDAD ?…es VULGAR TRANSA: AMERICO FIGURA en LISTADO de ENTIDADES donde el COCHUPO,CHAYOTE y EMBUTE DOMINA a la PRENSA»…la línea editorial en TU PERJUICIO empieza en la tesorería.


En México la libertad de expresión no se censura… se administra. Se dosifica con contratos de publicidad, se castiga con demandas y, si hace falta, se intimida con el viejo catálogo de siempre: presión política, chantaje económico o el elegante “no te conviene”.

El artículo de Sergio Aguayo para EL Norte lo deja claro sin decirlo de frente: la relación entre poder y prensa nunca ha sido de principios, sino de presupuesto. Ahí están los números —La Jornada recibió mil 304 mdp; Milenio Diario 300 mdp; El Universal 138 mdp; El Financiero, 75 mdp; y REFORMA 24 mdp (cifras actualizadas a pesos de 2024). Se desconocen los criterios empleados. En este país, la línea editorial muchas veces empieza en la tesorería.

Y si alguien cree que esto es nuevo, basta rascarle tantito a la historia: desde el expresidente Plutarco Elias Calles cerrando periódicos incómodos hasta Manuel Bartlett operando castigos financieros. Cambian los nombres, no las mañas. Hoy no necesitas clausurar imprentas; basta con asfixiar ingresos o soltar a los fieles operadores judiciales.

Pero donde el asunto se vuelve más turbio es fuera de la CDMX. Porque no es lo mismo escribir desde un corporativo en Reforma que desde Tamaulipas, donde el poder político bajo el gobierno e Morena y Americo Villarreal no camina solo y donde el silencio muchas veces no es autocensura, sino instinto de supervivencia y no solo economíca.

Ahí es donde el texto de Aguayo conecta con el caso tamaulipeco: los relevos en comunicación social, antes «Paco» Cuellar,ahora el Nayarita Ricardo Algarin Hernandez— no cambian el sistema, solo cambian al operador del “chayote”. Se va Paco, llega Algarín, pero el mecanismo sigue intacto: premiar al dócil, castigar al incómodo y mantener alineado el relato.

Porque el verdadero mensaje es este: en estados como Tamaulipas, la libertad de expresión no depende de la Constitución, sino del humor del gobernador, del presupuesto disponible y de qué tan peligroso resulte publicar lo que sabes.

El periodista, entonces, no solo escribe: calcula. A quién incomoda, quién puede responder, qué tan caro puede salir. Y aun así, publica.

Por eso la frase final del texto pesa más de lo que parece: sí hay márgenes de libertad, pero vienen con gruñidos, manotazos… y a veces algo peor.

Y en ciertas plazas del país, esos “gruñidos” no son metáfora.

Con información: ELNORTE/ SERGIO AGUAYO/ ARTICULO-19

A «VER, a VER, ¿QUIÉN es el MENTIROSO?: ¿QUÉ tal si un DÍA un COMPADRE INVITA a ROCHA a CDMX y lo ATERRIZA en TEXAS»… o si un comando le revienta a Inzunza el cantón en Badiraguato.


Que agentes extranjeros urden y ejecuten una operación para secuestrar en territorio mexicano a un capo del narcotráfico, vaya y pase. Pero lo que no se puede permitir es que cuando se le pregunte al embajador que representa al país que violó la soberanía nacional e hizo un arresto en suelo mexicano mienta y diga que no hubo ninguna operación, no se vale que responda “a mí que me esculquen, yo no sé nada”.

Ken Salazar mintió y traicionó a la Cuarta Transformación, incurrió en dos de los pecados capitales del credo del movimiento de transformación. Le mintió a la cara al mismísimo padre del movimiento. Traicionó a aquel buen hombre que le abrió de par en par las puertas de Palacio Nacional.

Capos hay muchos, que se lleven a uno sin permiso es algo grave, pero lo que más duele, es la mentira, y más cuando Salazar era casi un funcionario del gobierno del presidente López Obrador, quien lo recibió en la oficina presidencial en más ocasiones que a varios de los miembros de su gabinete.

Salazar no solo tenía derecho de picaporte en la oficina presidencial, sino que no había secretario de Estado, gobernador, alcalde, senador o diputado que no le tomara el teléfono para acordar con él temas sin el engorroso trámite de pasar por la cancillería, como lo hacen el resto de los embajadores acreditados en México.

Nada le costaba que cuando el presidente López Obrador le preguntó: ¿A ver mi Ken, que pasó aquí, cómo que “El Mayo” cayó del cielo en territorio estadounidense?, el embajador respondiera con la verdad. Quizá le habría ocasionado un enojo momentáneo a su amigo Presidente, pero la confianza no se hubiese perdido.

Usted recordará que en julio de 2022 el influyente diario estadounidense The New York Times publicó en primera plana una nota en la que se afirmaba que en la cancillería estadounidense se cuestionaba mucho el trabajo del embajador Salazar y algunos desconfiaban de su cercanía con el presidente López Obrador y consideraban que representaba más los intereses de la Cuarta Transformación que los de los Estados Unidos.

Pues ahora resulta que ese gringo buena onda, bonachón y de sombrero texano, encubrió la operación clandestina que culminó con el secuestro de “El Mayo” Zambada. Y para agregar insulto al daño, dijo que él no supo de esa operación, que le sorprendió tanto como al gobierno mexicano y juró por el Tío Sam que ninguna agencia de su país participó en la abducción del capo fundador del Cártel de Sinaloa. Sugirió que fue una operación de traición entre narcos, pero la traición fue de él hacía la 4T. Cuanta ingratitud.

La mentira de Ken no solo acabó con la confianza en la relación bilateral en aquellos días, sino que deja huella.

Hoy cómo vamos a creer cuando el actual embajador Ronald Johnson diga que agentes de la CIA no están realizado más operaciones encubiertas en México, como la que realizaron en Chihuahua, en la que dos de sus activos perdieron la vida.

Cómo podemos descartar que uno de estos días un compadre suba a un avión al gobernador Rubén Rocha Moya diciéndole que lo va a traer a una fiesta que sus amigos le organizan en la Ciudad de México, y que el lugar de aterrizar en Toluca, el buen Rocha acabe esposado por la DEA o el FBI en un aeródromo de Texas, y que el embajador Johnson salga a decir: “caray, no me dijeron nada, pero no fueron nuestras agencias, sino su compadre”.

Y si una madrugada un comando se infiltra en Badiraguato y se lleva al senador Enrique Inzunza derechito a Nueva York para presentarlo ante un juez, como sucedió con Nicolás Maduro. El embajador va a salir con una mentira sobre la forma en la que apareció Inzunza en la Gran Manzana.

Lo ideal sería que además de ya no confiar mucho en los embajadores de Estados Unidos, por más que usen sombrero, ahora en lugar de pedirles que presenten sus cartas credenciales, mejor sean sometidos mejor sean sometidos a un examen de polígrafo.

Fuente: ARLEQUIN/ELUNIVERSAL+/

«GIGANTE en DISCURSO pero ENANA en RESULTADOS: mientras FGR JUEGA METAFÍSICA con VERDAD RELATIVA del MAYO ZAMBADA, PIERDE por GOLEADA con HERMANA de LOZOYA… es un Fracaso General de la República.


La Fiscalía General de la República falló en su intento de llevar a prisión a la hermana del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya Austin, acusada de lavado de dinero en el caso Agronitrogenados.

Y es que la jueza de control Ileana García Peralta ratificó esta noche la libertad provisional a Gilda Susana Lozoya Austin, quien se dijo inocente y acusó «perversidad» y «acoso» de la FGR.

La detención de Gilda Susana Lozoya, hermana del exdirector de Pemex, sonó a golpe de autoridad… hasta que una jueza la dejó seguir el proceso en libertad porque la FGR ni siquiera acreditó adecuadamente el riesgo de fuga ni explicó por qué no la localizó en años.

La misma telenovela que ya vimos con Emilio Lozoya: prisión preventiva, fotos filtradas, discurso moralizante… y luego amparos que le permiten litigar en libertad mientras la FGR se queja de “privilegios procesales” ajenos, ocultando que su acusación es endeble y mal armada.

La FGR: gigante en discurso, enana en resultados

De las investigaciones que abre la Fiscalía General de la República, solo una fracción ínfima llega viva a tribunales;México Evalúa documentó que apenas alrededor del 4% de las carpetas avanzan a etapa judicial, dejando el 96% en el limbo perfecto de la impunidad.

INEGI reportó que, a nivel nacional, en 2022 se iniciaron más de 2.1 millones de investigaciones y que casi 2.9 millones de carpetas siguen pendientes de resolverse, con la FGR participando en ese atasco monumental que muestra que el cuello de botella está en las fiscalías, no en los jueces.

Impunidad estadística, no narrativa

Los datos de México Evalúa sobre el desempeño de la FGR muestran una institución que prácticamente no judicializa lo que investiga, consolidando una tasa de éxito procesal que haría sonrojar a cualquier fiscalía mínimamente seria en el mundo,como cita el diario español,El País.

El propio censo del INEGI deja claro que las fiscalías —incluida la FGR— acumulan millones de averiguaciones e investigaciones sin conclusión, una montaña de expedientes a medio cocinar que sirve más como utilería para conferencias de prensa que como base para sentencias condenatorias,advierte La Silla Rota.

Narrativa de hierro, casos de papel

Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum pide a la FGR explicaciones completas sobre casos como el de Gilda Lozoya, la Fiscalía responde más con boletines y filtraciones de video que con imputaciones sólidas, lo que termina reforzando la percepción de que litiga en medios lo que no puede sostener en audiencia.

El patrón se repite: detenciones espectaculares, señalamientos de lavado de millones de dólares, brazaletes electrónicos y pasaportes retenidos… pero sin una construcción robusta del caso, la prisión preventiva se cae y lo único que permanece es la sospecha de que el show pesó más que el expediente.

La verdad procesal, esa gran desconocida

En la cancha judicial, la “verdad” no es un editorial ni un hilo en X: se construye con pruebas, con actos de investigación documentados y respetando plazos, y allí la FGR exhibe una torpeza que los datos ya no permiten maquillar como “fallas del Poder Judicial”.

Cuando una jueza niega la prisión preventiva a la hermana de Lozoya porque la FGR no justificó el riesgo de fuga y no la buscó seriamente en años, no está regalando impunidad: está poniendo en evidencia a una Fiscalía que ni siquiera domina el ABC del litigio penal.

Con información: ELUNIVERSAL/ LA SILLA ROTA/ ELPAIS/